El proyecto ChildMISS, cuyo objetivo es crear un registro de menores sin hogar en la ciudad india de Bangalore utilizando un novedosa aplicación que escanea la disposición de las venas de las palmas de las manos

Una niña es registrada con el dispositivo «Palm Vein»
«Palm Vein», el lector de manos que quiere acabar con los niños que viven en la calle
La ONG Itwillbe.org impulsa junto a Fujitsu el proyecto ChildMISS, cuyo objetivo es crear un registro de menores sin hogar en la ciudad india de Bangalore utilizando un novedosa aplicación que escanea la disposición de las venas de las palmas de las manos.

Un gesto tan sencillo como posar la mano puede ser clave para luchar contra la situación de once millones de niños que viven en las calles de la India.Eso unido a la tecnología. Esta es la base de «Palm Vein», un sistema de identificación biométrica (autenticación a partir de alguna parte del cuerpo, en este caso, la palma de la mano) creado por Fujitsu y que basa su reconocimiento en el patrón de las venas y la circulación del oxígeno. Así, además de identificar con una fiabilidad más alta de la que se obtiene con el reconocimiento facial y más barata que con el sistema de escaneo del iris, se puede trazar toda una línea de localización exacta, situación social o incluso médica de la persona que coloca su mano en un dispositivo negro y rectangular de apenas quince por diez centímetros conectado a un dispositivo inteligente.

Con toda esta información, la ONG Internacional de Cooperación al Desarrollo y Concienciación Itwillbe.org creará un registro del movimiento de los menores que viven en las calles de la capital del estado indio de Karnataka, Bangalore, que cuenta con 8,5 millones de habitantes. Este proyecto, llamado ChildMISS, se ha implantado de manera pionera en cuatro centros de la ONG Don Bosco de esta ciudad, donde ya se está formando a sus profesionales de atención social. Y la intención es llegar a los 81 en «seis u ocho meses», explica Arancha Martínez, directora de Itwillbe.org. Los siguientes pasos serán extender este sistema entre otras ONG para ampliar el registro y, después, expandir la tipología de datos y que detecten desde el número de personas que tienen enfermedades, como la polio, hasta la cantidad de refugiados que se genera tras una determinada guerra.

«Las formas tradicionales en las que se trabaja para erradicar la pobreza no son suficientes. Por ello pensamos que la innovación, a través de las nuevas tecnologías, es clave para luchar contra este problema social y esto es la clave del programa»

«Las formas tradicionales en las que se trabaja para erradicar la pobreza no son suficientes. Por ello pensamos que la innovación, a través de las nuevas tecnologías, es clave para luchar contra este problema social y esto es la clave del programa», ha explicado durante la presentación oficial del proyecto la directora de Itwillbe.org, acompañada por Ignacio Garicano, director de Responsabilidad Social Corporativa de Fujitsu. «Si en el sector privado los datos permiten a las empresas diseñar y producir los mejores productos y servicios para cubrir las necesidades de sus clientes, con más razón el que trabaja por erradicar los grandes problemas globales como el hambre, la trata de personas o las epidemias debe tener acceso a datos fiables y a herramientas de gestión de los mismos innovadoras y eficaces», ha continuado.

«Barata de fabricar, de hacer y de usar»

Por ello, hace más de un año, la ONG y Fujitsu comenzaron a plantear esta solución bajo tres premisas: «Barata de fabricar, barata de hacer y barata de usar». Es decir, que con mínima inversión, tanto en recursos financieros como humanos, se pudiese conseguir la máxima eficacia. Y así surgió «Palm Vein». «Con este dispositivo se pueden tomar hasta tres patrones biométricos: el dactilar, el facial y el palmar. El problema es que los dos primeros cambian con el paso de los años. Sin embargo, la disposición de las venas de la palma de la mano permanece inalterable durante toda nuestra vida, por lo que es posible identificar a niños desde muy temprana edad, ajustándose como anillo al dedo al objetivo del proyecto PPa (protection People app), impulsado por Itwillbe.org», ha señalado Garicano.

«Palm Vein» reconoce tres patrones biométricos: el dactilar, el facial y el palmar, siendo el último el más fiable para identificar a la población menor

De esta forma, los trabajadores sociales pueden portar fácilmente este lector de la palma de la mano y en tan solo unos segundos, registrar a los menores en cualquier calle, sin necesidad de conectarse a internet y con toda su información disponible en un dispositivo inteligente, tipo tableta u ordenador portátil. Una vez recogidos en el sistema, se pueden completar diferentes campos con la situación de cada menor y las actuaciones que ya se han llevado a cabo con él. Además, aparece una lista con el lugar, fecha y localización de esa misma persona las veces que ha sido registrado, dando cuenta de su situación. «Normalmente, estos niños se encuentran en zonas como estaciones o con mucho tráfico, donde las mafias operan con impunidad. Si observamos, por ejemplo, que un niño ha viajado de una punta a otra, seguramente sea un indicativo de que es víctima de tráfico humano, y que esté identificado, facilita la eficiencia y el impacto social, porque se pueden elaborar estadísticas que reflejen la realidad de estos “invisibles”».

La importancia de la protección de datos

El método se ha probado en el colegio madrileño St. Michael’s School en forma de proyecto piloto con niños de entre 6 y 14 años, donde ha conseguido un 100% de acierto en identificación. En India, esta tecnología aspira a relevar al lápiz y papel, que muchas veces duplica registros o provoca ineficiencias. «Como existen tantas lenguas y dialectos, si por ejemplo un niño se llama Rayid, puede que un trabajador social lo escriba diferente de otro, con lo que se crean dos perfiles. Al final, puede ocurrir que cuando se intente identificar a Rayid, existan 40 registros diferentes y no se sepa a ciencia cierta a quién se tiene delante», ha explicado Martínez.

Tanto Itwillbe.org como Fujitsu han indicado la importancia de la protección de datos de los menores a la hora de idear este proyecto. Al sistema se accede a través de una lectura biométrica del propio trabajador social, así como con una clave personal, y además existen una serie de niveles de usuario que restringen el acceso según el perfil de la persona que usa el aparato. De esta forma, un trabajador puede estar habilitado solo para registrar nuevos perfiles o un administrador puede realizar cambios en la configuración de los parámetros que se reflejan en «Palm Vein», dependiendo de su rango. «Aparte, los códigos están encriptados para garantizar la seguridad de todos los datos y evitar que nadie pueda traficar con ellos».

En cuanto a presupuesto necesario para implantar esta nueva tecnología, desde Fujistu han señalado que «con 10.000 euros sería posible contar con entre cinco y diez dispositivos que podrían crear hasta 50.000 registros, lo que significaría, por poco dinero, un gran avance». Un gran avance que podría suponer la diferencia para los cien millones de menores que se calcula viven en las calles de todo el mundo.
PATRICIA BIOSCA

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