Expertos advierten de las consecuencias que puede tener el asesinato del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh.



Funeral de combatientes hutíes que murieron durante los recientes enfrentamientos en Saná, Yemen, el 7 de diciembre de 2017.
Mohamed Al-Sayaghi / Reuters
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Un desenlace incierto. Ahmed Saleh, hijo del expresidente de yemení Ali Abdullah Saleh —asesinado el 4 de diciembre—, ha pedido a los partidarios de su progenitor vengarse del movimiento Ansar Allah. "Voy a llevar esta batalla hasta que el último hutí salga de Yemen. La sangre de mi padre resonará en los oídos de Iran", ha advertido Ahmed Saleh, recoge The New York Times.

Mientras los medios de comunicación saudíes y los europeos aseguran que detrás de la muerte de Saleh está Teherán, los medios del país persas afirman que los culpables del asesinato son Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Ali Abdullah Saleh, el expresidente de Yemen asesinado

"El factor más importante fue saudí-emiratí. Irán no tiene nada que ver con esto, aunque intenten culpar a los iraníes. A Irán no le hacía falta hacer eso", afirma el jefe del Centro de Estudios Islámicos del Instituto del Desarrollo de las Innovaciones, Kiril Semiónov, a RT.

Según el experto, el conflicto entre Saleh y los hutíes no es otra cosa que la lucha por el poder en Saná. "Saleh y la gran mayoría del partido Congreso General del Pueblo dieron un paso hacia llevar a cabo unas negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos; lo más probable es que fuera a través del hijo de Saleh, Ahmed, ya que él vivía ahí", explica Semiónov. Sin embargo, cuando los sauditas apoyaron a Saleh y respondieron con ataques aéreos a los hutíes, para algunos de sus partidarios se produjo una traición.

"Es cuestión de días, horas. ¿Conseguirá la familia de Saleh y su hijo Ahmed unir las partes restantes de la Guardia Republicana y el Congreso General de la Nación? Si no es así, se desintegrarán en dos grupos: uno se pasará al bando de los hutíes y el otro al de coalición de Estados árabes", opina Semiónov.

A su vez, la desintegración de la coalición podría privar a los grupos antisauditas de recursos: Saleh financiaba en gran parte la guerra y a través de sus contactos llegaban las armas, explica Serguéi Serebrov, experto del Centros de Estudios Islámicos y Árabes en la Academia de Ciencias de Rusia.

"Después de la muerte de Ali Abdullah Saleh, aquellos partidarios del expresidente que se pasen al bando de los hutíes no serán del todo fieles al movimiento Ansar Allah. De esta situación pueden aprovecharse las coaliciones lideradas por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos", advierte el experto.

"Para detener esta guerra y evitar que Yemen se convierta en el centro de la mayor catástrofe humanitaria en Oriente Medio se necesita una iniciativa y el apoyo de las principales potencias internacionales, principalmente Rusia y EE.UU.", concluye Serebrov.

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