La directora de Cáritas Grecia considera «hipócrita» hacer minutos de silencio por los que mueren al cruzar el Mediterráneo y luego negarles el asilo a los que consiguen sobrevivir.

La directora de Cáritas Grecia, María Alverti,

«Los refugiados pueden ayudar a evitar el envejecimiento de Europa»


Grecia es el segundo país de Europa, después de Italia, con el mayor número de refugiados. Entre 45.000 y 50.000 personas, —la gran mayoría sirios, afganos e iraquíes— residen en centros de acogida o en alguno de los 30 campos habilitados en el país para dar respuesta a la mayor crisis de desplazamiento producida desde la II Guerra Mundial. Los que se encuentran en peores condiciones son las 12.000 personas que residen en las islas griegas (Lesbos, Quíos y Samos), ya que hay menos infraestructuras para acogerles. La directora de Cáritas Grecia, María Alverti, advierte  que el número de refugiados no disminuye, ya que aunque algunos han conseguido ser realojados en algún país europeo, se siguen produciendo nuevas llegadas.

—¿Cuántos refugiados viven todavía en campos?

—De los 45.000 y 50.000 refugiados que hay en Grecia, 21.000 viven en campos de refugiados. El problema que tenemos ahora es que 12.000 de ellos viven en las islas donde no cuentan con suficientes infraestructuras para alojarlos. El resto está en el continente en diferentes centros de Acnur o Naciones Unidas. El 40 por ciento son menores de edad.

—Es un número muy grande...

—Es mucha gente pero el problema es que, aunque se han aplicado programas de realojo y acogida en Europa, siguen produciéndose nuevas llegadas. Si 25.000 personas fueron derivadas a Europa en 2017, otras 25.000 llegaron este mismo año. Esto hace que el número se mantenga estable.

—¿Todos los refugiados se encuentran en las mismas condiciones?

—No, en Lesbos es donde se dieron las peores condiciones el año pasado. Durante el verano llegaron miles personas. En Lesbos hay dos campos de refugiados: Moria y Kara Tepe. Moria es un centro que tiene capacidad para 1.500 pero ahora hay más de 6.000, 4.017 personas viven todavía en tiendas de campaña. Tenemos que atender sus necesidades. En el continente, podríamos decir que la mayoría tiene un techo seguro si por ello entendemos tener luz, calefacción... En las islas es totalmente diferente. Ellos están en peores condiciones. El problema es que la gente que está en las islas espera meses para poder moverse al continente.

«Hay campos que tienen capacidad para 1.500 personas pero viven 6.000, como el de Moria, en Lesbos»

—¿Cómo es la vida de estas personas?

—Uno de sus grandes problemas es que este mes de diciembre acaba la reagrupación familiar. Los que llegan nuevos no tienen derecho a pedir asilo en Europa a través de esta figura. Ahora hay mucha gente que pide asilo porque ya tiene un padre o un familiar en Europa. Si un padre y su hijo están en Alemania y su mujer y un hijo menor están en Grecia pero cumple los 18 en el mientras tanto, no puede pedir la reagrupación familiar. Esas personas entonces van a seguir en Grecia.

—La situación económica en Grecia no es la mejor... ¿Con qué recursos cuenta el país para hacer frente a esta crisis humanitaria?

—Europa ha soportado económicamente a Grecia porque no quiere que esta gente se mueva a Europa. Hemos recibido fondos de todos lados pero no teníamos suficiente experiencia para gestionar esta crisis, ya que desde la guerra de Yugoslavia no se había producido ninguna emergencia humanitaria de esta magnitud. Ha sido un reto para el Gobierno, para las ONG y para todos.

«Europa a soportado económicamente a Grecia porque no quiere que esta gente se mueva por el continente»

—¿Qué futuro pueden esperar los refugiados de Europa a medio plazo?

—Esta gente ya no tiene nada más que perder. Muchos de ellos ya han perdido sus trabajos, sus familias, sus hogares. La posición de Cáritas es que estas personas pueden tener un futuro en Europa. No son tantas personas como para no poder acomodarlas en nuestro continente. Europa se hace vieja, hay muchas zonas que sufren la despoblación. Los refugiados pueden ser una oportunidad para ayudar a evitar el envejecimiento de Europa. Hemos hecho miles de minutos de silencio por las personas que han muerto al intentar cruzar de Turquía a Grecia por el Mediterráneo. No podemos rezar por los que murieron y luego con lo que han conseguido sobrevivir pretender que no vivan a nuestro lado. Esto es una hipocresía. Debemos tomar más conciencia sobre este problema.

—¿Cuál es vuestra labor?

—En las islas donde las personas tienen más dificultades, desde el principio hemos intentado cubrir sus necesidades básicas como la alimentación, la vestimenta. La segunda ha sido abrir centros de acogida en hoteles para que las personas puedan asearse y descansar. La prioridad es ayudarles a integrarse, que los campamentos no se conviertan en un gueto. También contamos con un servicio de psicólogos porque la gente ha pasado por situaciones traumáticas.

—¿Qué ha significado para ustedes esta crisis humanitaria?

—Es embarazoso explicarlo pero nos ha ayudado a crecer y nos ha permitido descubrir que no estamos solos. Toda la confederación de Cáritas no ha apoyado y no solo con la aportación de fondos, sino también en la coordinación y la flexibilidad. Una de nuestras mayores riquezas ha sido la posiblidad de ser flexibles. Hemos realizados los programas de acuerdo a las necesidades de la gente y no de acuerdo a los criterios de los comités. Otra de las cosas que ha pasado con Cáritas es que por primera vez ha sido conocida en Grecia, desde el punto de vista de la visibilidad. Cáritas estuvo desde el principio con un trabajo sostenido y sin abandonar nunca el terreno. Esto es algo que todo el mundo ha visto. Hemos ganado mucho respeto y eso nos permite tener la oportunidad de seguir ayudando a la gente.

Entradas populares