La Inteligencia Artificial puede crear poesía a través de unos parámetros (indicaciones), pero la dificultad estriba en que en la poesía estos son muy difusos.

C-3PO no escribía versos, pero era un experto en relaciones cibernéticas humanas
«Más que el oro, yo necesito electricidad»: los robots también escriben poesía
Por tercer año consecutivo, un grupo de investigadores del Dartmouth's Neukom Institute ha aplicado el Test de Turing en Artes Creativas a las inteligencias aritficiales que escriben versos. El objetivo es premiar las creaciones que más difíciles sean de distinguir del trabajo hecho por un ser humano..

No sabemos de dónde viene ese fuego que enciende la poesía ni por qué hay versos que pasan a la eternidad, pero no cesamos en el empeño por seguir creando −descubriendo− belleza. Hay algo de inasible en la literatura, cuya chispa parece que no se puede predecir. A pesar de ello, y quizá movidos por el mismo tesón del poeta, hay científicos que llevan mucho tiempo intentando enseñar a los robots a escribir poesía.

En 1959, el matemático alemán Theo Lutz creó el que se considera el primer ordenador capaz de escribir poesía, aunque sus poemas no pasaban de ser un conjunto de frases sin sentido puestas en una misma hoja. Más tarde, en 1984 (¿casualidad?), una máquina creada por William Chamberlain y Thomas Etter escribió los siguientes versos: «Más que el acero, más que el plomo, más que el oro yo necesito electricidad. / La necesito más de lo que necesito el cordero o el cerdo o la lechuga o el pepino. / La necesito para mis sueños».

Aunque muchos cuestionaron la autoría de Racter −así se llamaba el invento−, sus creadores le atribuyeron el honor de ser la primera máquina en escribir y publicar un libro: «The Policeman’s Beard is Half Constructed», una recopilación de sus mejores creaciones (de entre muchos fracasos y sinsentidos).

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero el fenómeno de los «robots poetas» no se ha desinflado. Por tercer año consecutivo, un grupo de investigadores del Dartmouth's Neukom Institute ha aplicado el Test de Turing en Artes Creativas a los mejores poemas escritos por robots. El objetivo es premiar a los versos escritos por una inteligencia artificial que más difíciles sean de distinguir del trabajo hecho por un ser humano. Todavía no han logrado engañar al jurado, pero sí han logrado algún verso de calidad.
¿Qué es un buen poema?

La Inteligencia Artificial puede crear poesía a través de unos parámetros (indicaciones), pero la dificultad estriba en que en la poesía estos son muy difusos. ¿Qué es un buen poema? Aunque ya hay quien ha intentado, a través de diferentes estudios sociológicos, establecer los requisistos de una buena composición, estos siguen siendo inasibles. Por ejemplo: un estudio de la revista «Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts», que pidió a un grupo de personas que describiesen las virtudes de un conjunto de sonetos del siglo XVI y de un centenar de haikus, determinó que la mayoría tenía predilección por los poemas más «vívidos» que dejaban un poso emocional positivo. Más allá de la representatividad de la muestra, sigue existiendo el problema de acotar qué es eso de lo «vívido» y cómo se ve en un verso.

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