La repentina recuperación del expresidente peruano aumenta la indignación. Kuczynski anunciará este viernes su nuevo gobierno, que incluirá a Fuerza Popular Pao Ugaz

Fujimori recibe el alta médica 72 horas después de ser indultado

Seguidores de Keiko Fujimori, a las puertas de la Fiscalía, donde declaraba la dirigente política - Reuters

Tres días después de que el presidente Pedro Pablo Kuczynski le otorgara el indulto por razones humanitarias, el expresidente Alberto Fujimori -condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad- fue dado de alta en la clínica Centenario de Lima, donde el pasado sábado ingresó en la unidad de cuidados intensivos.

La noticia desató la indignación de antifujimoristas y familiares de las víctimas de su mandato (1990-2000), que horas después se manifestaron en la plaza San Martín de la capital peruana.

El oncólogo Elmer Huerta señaló que Fujimori, de 79 años, tiene malestares y enfermedades propias de su edad, pero ninguna de ellas pone en riesgo su vida. «De acuerdo a la junta de médicos, las condiciones carcelarias podrían hacer que su cáncer regrese y este hecho desde el punto de vista médico no tiene ninguna razón», señala el facultativo.

A su juicio, «tiene enfermedades crónicas que padecen los ancianos en Perú, pero ninguna de las cuales amenaza su vida, por ello el indulto es una decisión enteramente política», declaró en Radio Programas de Perú.

Fujimori recibió la noticia de la concesión del indulto cuando se encontraba en la unidad de cuidados intensivos junto a su hijo menor, el congresista Kenji Gerardo, cuya abstención y la de otros nueve parlamentarios fue decisiva para que hace una semana no triunfara una moción de censura contra el presidente Kuczynski.
Sigue internado ante el revuelo generado

Desde ese recinto hospitalario -donde se supone que no deberían haber móviles por tratarse de un lugar esterilizado- grabó el mensaje en el que pidió perdón por haber «defraudado» a una parte de sus compatriotas.

El revuelo que causó en los medios de comunicación peruanos la milagrosa recuperación del exmandatario obligó a retrasar su salida de la clínica, pese a que ayer fue dado de alta, según explicó su médico, Alejandro Aguinaga, amigo personal y miembro del partido fujimorista Fuerza Popular. «El expresidente continuará hospitalizado hasta nuevo aviso para evitar los rumores que se lanzan, que lo único que generan es cierta inestabilidad», explicó Aguinaga. «Ya no hay fecha de salida, se ha tomado la determinación de que siga internado», agregó.

Después de sobrevivir a una moción de censura por sus supuestos vínculos con la corrupción de Odebrecht y el escándalo desatado por la concesión del indulto a Fujimori, tres días después de la votación en el Congreso, Pedro Pablo Kuczynski anunció este jueves en Twitter que este viernes nombrará el gabinete de ministros «de la reconciliación».

Ante las acusaciones de que la medida de gracia fue resultado de un acuerdo político para que Kuczynski no fuera destituido, la primera ministra, Mercedes Araóz, negó haber participado en las negociaciones del indulto. Araóz indicó durante una rueda de prensa que se enteró un día antes y que la decisión corresponde enteramente al presidente Kuczynski.

La revista Caretas señala en su última edición que Araóz y el anterior primer ministro, Fernando Zavala, tuvieron un papel relevante en la negociación con Kenji Fujimori, con el fin de obtener los votos que evitaron la destitución de Kuczynski el pasado 21 de diciembre en el Parlamento. El menor de los Fujimori consiguió que otros nueve legisladores de Fuerza Popular -el grupo que dirige su hermana Keiko- se abstuvieran en la votación contra PPK, las siglas por las que se conoce al presidente de Perú.

Los dos funcionarios más cuestionados del Gobierno de Kuczynski por haber tramitado en 13 días el indulto a Fujimori son los ministros de Salud, Fernando D’Alessio, y de Justicia, Enrique Mendoza. A los dos se les cuestiona que se saltaran varias etapas del proceso y que se nombrara al médico de cabecera de Fujimori, Juan Postigo, para integrar la junta de médicos que tenía que determinar la conveniencia o no del indulto humanitario.
Guerra fratricida en el clan Fujimori

En la remodelación del Gobierno se espera que ingrese algún miembro de Fuerza Popular, de Keiko Fujimori. El partido fujimorista está dividido en dos facciones tras el indulto que excarceló al patriarca: los leales a Kenji -quien desde julio de 2016 peleó por la liberación de su padre- y los fieles a Keiko, que hicieron una dura oposición a PPK y trabajaron a favor de la moción de censura.

Si bien se espera que Alberto Fujimori ponga paz entre sus hijos, ambas facciones se están mostrando los dientes. Precisamente este jueves, el benjamín de los Fujimori escribió en Twitter un mensaje crítico hacia los asesores de Keiko, Ana Vega y Pier Figari, junto a una foto suya disfrazado como Uma Thurman en «Kill Bill».

Fuentes de la facción cercana a Kenji Fujimori señalaron  que los «keikistas» consideran una traición que se abstuvieran en la moción de censura contra PPK, al mismo tiempo que para la líder de Fuerza Popular la liberación de su padre es una noticia agridulce, porque significa un triunfo para los «kenjistas».

Los dos hijos de Alberto Fujimori han anunciado, por separado, que en 2021 quieren ser candidatos a la presidencia de Perú.

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