“Los judíos y las palabras” de Amos Oz y Fania Oz-Salzberger



Vuelvo a Amos Oz. Quienes me conocen saben mi predilección por este escritor israelí. Algo de infancia, algo de tiempo, algo de política, es todo lo que me atrae de sus textos. Y sus preciosos acabados. Considero que es uno de esos autores más interesantes de nuestro tiempo, no sólo por su amplia mirada sobre el mundo y la realidad, sino también por la forma en la que trabaja con el lenguaje. En una nueva entrega de “Las repeticiones” voy a colgar una brevísima lectura sobre “Los judíos y las palabras” de Amos Oz y Fania Oz-Salzberger, un libro sobre la importancia de la lectura para educar mentes abiertas, capaces de cambiar el mundo.
La importancia de la educación para asegurar el futuro


Este libro es el fruto de una cuidada investigación entre el novelista Amos Oz y la historiadora Fania Oz-Salzberger en el que cada uno aporta los datos adecuados para explorar en el pasado mítico e histórico del pueblo judío para entender la importancia que en él han tenido las palabras. En ese escarbar a lo largo de la historia se extraen dos grandes certezas: la herencia judía no tiene tanto que ver con la sangre sino con el texto, con las historias y con la importancia que la comunicación ha tenido para el pueblo desde sus orígenes. La segunda certeza es que las palabras cambian con el tiempo y lo hacen a partir de la interacción con otras culturas, por lo que hablar de “nuestras palabras” es casi tan absurdo como apropiarse de la forma de pensar de los otros, incluso de nuestros hijos.

No es este un libro de ensayo, se apoya en cientos de leyendas, escarba en los mitos extraídos de los textos bíblicos e intenta explicar por qué la tradición literaria del pueblo judío, que es su mayor herencia, no sólo no ha muerto pese a las numerosas persecuciones que ha vivido la comunidad, sino que ha sabido mantenerse en pie, mezclarse, alimentarse de nuevas miradas, dependiendo del sitio en el que debiera desarrollarse.

Sin duda, es la civilización judía una de las que más ha cambiado el mundo. Que ha sabido mimetizarse con otras culturas sin perder su esencia, que ha sabido enriquecer a los otros pueblos cultural (literaria, gastronómica y artísticamente) y científicamente (basta buscar nombres en la historia de los grandes descubrimientos y hallar una gran herencia judía). ¿Cómo ha sido posible que esta cultura consiguiera mantenerse viva por más de 25 siglos? Se preguntan Amos y Fania. La respuesta reside en parte en la forma en la que educan a sus hijos pero también en eso mismo que decía antes, en la capacidad del pueblo para construir nuevas líneas históricas.

Asimismo es un libro que propone la crítica, la rebelión frente a las tradiciones y los cánones para construir nuevas formas de pensamiento. Este podría ser otro aspecto que salvara a la cultura de la extinción puesto que mientras estemos vivos y podamos.


Construir un legado de textos



¿Es relevante si las historias bíblicas y tradicionales son ciertas? Podría serlo desde un punto de vista histórico; no lo es desde un punto de vista cultural, porque las historias nos hacen crecer, pensar, y en ese sentido pueden servirnos de alicientes inconmensurables para formar una mente abierta y apostar por la diversidad.

La lectura de “Los judíos y las palabras” puede ser una forma maravillosa de interpelar nuestras propias lecturas, nuestra relación con el lenguaje y con los demás; nuestra forma de mirar el mundo, de intentar entenderlo, de intentar dar con una respuesta para las mismas preguntas de siempre. El trabajo delicado y preciso de Amos y Fania puede ser una preciosa oportunidad para acercarse a la voz de los judíos y a sus tradiciones, pero sobre todo para reconocernos en las palabras y buscar nuestro hueco de supervivencia en ellas.




Publicado por Tes Nehuén 20 de diciembre de 2017

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