Origen de las expresiones «chivo expiatorio» y «cabeza de turco»



¿Por qué utilizamos estas construcciones para hablar de alguien a quien se inculpa de forma injusta?

El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua recoge el significado de la expresión «cabeza de turco», de uso indiscutiblemente común. Dice la RAE que se trata de la «persona a quien se achacan todas las culpas para eximir a otras». Además, el diccionario también recoge como sinónima otra construcción sobradamente conocida, «chivo expiatorio». Todos estamos más que familiarizados con ellas, pero si preguntas en tu círculo cercano, seguro que muchos no saben de dónde proceden.

Para solucionar el enigma del «chivo expiatorio» podemos recurrir al blog Phrases. Lo cierto es que esta expresión tiene su equivalente en lengua inglesa (scapegoat), francesa (bouc émissaire) o alemana (Sündenbock), entre otras. Su raíz común la encontramos en un pasaje de la Biblia, concretamente en Levítico 16, en el Antiguo Testamento. En este se habla con detalle del ritual que se realizaba en el Día de la expiación, fecha muy señalada en el calendario hebreo.

Los israelitas purificaban en esa fecha su santuario móvil o tabernáculo. En el rito participaban dos machos cabríos o chivos: uno era sacrificado por el sacerdote para expiar los pecados de su pueblo, el otro cargaba con las culpas de los judíos y era enviado al desierto. Este último, como podrás imaginar, es al que se llamaba «chivo expiatorio» y es el que ha dado lugar a la célebre expresión.

«Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la entrada del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos, una suerte para Jehová, y otra suerte para el macho cabrío expiatorio. Y Aarón hará traer el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Jehová, y lo ofrecerá como ofrenda por el pecado. Pero el macho cabrío, sobre el cual haya caído la suerte para el macho cabrío expiatorio, lo presentará vivo delante de Jehová a fin de hacer expiación sobre él, para enviarlo al desierto», dice la Biblia.

¿Qué hay de las simbólicas «cabezas de turco»? Aunque empleamos ambas construcciones como sinónimas, su origen es muy distinto. Esta última viene de los tiempos de las Cruzadas. Los turcos eran archienemigos de los cristianos en esta época, por lo que se reconocía con honores a quien era capaz de acabar con uno. Quien lograba la gesta colocaba la cabeza de su víctima en la punta de una pica; y a esa especie de macabro trofeo se le culpaba de todos los males sufridos durante la guerra.

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