Un experto en Corea del Norte ha explicado por qué Pionyang no hará nada que pueda provocar un ataque de represalia.



Ahn Young-joon / Sputnik
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La declaración de un dirigente norcoreano sobre la inminencia de una guerra en la península coreana no tiene nada de nuevo, mientras que lo que realmente persigue Pionyang son otros objetivos vinculados al desarrollo del país comunista, opina el experto en Corea del Norte Andréi Lankov.

Un portavoz del Ministerio de Exteriores norcoreano declaró el miércoles de esta semana que "los ejercicios de guerra nuclear de EE.UU., así como la serie de agresivos comentarios belicistas pronunciados por políticos estadounidenses de alto nivel, están creando una situación sumamente volátil en la península de Corea y han provocado que una guerra en la región sea un hecho establecido".

Lankov, quien es profesor de la Universidad de Kookmin en Seul (Corea del Sur) ha comentado que este tipo de declaraciones, "palabra por palabra, de que la guerra es inevitable, salen de Corea del Norte cada año y medio o dos" y son muestra del "estilo normal de la retórica oficial norcoreana".
Objetivos de Pionyang

Reconociendo que la situación actual en la península es más complicada y tensa que en ocasiones anteriores, Lankov, cree, no obstante, que en caso de desencadenarse un conflicto bélico, el primer ataque no se originaría en Pionyang.
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"Corea del Norte está gobernada por personas inteligentes, prácticas y algo cínicas que quieren, en primer lugar, mantenerse en el poder; segundo, salvaguardar su país; tercero, conseguir desarrollo económico. Justamente en este orden", explicó el experto.

Según este, Corea del Norte no hará nada que pueda provocar un ataque de represalia, sabiendo que de producirse alguno, ello significaría el colapso total de los tres objetivos antes mencionados.

Por lo tanto, "no hay que esperar ninguna agresión por parte de Corea del Norte", señaló Lankov.

El profesor estima que, en todo caso, sería EE.UU. el que podría empezar una guerra en la península, aunque cree que esta probabilidad no es elevada.
Aumento de tensión

Esta semana, EE.UU. y Corea del Sur han llevado a cabo unas maniobras aéreas conjuntas sin precedentes, bautizadas como Vigilant Ace, en las que han participado unas 12.000 personas y más de 200 aeronaves. El miércoles, en una demostración de fuerza, bombarderos B-1B, aviones de combate F-22 Raptor, cazas F-16 y cazas furtivos F-35 sobrevolaron la península coreana.
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Los ejercicios se han visto acompañados de un aumento de la retórica agresiva de Washington, que ha advertido de un incremento constante de la posibilidad de guerra contra Pionyang. El domingo pasado, un senador pidió la evacuación de las familias de los militares estadounidenses estacionados en Corea del Sur alegando que "nos estamos acercando a un conflicto militar".

Pionyang lleva años desarrollando misiles balísticos intercontinentales y ojivas nucleares como respuesta a las amenazas procedentes desde EE.UU. Las cada vez más duras sanciones de la ONU no han logrado de momento que cese esta actividad.

EE.UU. y Corea del Norte se encuentran técnicamente en estado de guerra, dado que la Guerra de Corea (1950-1953) terminó solo con un armisticio. Todos los esfuerzos de Pionyang para conseguir un tratado de paz y establecer relaciones diplomáticas con EE.UU. han sido rechazados por Washington, que mantiene de manera permanente un contingente militar de más de 28.000 efectivos en Corea del Sur.

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