Artista sin obra. Poeta sin lectores. Maestro sin discípulos. Boxeador sin técnica. Todo eso y mucho más fue Arthur Cravan, dado por fallecido en un naufragio en el Golfo de México en 1918

Arthur Cravan, el poeta boxeador

Arthur Cravan, el poeta boxeador sobrino de Oscar Wilde

Excéntrico y provocador, editaba sus poemas y los vendía en las calles de París en un carrito ambulante. Peleó en Barcelona en 1915 contra Jack Johnson, campeón mundial de los pesados. Se casó con la novelista Mina Loy, abrió una escuela de boxeo y desapareció en un naufragio en México en 1918.
Artista sin obra. Poeta sin lectores. Maestro sin discípulos. Boxeador sin técnica. Todo eso y mucho más fue Arthur Cravan, dado por fallecido en un naufragio en el Golfo de México en 1918 pero cuyo cuerpo nunca fue encontrado. La leyenda dice que sobrevivió a este accidente y muchos aseguran haberle visto después en París, en Buenos Aires o en Barcelona.

Según testimonian las imágenes, Cravan medía más de dos metros y poseía una fortaleza física excepcional, que le llevó a triunfar en el boxeo sin poseer técnica alguna. Pese a ello, combatió en la plaza Monumental de Barcelona en 1915 contra Jack Johnson, apodado el «Gigante de Galveston», que poseía el título de campeón mundial de los pesos pesados. Johnson noqueó a Cravan en el sexto asalto. La peculiaridad es que el púgil negro estadounidense cobró por primera vez en la historia derechos por filmar una pelea que había suscitado una gran expectación.

Cravan se llamaba en realidad Fabien Avenarius Lloyd y había nacido en Lausana en 1887 en el seno de una familia acomodada. Era sobrino de Oscar Wilde, al que admiraba y trataba de imitar literariamente. Se sabe que entre 1912 y 1915 vivió en París, donde era editor y único redactor de la revista «Maintenant"», de la que sacó cinco números que él mismo vendía por las calles en un carrito ambulante al precio de 25 céntimos por ejemplar.

Este espíritu inquieto, que odiaba las librerías y los intelectuales, pensaba que el arte debía ser provocador y estar cerca de la gente corriente. Su poesía tenía un componente de exaltación de la vida y estaba fascinado por el progreso tecnológico, por lo que algunos han visto en su obra un precursor de Dada. En una ocasión, congregó a cientos de personas tras anunciar que se iba a suicidar, pero no lo hizo y aprovechó para dar una conferencia sobre su visión del mundo.

Huyendo de la Gran Guerra, trasladó su residencia a Barcelona, pero sólo permaneció menos de un año, ya que decidió probar fortuna en Nueva York. Allí conoció en 1917 a Mina Loy, novelista, actriz y diseñadora, con la que se casó pocos meses después en ciudad de México. Optó entonces por ganarse la vida con las lecciones que impartía en una academia de boxeo que había fundado en esa capital.

Un año después, estando embarazada su mujer, inició una travesía desde México a Argentina en un navío que se hundió al poco de zarpar a causa de una tormenta. Loy no volvió a verle jamás pese a los rumores de que seguía vivo. Daría a luz una niña en París pocos meses después de la desaparición de su marido.

Algunos cineastas y escritores han intentado seguir el rastro de Cravan, cuya existencia sigue rodeada de misterio, pero lo cierto es que muy probablemente su cadáver sigue descansando en el fondo del golfo de México.

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