"El levantamiento del sitio de Leningrado es uno de los principales acontecimientos que anunciaron un cambio drástico en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Hizo que los soldados del Ejército Rojo creyeran en la victoria definitiva sobre el fascismo."



Copia del cuadro de Solomón Boim 'El Camino de la Vida, Ládoga'

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El 18 de enero se cumple el 75.º aniversario de uno de los avances cruciales de la Gran Guerra Patria: en 1943, gracias a la Operación Chispa, se rompió el sitio de Leningrado. ¿Cómo luchó y cómo sobrevivió la ciudad aquellos trágicos sucesos?

Cerrando el cerco

Las tropas alemanas entraron en el territorio de la región de Leningrado en julio de 1941. A finales de agosto ocuparon la ciudad de Tosno, situada a 50 kilómetros de Leningrado.

El estrépito de las artillerías de los frentes de Leningrado y de Voljov se unieron en un bramido único y era difícil distinguir quién atacaba y desde dónde

A pesar de los esfuerzos del Ejército Rojo el enemigo seguía estrechando el cerco alrededor de la ciudad. Las causas que hicieron que el mariscal Voroshílov, responsable del mando noroccidental y el frente de Leningrado, perdiera súbitamente el control de la situación siguen siendo poco claras, dicen los expertos.

El 2 de septiembre, los alemanes cortaron la última vía de ferrocarril que unía la ciudad con el resto del país. Menos de una semana después, el 8 de septiembre, Leningrado quedó totalmente cercada, de modo que las dos únicas vías de comunicación con el exetrior eran el aire y el lago Ládoga. En la ciudad quedaban más de 2,5 millones de habitantes, 400.000 de los cuales eran niños.
"Nos falta pan"

Debido a la escasez de alimentos en la ciudad se introdujo un sistema de raciones. Desde finales de noviembre, los trabajadores solo recibían 250 gramos de pan, y los niños. "La situación en la ciudad sigue siendo muy tensa. Nos bombardean desde aviones, nos disparan, aunque esto no es lo peor, porque nos hemos acostumbrado; tanto, que hasta nos sorprende. Pero la situación alimentaria empeora día a día y es horrible. Nos falta pan", recordaba Lena Mújina, que en aquel momento tenía 17 años.

En la primavera de 1942, los científicos publicaron unos folletos con una lista de plantas forrajeras y recetas para cocinarlas. Ese año en los hogares de Leningrado se sirvieron croquetas de trébol, ensaladas de dientes de león y sopas de ortiga.

Si antes de la guerra en la ciudad fallecían menos de 3.500 personas al mes, en 25 días de diciembre la cifra de muertos fue de 39.073. En los meses posteriores, unas 3.000 personas morían cada 24 horas, mientras que en los 872 días del sitio el número total de fallecidos, según algunas estimaciones, alcanzó el millón y medio de personas.

"Que la Сhispa prenda fuego"

Las tropas soviéticas hicieron cuatro intentos fallidos de romper el sitio. Solo en enero de 1943, cuando las principales fuerzas alemanas estaban concentradas en Stalingrado, lo lograron gracias a la Operación Chispa

Según la leyenda, durante las discusiones para escoger el nombre de la operación, Iósif Stalin recordó los fracasos anteriores y, con la esperanza de que el quinto intento permitiera unir los dos frentes y lograr el éxito militar, dijo: "¡Que la Chispa prenda fuego!".

En el momento del inicio de la operación, las fuerzas soviéticas disponían de 303.000 efectivos, unas 4.900 armas y morteros, más de 600 tanques y 809 aviones. Al mando de los dos frentes estaban los mariscales Gueorgui Zhúkov y Kliment Voroshílov. Las fuerzas alemanas contaban con 60.000 efectivos, 700 unidades de armas y morteros, unos 50 tanques y 200 aviones.
 
Una mutación genética, clave en la resistencia de Leningrado al cerco nazi,inmunidad  al frio.

La ofensiva comenzó en la mañana del 12 de enero. "A las 9:30, el silencio de la fría mañana fue interrumpido por la primera descarga de artillería. En los lados occidental y oriental del corredor Schlusselburg–Mguinsk del enemigo, hablaron a la vez miles de armas y morteros de ambos frentes. Durante dos horas el huracán de fuego cayó sobre las posiciones enemigas (...). El estrépito de las artillerías de los frentes de Leningrado y de Voljov se unieron en un bramido único y era difícil distinguir quién atacaba y desde dónde (...). Sobre cada metro cuadrado del terreno de avance caían dos o tres proyectiles de artillería y de mortero", escribía en sus memorias Gueorgui Zhúkov.
"El 18 de enero es un día de gran celebración"

El buen planeamiento del ataque dio sus frutos. El Ejército Rojo, que avanzaba a lo largo de la orilla del lago Ládoga, logró abrir un corredor de 10 kilómetros de ancho, lo que permitió restablecer el abastecimiento de la ciudad. En la operación murieron unos 34.000 soldados soviéticos y 23.000 alemanes. No obstante, todavía habría que esperar poco más de un año para que el sitio de Leningrado pudiera ser levantado por completo.

La ciudad que no se rindió: El sitio de Leningrado

"El 18 de enero es un día de gran celebración de nuestros dos frentes, y de todo el Ejército Rojo, de todo el pueblo soviético... El esplendor de la Chispa se convirtió en los fuegos artificiales finales: 20 salvas que salieron de 224 armas", recordaba el general Kirill Meretskov.

"El levantamiento del sitio de Leningrado es uno de los principales acontecimientos que anunciaron un cambio drástico en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Hizo que los soldados del Ejército Rojo creyeran en la victoria definitiva sobre el fascismo. Tampoco hay que olvidar que Leningrado era la cuna de la revolución, una ciudad con importancia especial para el Estado soviético", señala el académico e historiador ruso Vadim Trujachov.

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