Indonesia: El gobierno del presidente Joko Widodo avanza con medidas claves que establecerán cimientos sólidos para un aumento de la competitividad futura.





En las reuniones anuales del Grupo Banco Mundial, celebradas en Washington hace unos meses, hubo un notable optimismo en anticipación de una mejora de la economía global. El último informe Perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional proyecta que el crecimiento global se aceleraría al 3,6 % en 2017 y al 3,7 % en 2018. Previsiblemente, en varias economías y regiones claves ha habido un sostenido incremento de las inversiones, el comercio, la producción industrial y la confianza de empresas y consumidores.

Indonesia está decidida a capitalizar plenamente esta mejora. En 2017 el país alcanzó en forma sostenida una respetable tasa de crecimiento cercana al 5 % (mejor que la mayoría de las economías emergentes). Esta cifra se origina en un aumento de la inversión y del consumo, y en una recuperación de las exportaciones, debida en parte al alza de precios de los commodities. De hecho, las exportaciones se están convirtiendo en un tercer motor de crecimiento cada vez más fiable para el país.

Para mejor, Indonesia cuenta con buenos indicadores macroeconómicos. El país experimenta un crecimiento sólido del empleo y de los salarios reales, con inflación baja y estable cercana al 4 %. Además, los precios de los alimentos son estacionarios, hay fuerte confianza de los consumidores, los tipos de interés son bajos y el tipo de cambio se mantiene uniforme. La inversión (local y extranjera directa) también está en alza, gracias a un aumento del gasto en infraestructura.

Estas tendencias positivas sumaron impulso a las reformas en curso (después de todo, el mejor momento para reparar el tejado es cuando brilla el sol). Por eso, el gobierno del presidente Joko Widodo avanza con medidas claves que establecerán cimientos sólidos para un aumento de la competitividad futura. Y además de las reformas estructurales, aplicamos políticas fiscales y monetarias prudentes con la mirada puesta mucho más allá del horizonte.

Las pruebas del progreso de Indonesia están a la vista. El país tiene cada vez más reconocimiento internacional y tres importantes agencias le otorgaron la más alta calificación crediticia (investment-grade). Según una encuesta de la OCDE/Gallup, el 80 % de los indonesios confían en el gobierno nacional, la mayor proporción en todos los países incluidos en el estudio.

Además, desde la asunción del gobierno actual en 2014, Indonesia subió nada menos que 34 lugares en el listado de “facilidad para hacer negocios” del Banco Mundial. Gracias a la mejora del ambiente de negocios e inversiones bajo el liderazgo del presidente Joko Widodo, el programa de reformas de Indonesia fue catalogado como uno de los diez más exitosos del mundo.

A fines de 2017, el parlamento indonesio aprobó un sólido presupuesto nacional para 2018, que apunta a un mayor aumento de la confianza, la productividad y la competitividad del país. Durante los últimos tres años, el gobierno trabajó arduamente para invertir en el futuro, eliminando las deficiencias del país en materia de infraestructuras y capital humano. El nuevo presupuesto continuará ese trabajo mediante un aumento de la inversión en ambas áreas a niveles inéditos.

Nuestro activo más precioso, incluso más que los recursos naturales y la ubicación estratégica, es la gente. Como el cuarto país más poblado del mundo, Indonesia tiene una enorme fuerza laboral joven y vibrante, que impulsará un largo futuro de crecimiento inclusivo. Los millennials indonesios están más conectados, son más creativos y tienen más confianza que cualquier generación anterior. Son nuestros futuros emprendedores, creadores de empleo, profesionales, dirigentes sociales y contribuyentes de impuestos. Y ya compiten vigorosamente en la economía digital, donde las innovaciones tecnológicas seguirán introduciendo nuevas oportunidades y desafíos.

La próxima generación tiene que empezar a prepararse hoy para los empleos y las oportunidades del mañana. Para eso, el gobierno ha puesto el acento en la inversión en capital humano. Más del 20 % del presupuesto nacional de 2018 está asignado a la educación y la formación profesional, y otro 5 % está dedicado al sector de la salud.

Además, el gobierno da apoyo a las comunidades más pobres y vulnerables del país. Por medio de redes de seguridad social, transferencias en efectivo, programas de subvenciones al trabajo y otras innovaciones, estamos sacando a la gente del círculo vicioso de la pobreza. El programa educativo insignia Indonesia Pintar mantendrá en la escuela a unos 20,3 millones de niños en edad escolar. La iniciativa sanitaria Indonesia Sehat está ampliando el acceso a servicios básicos de salud para las masas. Y se han iniciado programas de microcrédito a gran escala para impulsar las economías locales.

Indonesia, formada por más de 17.000 islas repartidas en tres zonas horarias, es el archipiélago más grande del mundo. Felizmente, se están haciendo inversiones en infraestructura que dejarán a la economía más interconectada que nunca. Conforme los costos logísticos se reduzcan y mejore la eficiencia, es probable que aparezcan nuevos centros de crecimiento fuera de las islas principales.

Finalmente, el gobierno trabaja arduamente para fortalecer las instituciones. Hemos iniciado un plan de reforma tributaria integral para mejorar el cobro y ampliar la base impositiva. Y estamos tomando medidas para garantizar la inclusión financiera y mejorar las políticas comerciales y de inversión, todo lo cual impulsará la competitividad.

Cualquier emprendedor o inversor que no preste atención a Indonesia se arriesga a perderse las oportunidades que ofrece este ejemplo mundial de éxito económico. Indonesia, miembro del G20 y mayor economía del sudeste asiático, va camino de convertirse en la quinta economía más grande del mundo en 2030. Cuando a Indonesia le va bien, todos se benefician.

Los indonesios están haciendo su aporte al dinamismo de Asia Oriental. Y a la par que la economía indonesia sigue cobrando impulso, el gobierno intensificará sus esfuerzos actuales en pos de establecer cimientos sólidos para el futuro. Según una investigación de Project Syndicate.

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