KIC 8462852, también conocida como la "estrella de Tabby", no tiene ninguna megaestructura alienígena orbitando a su alrededor



Ilustración de la NASA

Más de 200 personas han sido necesarias para tratar de desvelar los secretos acerca de la que probablemente sea la estrella más misteriosa del universo hasta la fecha. KIC 8462852, también conocida popularmente como "estrella de Tabby" o "de Boyajian" (por su descubridor, Tabetha Boyajian), subió al podio de los cuerpos astronómicos famosos el pasado 2015. La razón era una extrañísima estructura a su alrededor que no podíamos explicar. Pero parece que ya estamos más cerca de comprender por completo esta cuestión.

¿Qué sabemos de la estrella de Tabby?

KIC 8462852 es una estrella ordinaria, aproximadamente un 50% más grande y 1.000 grados más caliente que el Sol, y se encuentra a unos 1.000 años luz de distancia de aquí. La inquietud, sin embargo, surgió al ver cómo se oscurecía y brillaba de forma esporádica y sin ningún patrón aparente. Esto, como explicamos en su momento, no es normal.

Y no lo es porque la única manera de explicarlo es poniendo algo entre la estrella y nosotros. Y sabemos, por el patrón de luz, que un planeta no es. El resto de hipótesis barajaban polvo estelar, restos de un protoplaneta, un inusual campo de asteroides o, la más famosa de todas, una megaestructura extraterrestre.

Dicha estructura bien podría ser una plataforma para obtener energía o una macroestación estelar donde una raza tecnológicamente muy superior a nosotros atracaría sus cruceros estelares. O quién sabe si no es el comienzo de la construcción de una esfera de Dyson. Por imaginar, que no quede.

Pero no. No es por chafar ilusiones, pero la hipótesis extraterrestre ha sido siempre la que menos papeletas tenía para ser cierta. ¿Entonces? La NASA no tardó en apuntar hacia la explicación más plausible. Y también la menos "interesante" de todas: una nube de polvo alrededor de la estrella. Ahora, los científicos han confirmado que el universo es un aguafiestas.

La respuesta es polvo

El trabajo conjunto del asistente del departamento de Astronomía y Astrofísica de Pensilvania, Jason Wright y Tabetha Boyajian, descubridora de la estrella y astrónoma de la Universidad Estatal de Luisiana, con la ayuda de otros 200 investigadores, creen haber confirmado esta última hipótesis.

"Esperábamos que una vez que finalmente pudiéramos ver los 'dips' [los cambios de luz] en tiempo real pudiéramos observar el cambio de longitud de onda", explica Wright para la prensa. "Si estos fueran casi iguales, esto sugeriría que lo que los causa es algo opaco, como un disco en órbita, un planeta, una estrella, o, incluso, una gran estructura en el espacio". Pero no fue así. Lo que han encontrado, tal y como presentan en un reciente artículo, es que diferentes colores de luz son bloqueados a distinta intensidad.


"El polvo es probablemente la razón por la cual la luz de la estrella parece atenuarse e intensificarse", comenta Boyajian. "Los nuevos datos muestran que los colores están siendo bloqueados en diferentes intensidades. Por lo tanto, lo que sea que pase entre nosotros y la estrella no es opaco, como se esperaría de un planeta o una megaestructura alienígena".
Representación artística de KIC 12557548 b

"Esta última investigación descarta por completo una megaestructura extraterrestre, pero aumenta la verosimilitud de que otros fenómenos estén detrás del oscurecimiento", explicaba Wright. La explicación más realista es, por tanto, la de la nube de polvo existente entre la estrella y nosotros. Pero no es la única.

"Hay modelos que involucran material circunestelar, como exocometas, que parecen ser consistentes con los datos que tenemos", afirma Wright. "Algunos astrónomos incluso están a favor de la idea de que nada bloquea a la estrella, que simplemente se vuelve más oscura por sí misma, y ​​esto también es consistente con los datos de este verano". En ambos casos nos encontraríamos con una situación casi tan misteriosa como la megaestructura extraterrestre.
Kickstarter al servicio de la ciencia

Probablemente uno de los puntos más interesantes de esta investigación consiste en que es fruto de la colaboración ciudadana. Efectivamente, la iniciativa y los datos se los debemos no solo a las universidades y centros asociados, sino a una campaña de Kickstarter. Cerca de 1.700 personas donaron más de 100.000 dólares para pagar las observaciones desde una red de telescopios con las que obtener los datos para la investigación.Los mecenas de la campaña de crowdfunding votaron los nombres de estos episodios: Elsie, Celeste, Scara Brae y Angkor

Así, el conjunto de datos recopilados por Boyajian y sus colegas, en asociación con el Observatorio Las Cumbres, está ahora disponible para todo el mundo en un nuevo documento en The Astrophysical Journal Letters. Las observaciones obtenidas recogen datos desde marzo de 2016 hasta diciembre de 2017.


A partir de mayo de 2017 hubo cuatro episodios distintos de cambios de luz. Los mecenas de la campaña de crowdfunding votaron los nombres de estos episodios que son Elsie, Celeste, Scara Brae y Angkor, una manera poética de hacer referencia a una luz que nos llega 1.000 años después de que atravesara aquello que sea que la está tapando.

Pero, como decíamos, el método en el que se estudia esta estrella, reuniendo y analizando una avalancha de datos con un solo objetivo, abre una nueva era en la astronomía. La ciencia ciudadana ha tenido un papel protagonista en el descubrimiento y análisis de la estrella de Tabby. Los análisis por parte de científicos "ciudadanos" (no asociados a ningún programa de investigación) de las cantidades masivas de datos de la misión Kepler detectaron el comportamiento inusual de la estrella.


El objetivo principal de la misión Kepler era encontrar planetas. Para ello, lo que hace es detectar el oscurecimiento periódico de un planeta que se mueve frente a una estrella. El grupo de ciencia ciudadana Planet Hunters reunió a los voluntarios que clasificaron las curvas de luz de la misión Kepler para buscar tales planetas.

"Si no fuera por personas con una mirada imparcial, esta estrella habría sido pasada por alto", comentaba Boyajian. "Sin el apoyo público, no tendríamos esta gran cantidad de datos". En última instancia, ha sido el apoyo mediante una campaña de crowdfunding lo que ha permitido obtener los últimos resultados.

"Es emocionante. Estoy tan agradecido a todos los que han contribuido: científicos ciudadanos y astrónomos profesionales. Es inspirador contar con todas estas personas contribuyendo de diversas maneras para ayudar a entender qué ocurre ahí fuera". Puede que KIC 8462852 nunca pase a la historia como un hito en la búsqueda extraterrestre, pero desde luego sí lo hará como un ejemplo único de lo que es capaz la colaboración entre amantes de la ciencia y científicos profesionales.

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