La vida del planeta está dominada por seres tan diminutos que son invisibles

Hallan uno de los «seres vivos» más abundantes de la Tierra
Fotografía de bacterias marinas, marcadas por fluorescencia. Los virus determinan su vida
Fotografía de bacterias marinas, marcadas por fluorescencia. Los virus determinan su vida - MIT


Han detectado por primera vez un virus, una entidad infecciosa no considerada como viva, que domina muestras de aguas de océanos de todo el mundo.

La vida del planeta está dominada por seres tan diminutos que son invisibles, y que por eso son muy poco conocidos. Aun así sabemos que en un gramo de suelo o en un mililitro de agua de océano hay millones de células y miles de especies de bacterias. Por si fuera poco, hay unas entidades aún más diminutas, los virus, que ni siquiera se consideran como seres vivos, pero que son aún más abundantes y más desconocidos que las bacterias. Su influencia sobre otras criaturas no es muy conocida, pero se sabe que es crucial. El biólogo Edward Osborne Wilson dijo de los virus que la diversidad de sus genes es superior a la de todos los otros seres vivos de la Tierra. Se calcula que hay cientos de millones de veces más virus en el planeta que estrellas en el Universo.

En medio de ese sobrecogedor panorama, ayer un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la Escuela Albert Einstein de Medicina (ambos en EE.UU.) publicó en la revista «Nature» una investigación en la que anuncian el hallazgo del que es uno de los virus más abundantes de la Tierra. Se trata de un agente detectado en muestras de agua de todos los océanos del mundo y que no se había encontrado hasta ahora sencillamente porque los análisis no eran capaces de hacerlo.

«Ya sabíamos que los virus eran muy importantes en los océanos», dice en un comunicado Kathryn Kauffmann, directora de la investigación. Los cálculos ya indicaban que en cada mililitro de agua de la superficie del mar puede haber cerca de 10 millones de virus.
Virus escurridizos

Sin embargo, ahora ha sido cuando los científicos han detectado uno de los virus que dominan las muestras de agua de todos los océanos. Lo han bautizado como «Autokyliviridae», en honor a un personaje de la mitología griega caracterizado por ser muy escurridizo.

Después de haberlo aislado y estudiado, los investigadores han sugerido que los «Autokyliviridae» podrían ser fundamentales para explicar la evolución de los virus y el papel de estos microorganismos en la regulación de las poblaciones de bacterias marinas, que son, a su vez, los que determinan la fertilidad de los océanos o la producción de oxígeno en el planeta, por ejemplo.

Si hasta ahora no se había tenido ni un solo indicio de su existencia es porque su material genético no tiene una «cola», un fragmento que se usa normalmente para detectar virus. Además, este agente recién descubierto se diferencia de los ya conocidos en que no está especializado en infectar a una sola especie de bacteria, sino a docenas de ellas. Esto sugiere, según han dicho, que tiene un papel crucial en los ecosistemas marinos.

«Esto indica que necesitamos cambiar algunos de los métodos usados comúnmente para capturar este tipo de virus», dice Jed Fuhrman, coautor del estudio. «Por eso diría que este es un importante avance en el campo».

De hecho, todos los modelos que explican las relaciones entre virus y bacterias están basados en virus que sí tienen esa «cola» de material genético, lo que indica que aún falta mucho por aprender.
Presentes en el hombre

Por si esto fuera poco, cuando los científicos introdujeron las secuencias genéticas de este nuevo tipo de virus en las bases de datos pudieron descubrir que están presentes en muchos sitios.

Los autores creen que los «Autokyliviridae» están especialmente extendidos. «No creemos que sean exclusivos de los océanos», dice Martin Polz, otro de los coautores. De hecho, apuntan que podrían estar presentes en el bioma humano, el complejo mundo de microbios que habita dentro del organismo y que tiene funciones fundamentales para la salud. También podrían tener un papel central en ciclos biogeoquímicos, lo que a su vez influye en el clima, por ejemplo.

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