Las lanzaderas antiaéreas fabricadas en Rusia sobresalen notablemente en comparación con sus análogas occidentales y son mucho más peligrosas de lo que se creía, resume un medio analítico.

 Arabia Saudita compra del sistema ruso S-400

Las lanzaderas antiaéreas fabricadas en Rusia sobresalen notablemente en comparación con sus análogas occidentales y son mucho más peligrosas de lo que se creía, resume un medio analítico.

Las lanzaderas y el radar del sistema S-400 ruso
Alexey Malgavko / Sputnik
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El acuerdo concertado entre Rusia y Arabia Saudita para el suministro a Riad de los sistemas de defensa antiaérea S-400 es el "mayor puñetazo para Estados Unidos y sus aliados europeos". Así lo opina el periodista Stephen Bryen, de The National Interest.

En su opinión, la capacidad combinada del sistema ruso para derribar tanto aviones estratégicos y tácticos (incluso furtivos) como misiles enemigos fue decisoria para esta compra. Además, influyó sobre la familia real la presencia en Egipto de la generación anterior de estas lanzaderas, S-300, y los planes de El Cairo de adquirir también el S-400.

La revista recuerda que el año pasado la misma decisión fue adoptada en Turquía. "Pero el S-400 es algo realmente revolucionario", admite el autor. La lanzadera rusa puede disparar simultáneamente varios misiles guiados de 40, 120, 250 y 400 kilómetros de alcance, destaca el artículo, y el misil 9M96E2 por sí solo es "una de las joyas" del sistema.

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