Lilly y Felice, dos mujeres que pasaron por encima de la ideología y de la barbarie para estar juntas... hasta que la Gestapo truncó su relación.

La trágica relación lésbica entre la «perfecta nazi» y una partisana judía que desafió a Hitler


«El sexo me resultaba agradable por primera vez en mi vida. […] Era completo: el amor y la sexualidad; sencillamente no había separación». Con estas palabras definió Elisabeth Kappler (más conocida como Lilly) la relación que mantuvo en la Alemania de Segunda Guerra Mundial con Felice Schragenheim. Más allá de que ambas se quisieron en secreto a pesar de la opinión que la homosexualidad generaba en los líderes del Tercer Reich, su historia tiene todavía más valor.

Y es que, ambas se adoraron aunque la segunda era una partisana judía, y la primera una nacionalsocialista convencida. Casi la nazi perfecta, pues cumplía los patrones que el «Führer» imponía a las féminas germanas: amar incondicionalmente a su marido y dar a luz a una prole de pequeños arios capaces de suplantar a la «calaña» que poblaba Europa.

Su historia, sin embargo, se truncó cuando la temible Gestapo atrapó a Felice el 21 de agosto de 1944 y, posteriormente, la trasladó a un campo de concentración. Así, lo que había empezado en el invierno de 1942 como un acercamiento furtivo entre ambas, terminó en tragedia. «Al final la mandaron a Theresienstadt. Allí perdieron el contacto. Lilly dejó de saber qué le estaba pasando. Con los meses, Lilly supo que, muy probablemente, su amada había muerto entre 1944 y 1945 en una “marcha de la muerte”», explica a ABC Mónica González Álvarez.

La versada periodista (autora de grandes éxitos como «Guardianas nazis. El lado femenino del mal») sabe de lo que habla, pues esta historia es una de las siete que narra en su nueva obra: «Amor y horror nazi. Historias reales en los campos de concentración» (Luciérnaga, 2018).

Sin embargo, la también colaboradora de radio y televisión insiste a este periódico en que no hay que centrarse únicamente en la parte más amarga de historias como la de Felice y Lilly. Y es que, en sus palabras, esta pareja logró también vencer a la ideología y desafiar a un régimen en el que la homosexualidad se veía como un atentado contra la raza aria. Por ello, prefiere hacer hincapié (por ejemplo) en el instante en que la «perfecta mujer nazi» abandonó sus creencias y apostó por algo peligroso y prohibido: sus sentimientos verdaderos.

«Hay que quedarse con que una nazi cambió de ideología para luchar por el amor. Una chica que llegó a ayudar a judíos incluso después de que su amada hubiese muerto y que fue condecorada por ello», destaca González Álvarez a este diario.

1-¿Cuál era el papel de la mujer en la Alemania nazi?

En la Alemania nazi había dos tipos de mujeres. Las primeras eran las guardianas, que no solían tener cargas familiares (aunque algunas se casaron y tuvieron hijos), se dedicaron a seguir fervientemente a Hitler como si fuese su propio Dios y “pusieron su granito de arena” trabajando en los campos de concentración. Por otro lado estaban las esposas, encargadas de procrear y ser madres.

Retrato de Felice Schragenheim, Berlin 1935-MUSEO JUDÍO DE BERLÍN

2-¿Lilly se puede enmarcar en el segundo grupo?

Sí. Lilly era una mujer casada con un alemán nazi y que tenía cuatro hijos (uno de los cuales murió). Ella era esposa y madre de familia. Además, no tenía ningún tipo de aspiración personal. Eso era lo que buscaba el gobierno del Tercer Reich, que la mujer estuviese siempre supeditada al hombre. Que fuese sumisa.

En la época, primaba el placer masculino por encima del femenino. Ellos disfrutaban y ellas se limitaban a ser un recipiente que, posteriormente, engendraría una generación de niños puros y arios. ¿Para qué? Para ir eliminando poco a poco a aquellos que consideraban inferiores como los judíos, los gitanos, los homosexuales...

A todo eso se sumaron medidas tan brutales como el exterminio. A aquellos que consideraban inferiores les quitaron sus posesiones, les despojaron de su dignidad, de su integridad... Además, les minaron psicológicamente para acabar con su ánimo. Con todo, muchos de los supervivientes lograron con fortaleza, coraje, esperanza, fe y amor salir de allí.
Elisabeth Wust, Felice Schragenheim y Käthe Herrmann (amiga de Lilly) en un prado-MUSEO JUDÍO DE BERLÍN

3-¿Se perseguía en Alemania la homosexualidad?

Si, la ley Párrafo 175 prohibió explícitamente los actos sexuales entre hombres porque aquellos que practicaban la homosexualidad estaban privando de hijos a Alemania. Lo curioso es que la homosexualidad femenina, el lesbianismo, no estaba reflejada en esa ley. No era tan perseguida porque se entendía que, a pesar de todo, podían seguir teniendo hijos. Al final, lo que se buscaba era procrear. Tener una sociedad capaz de generar una nueva humanidad pura y única que acabara con todo lo que consideraban una lacra.

Las relaciones entre hombres eran perseguidas hasta la muerte por ley. Y algo parecido ocurría con las mujeres, a pesar de que el lesbianismo era entendido como un "trastorno temporal y curable".

La homosexualidad, en definitiva, nunca estuvo bien vista en la Alemania nazi. Y eso, a pesar de que algunos miembros del gobierno tuvieron sus deslices (heterosexuales y homosexuales) y llegaron a hacer orgías en la intimidad. Los jerarcas se saltaban la norma y la ley. Lo que hacían era obligar a los que no eran arios a que la cumplieran.

«La ley alemana prohibió los actos sexuales entre hombres porque aquellos que practicaban la homosexualidad estaban privando de hijos a Alemania»


4-¿Era Felice una espía?

No diría que fue una espía. Era miembro de la resistencia. Se cambió el apellido y se puso el de un oficial alemán para evitar problemas. Después se hizo pasar por periodista para ayudar pasando información. Fue una luchadora.

Felice supo desde un principio lo que se le venía encima con la guerra. Por eso intentó salir de su Alemania con su abuela, pero no pudo por problemas administrativos. Al final se quedó en Berlín, donde hizo una doble vida. Únicamente sus más allegados sabían su gran secreto. Allí conoció a Lilly a través de una amiga.

5-¿Lilly era nazi?

Lilly era alemana y nazi. Incluso llegó a cargar contra los judíos por la mala situación de Berlín.

6-Hasta conocer a Lilly era la perfecta alemana...

Bueno. Se casó con un hombre por el que no sentía prácticamente nada y no era feliz. Además, él tenía amantes y ella sólo podía hacer como que no se enteraba. Pero era nazi y había sido educada de esa manera. Tenía que aguantar todo. Por eso tuvo cuatro hijos con su marido.

Sin embargo, cuando conoció a Felice despertó de ese letargo y se encontró con un sentimiento distinto. Sintió amor por primera vez,. Sintió que la quería y se sintió amada.

7-¿Cómo es posible que cambiase de forma tan drástica?

A ella le costó aceptarlo en principio, pero cuando lo asumió fue todo sobre ruedas. Llegó incluso a ayudar a judíos escondiéndolos en su casa (sin saberlo, en principio).

8-¿Cambió la mentalidad de Lilly al saber que Felice era judía?

Lilly no quiso ver la realidad que le mostraba la vida en principio. Mucha de la gente que la rodeaba era judía, pero ella no lo sabía o no lo quería ver. En cierto modo era algo normal porque para ella suponía un choque ideológico muy grande.

Por eso, cuando Felice le dijo que era judía fue todo un varapalo para ella. Pero como la amaba tanto, su relación se puso por delante de la ideología. Este amor fue un desafío al nazismo y un choque directo contra su ideología, pero Lilly terminó eligiendo el amor antes que el nazismo. Eso es lo más bonito, que ganaron los sentimientos. Al final el nazismo no las separó, las unió más.

«Lilly eligió el amor. El nazismo no las separó, las unió más»

9-Curiosamente, en su libro narra varios pasajes en los que Lilly habla de las relaciones sexuales con Felice

Lilly contó a la escritora Erika Fischer cómo fueron sus relaciones sexuales con Felice. Afirmó que fue un descubrimiento y un despertar. Su mundo se movió completamente porque siempre había estado con hombres.

10-¿Llegaron a saber sus amigos y familiares la relación que mantenían?

Solo un grupo reducido. Los que conocían su relación eran apenas tres personas. Como mucho las amigas de Felice y la niñera. El marido de Lilly no llegó a averiguarlo nunca, por ejemplo.

Lograron mantenerlo en secreto pese a ese amor tan inmenso que sentían y a las cartas y los poemas de amor que se escribían. Uno de los últimos decía: “Fuimos una sola, fue la culminación de nuestro amor”. El amor es eso, convertirse en una sola persona, y es lo que Lilly sentía por Felice.

11-¿Cómo las atraparon?

Ellas dos estaban pasando un día en el río Havel (Berlín). Allí se hicieron unas fotos famosísimas besándose en traje de baño. Cuando regresaron a su casa la Gestapo estaba esperándolas porque alguien las había delatado.

Felice consiguió salir de allí, cruzar una escalera y llegar hasta la casa de una vecina. Con todo, fue interceptada inmediatamente. Lilly intentó mediar para que no la detuvieran, pero no logró nada.

12-¿Lograron encontrarse de nuevo?

Tras la detención, Lilly empezó a buscarla. Llamó a muchas personas buscando información. Al final, contactaron con ella de forma anónima y le desvelaron que Felice estaba en un hospital cercano. Lilly acudió allí y se la encontró destrozada psicológicamente. Desde ese momento empezó a mandarle cartas de amor, ropa... Además, trató de liberarla insistentemente. Sin embargo, la Gestapo la movió de un lugar a otro para que no tuviese contacto con nadie.

La pareja, en el río antes de ser capturada-MUSEO JUDÍO DE BERLÓN

13-¿Qué le ocurrió a Felice?

Al final la mandaron al campo de concentración de Theresienstadt. Allí perdieron el contacto. Lilly dejó de saber qué le estaba pasando. Con los meses, Lilly supo que, muy probablemente, su amada había muerto entre 1944 y 1945 en una “marcha de la muerte” rumbo a Bergen-Bergen.

14-¿Qué sucedió con Lilly?

Se quedó destrozada y sin saber qué hacer. Tras la muerte de su primer marido (que siempre se negó a darle el divorcio) se volvió a casar con un hombre del que no estaba enamorada. Al final le dejó y se quedó con sus hijos.

Con los años intentó saber lo que había pasado con Felice y recuperar sus pertenencias. Parece ser que la familia no quería porque había sido culpa suya que capturaran a su hija.

Al final los hijos de Lilly se enteraron de la historia e hicieron todo lo posible para que le dieran varias condecoraciones por esconder a judíos en su casa. Posteriormente fue perseguida en Alemania por grupos neonazis, pero ni así se doblegó. Con su historia se hizo una novela, una película y una exposición en el Museo Judío de Berlín.

15-¿La suya fue una relación trágica?

En parte es tragedia porque, al final, el nazismo las separó. Aunque es cierto que Lilly estuvo enamorada de Felice hasta el último día de su vida, los nazis fueron el hacha que cortó de cuajo la relación. Pero también hay que quedarse con que una nazi cambió de ideología para luchar por el amor y con que, después, ayudó a muchos judíos.

«Con los meses Lilly supo que, muy probablemente, su amada había muerto entre 1944 y 1945 en una “marcha de la muerte”»

16-¿Cómo es posible que cambiara tanto la mentalidad de Lilly?

Lilly no estaba muy convencida del nazismo. Las guardianas, por el contrario, ni lloraron, ni se doblegaron cuando las sentenciaron en los juicios. Los ciudadanos, al final, se tragaron el cuento que les contó Hitler, pero cuando vieron la realidad, muchas personas como Lilly apartaron esta ideología. Al final logró vivir como era, algo que nunca es malo.

Amar en cualquiera de sus magnitudes no es malo. Todo lo contrario, bendito el amor.

17-¿Son todas las historias de su libro tan amargas?

Bueno, no quería que todas fuesen positivas. Hay historias con final feliz, otras más trágicas y algunas que se encuentran a mitad de camino. El libro es como la vida y el amor. Conoces a alguien, te enamoras.... A partir de ahí pueden pasar varias cosas: que te cases y pases cincuenta años con esa persona, que lo dejéis al cabo de un tiempo, o que ni siquiera llegues a estar un minuto con él o ella. Este libro es el reflejo de la vida real. El amor es universal y atemporal. Demuestra que todos, por mucho que seamos de una ideología o de un país, sentimos igual.

18-¿Es la obra «dura»?

“Amor y horror nazi” es en cierto modo un libro muy amargo, aunque en él el amor es protagonista por sí mismo. También fue un libro muy duro de escribir porque tuve que encontrar a los supervivientes (o a sus descendientes) y que abrieran su corazón para mí. Eso no es fácil.

Tras “Guardianas nazis” me quedé rota y devastada. Fue una tragedia para mí contar la vida de estas criminales. Ahora, por el contrario, he encontrado esperanza, fe, solidaridad, emoción… Eso derriba todas las cosas malas que pasaron los protagonistas: el hambre, la disentería, las palizas

Retrato de Felice-MUSEO JUDÍO DE BERLÍN

19-¿Fue difícil dar con los protagonistas o con sus descendientes?

Me costó más de un año encontrar a los supervivientes o a sus descendientes. Es normal. Todos son extranjeros. Eran personas que no sabía si todavía vivían o si habían mantenido su mismo nombre (las mujeres suelen cambiarse el apellido). A partir de ese punto me valí de asociaciones de judíos, de museos, bibliotecas... para contactar con ellos.

20-¿Cuál fue la entrevista que más le impactó?

Quizá la de Paula Stern. Cuando la entrevisté a través de la pantalla quedé conmocionada. Era una señora de más de 90 años que se ofreció a hablar conmigo y a abrirse su corazón. Aunque no me conocía de nada me explicó cómo había hallado a su marido Klaus tras la guerra. Me dijo que, cuando estaba en el campo de concentración, lo que le movía era estar enamorada y saber que ambos volverían a reunirse.

Paula y Klaus se casaron antes de entrar al campo de concentración. Se prometieron que, cuando les liberasen, se encontrarían en su ciudad natal. Estuvieron 28 meses separados tras la Segunda Guerra Mundial. Dos años y cuatro meses sin saber el uno del otro. Sin saber si estaban vivos o muertos. Así hasta que, cuando liberaron el campo, ambos se reencontraron en su ciudad natal. Paula se emocionaba cuando me lo decía. Fue como volver a nacer. Nunca perdieron la esperanza de encontrarse.

Otros me han contado su paso por Auschwitz, cómo conocieron a Mengele, todas las tragedias que tuvieron que afrontar… Pero también me explicaron cómo lograron sobreponerse a todo ello gracias a la esperanza y al amor.

Es verdad que el factor suerte es importante, pero el amor fue el verdadero motor de muchos supervivientes para lograr ser libres.

21-¿Qué importancia tuvo el amor en los presos de los campos de concentración?

Los nazis quisieron destruir al ser humano. A todos aquellos que consideraban una raza no aria (judíos, gitanos, homosexuales…). Les quisieron quitar la dignidad, la moral, arrebatarles el coraje… pero nunca les pudieron arrebatar los sentimientos. Por mucho daño que les hicieran, muchos de estos personajes lucharon con todas sus fuerzas para que no les derribasen la mente, y lo hicieron usando el amor como un motor.

22-¿Hay rencor en estos supervivientes?

A pesar de ver la muerte de cerca, ninguno de ellos guarda rencor. Es cierto que muchos afirman que no les pueden perdonar, pero es algo distinto.

Además, en lo que todos ellos coinciden es en que no se puede olvidar el Holocausto y la tragedia que supuso. No se puede olvidar lo que hizo el Tercer Reich en Polonia. Uno de ellos me decía que había que seguir hacia delante, pero siempre contar la historia.

Los supervivientes y sus descendientes me han transmitido su alegría por haberse conocido aunque fuera en aquella situación. Al final, te das cuenta de que hoy nos quejamos por tonterías. Debemos dejar de hacerlo y saber que, a lo largo de la historia, lo ha pasado mucho peor que nosotros.

La hija de dos supervivientes me desveló que sus padres la educaron en la gratitud, en la educación y en el respeto. Es precioso que, después de todo lo que pasaron, pudieran transmitir ese sentimiento bonito a sus hijos.

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