Los secretos del bombardero ruso Su-24 Fencer

Los aviones más odiados y temidos por los terroristas en Siria nacieron en plena Guerra Fría y aún mantienen su importancia en la Fuerza Aérea de Rusia.


Ramil Sitdikov / Sputnik
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Hace 15 años, la compañía Sukhoi dejó de fabricar los bombarderos tácticos Su-24 —codificados como 'Fencer' por la OTAN— protagonistas de la operación antiterroristas en Siria, donde realizaron casi la mitad de las 18.000 misiones aéreas de Rusia.

Durante su producción, tanto la Unión Soviética como Rusia crearon 1.400 aeronaves de este tipo —con distintas modificaciones— y algunos de esos aparatos aún desarrollan un papel principal en la Fuerza Aérea rusa.

Las prestaciones del Su-24 que han permitido prolongar tanto su existencia han sido recogidas en un video de la cadena militar rusa Zvezdá.
Uno de los rasgos destacados de este bombardero es el ala de geometría variable, que reduce la velocidad y el recorrido que necesita para despegar y aterrizar.

Su equipo de a bordo le permite alcanzar objetivos de día y noche —sin importar las condiciones meteorológicas—, mientras que su sistema de control automático de vuelo permite que efectúe misiones a alturas muy bajas, para superar sistemas de defensa aérea.

El Su-24 logra una velocidad máxima en altura de 1.700 kilómetros por hora. Asimismo, su carga útil máxima es de 7,5 toneladas, es capaz de portar bombas entre 100 y 1.500 kilogramos y está armado con misiles guiados y no guiados.

En tiempos de la URSS, el objetivo principal de este bombardero era ofrecer la opción de entregar y arrojar una bomba nuclear táctica sobre el enemigo, necesidades que explican su velocidad supersónica y baja carga útil.

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