Toneladas de basuras inundan las costas de Beirut

Un periodista libanés camina entre montañas de basura - EFE
La visión de restos de neumáticos, zapatos e inmensas cantidades de plástico se adentran hasta 30 metros en el interiorMaría Iverski

Líbano vuelve a vivir problemas con la gestión de sus propios residuos después de que las tormentas que azotan la región en los últimos días hayan arrojado toneladas de basura a las playas de la costa norte de Beirut. La basura acumulada en las playas de Zuk Mosbeh, Golden Beach, Nahr el Kaleb, Jal el Dib, o la Marina de Antelias supone una imagen bochornosa para un país que hace gala de su atractiva línea costera y de los numerosos recintos de lujo que se extienden a lo largo de la misma. La visión de restos de neumáticos, zapatos e inmensas cantidades de plástico, que se adentraban hasta 30 metros en el interior, han provocado el clamor de una población acostumbrada a la continua falta de respeto por el medio ambiente y que durante la época estival paga entre 10 y 30 dólares por acceder a los establecimientos playeros que se sitúan en la costa.

El incidente ha sido utilizado ya como arma arrojadiza entre las distintas fuerzas políticas, a pocos meses de las elecciones parlamentarias previstas para mayo, y la prensa no ha dudado en calificar lo sucedido de «desastre ecológico». Por orden del primer ministro libanés, Saad Hariri, las playas afectadas han comenzado a ser limpiadas este martes aunque no se descarta que nuevos deshechos puedan reaparecer dado el mal tiempo. Las críticas procedentes de todos los sectores no cesan entre tanto; el presidente del partido Falangista libanés, Sami Gemayel, ha pedido la dimisión del ministro de Medio Ambiente y criticado al gobierno por su incompetencia y por su falta de decisión a la hora de afrontar una situación sobre la que se lleva advirtiendo desde hace tiempo. En julio de 2015, las autoridades cerraron el principal vertedero de la ciudad sin proporcionar un espacio alternativo, lo que condujo a una acumulación de la basura en las calles de Beirut durante los meses de verano y a que muchos deshechos fueran arrojados al mar. Finalmente el Gobierno optó por dos recintos temporales que no cumplen con las medidas sanitarias adecuadas y que, intermitentemente, cubran la capital libanesa de un olor pestilente.

La empresa encargada de gestionar el vertedero temporal de Burj Hamoud niega que los residuos aparecidos en las playas procedan del mismo ya que éste se haya protegido por barreras de cemento y apuntan a que la basura pueda ser la misma del 2015, cuando distintas municipalidades recurrieron a basureros provisionales e improvisados sin ningún tipo de protección. A pesar de los esfuerzos oficiales rechazando toda responsabilidad ya circulan vídeos en las redes en los que se contempla el vertedero inundado de agua.

El último escándalo por la basura que vive el país, surgió el lunes cuando el colectivo «You stink», Ustedes apestan, publicó las primeras fotos de la playa de Zuk Mosbeh cubierta de desperdicios, unas imágenes que no tardaron en propagarse por las redes. A pesar de la indignación popular, desde ONGs especializadas en medio ambiente se recuerda que no se trata de incidentes aislados. Joslin Kehdy, de la ONG Recicla Líbano, ha explicado que cada vez que se produce un temporal fuerte se ven obligados a limpiar las playas de basura.
María Iverski

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