El drama de las niñas secuestradas por el grupo terrorista Boko Haram

En 2017, 454 mujeres y adolescentes fueron usadas por Boko Haram como bombas humanas con un saldo de 1.225 muertos.

La policía nigeriana ha rescatado algunas niñas secuestradas por el grupo terrorista Boko HaramAFP


Visitaba la casa de una familiar cerca de la frontera con Camerún en Banki (Nigeria), cuando Falmata, una niña de 13 años, fue raptada por dos hombres que se transportaban en una moto.

Llevada selva a dentro, recuerda que “en el lugar al que me llevaron había muchas carpas y casas con techos de paja. A las chicas más jóvenes nos ponían en carpas. En la mía había otras nueve niñas y nos tocaba dormir en unas colchonetas enormes”, recoge la BBC.

El campamento es del grupo terrorista islámico Boko Haram, quienes luchan al Norte de Nigeria por instaurar un califato islámico. 

A Falmata le dijeron que o se casaba con un militante o servía como bomba. Se negó al matrimonio: “les dije que era muy pequeña para hacerlo”.

En medio de un día en el que les enseñaban el Corán, fue llevada aparte de las demás niñas y empezaron a embellecerla, pero no era para una cita, se había negado a casarse, le amarrarían un cinturón bomba.

Su objetivo sería un mercado o algún otro lugar concurrido. “Estaba tan asustada que comencé a llorar. Pero me seguían diciendo que fuera paciente, que aceptara la vida como era. Y que en el paraíso todo sería diferente”.

La sacaron, junto con otras dos adolescentes, fuera del pueblo con detonadores en sus manos. Les ordenaron ir hacia el pueblo y activar el explosivo. Las niñas no completaron la misión suicida y escaparon. Sin embargo, en su huida, Falmata fue capturada por segunda vez por el mismo grupo.

Sus captores no sabían que había fallado en una misión suicida, de lo contrario la hubieran matado. Fue llevada a otro campamento en el que la rutina del anterior se repetía. 

Los grupos islamistas de este tipo están en contra de la educación de las mujeres. Sin embargo, en estos campamentos les enseñan diariamente el Corán para adoctrinarlas.

En este nuevo campamento también le ofrecieron las dos mismas opciones. Rechazó de nuevo el matrimonio.

Pero antes de salir a inmolarse, se tiñó el pelo. En cuanto se alejó de los hombres que la acompañaban y se les perdió de vista, intentó de nuevo escapar.

Unos granjeros le ayudaron a quitarse el cinturón bomba e intentó volver al pueblo de su familia. Maldugurl.

Sanna Mehaydall es considerada la primera mujer suicida en la historia moderna. Era una adolescente de 16 años y se inmoló al sur del Líbano en 1985.

Desde hace más de 30 años, grupos terroristas como Hezbolá, los kurdos del PPK y Hamas, las Viudas Negras (Chechenia) y los Tigres Tamiles(Sri Lanka) han usado a las niñas como armas de guerra.

Boko Haram ha incrementado este nefasto método que en 2017 dejó 454 mujeres y adolescentes usadas como bombas humanas con un saldo de 1.225 muertos. Otras 232 fueron arrestadas antes de que cometieran incidentes relacionados en Nigeria, Camerún, Chad y Níger.

En 2014 Boko Haram secuestró 276 niñas y usó a una de ellas en junio de ese año para atacar una instalación militar.

Según el Instituto Royal United Service de Londres, aunque no era la primera vez que secuestraban mujeres y niñas, si fue la primera vez que usaron “niñas de Chibok”, como suelen llamar a las menores “bomba”.

El atroz hecho disparó la publicidad del grupo y desde entonces no han parado de usar esta cruel táctica de guerra.

Al principio “la mayoría de los niños fueron voluntarios porque de verdad creían que iban a ir directamente al paraíso", dice Fátima Akllu, psicóloga de la Fundación Neem que atiende afectados por Boko Haram en Nigeria.

“Pero cuando se intensificó la ofensiva del ejército nigeriano, el grupo de hombres voluntarios decayó de manera significativa, así que Boko Haram comenzó a secuestrar y coaccionar a niñas para que ejecutaran misiones suicidas”, agrega Akllu. Y no son solo adolescentes son niñas de hasta 7 y 8 años que son cruelmente usadas.

Las niñas que logran escapar, como Falmata, tratan de volver a sus comunidades, aunque con un fuerte estigma, se les llama “annoba”, epidemia.

“La gente de las comunidades ve a la joven y piensan que es alguien capaz de eliminar su comunidad entera ¿cómo poder tenerla de vuelta aquí?”, explica la psicóloga de Neem.

El problema se ha vuelto un fenómeno social complejo en el 90% de las comunidades del norte de Nigeria de donde son secuestradas las niñas, según datos de la misma fundación. Un problema que envuelve en la revictimización a las mujeres de este país.

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