El Falcon Heavy, el mayor cohete desde la era Apolo, vuela con éxito en su lanzamiento inaugural y abre nuevas posibilidades de viajes espaciales.

SpaceX probó con éxito el cohete Falcon Heavy

Un cohete de SpaceX hace historia y acerca el sueño de un viaje a Marte

El Falcon Heavy, el mayor cohete desde la era Apolo, vuela con éxito en su lanzamiento inaugural y abre nuevas posibilidades de viajes espaciales.


Colocar un humano en Marte es todavía una conquista muy lejana, pero desde ayer se está un poco más cerca. SpaceX, la compañía aeroespacial fundada por el empresario Elon Musk, probó con éxito el cohete Falcon Heavy, el de mayor potencia y con más capacidad de carga desde los Saturn V de la era Apolo. En aquella época, era el Gobierno de EE.UU. quien inyectaba miles de millones de dólares en una carrera espacial en plena Guerra Fría con la Unión Soviética. Ahora se trata de una compañía privada la que pone los cimientos para el futuro de la conquista espacial. El lanzamiento del Falcon Heavy abre un nuevo capítulo a misiones más ambiciosas y es la primera piedra para una misión a Marte: el viaje requerirá de cohetes de gran potencia como el que ayer lanzó SpaceX.

Para sumar simbolismo, el Falcon Heavy despegó desde la base de Cabo Cañaveral (Florida) la misma que utilizaban las legendarias misiones Apolo. El cohete es similar al Falcon9 que SpaceX ha utilizado con éxito desde 2009 para enviar cargamento a la Estación Espacial Internacional o colocar satélites en órbita, pero con dos cohetes adosados al cuerpo central para aumentar la potencia. La cuenta atrás del lanzamiento acabó con una montaña de humo que salía despedida de los motores, de la que emergió el cohete con fuerza, con un rugido ensordecedor y una cola de fuego rojo en su base.
Reutilizable

Tan espectacular como el lanzamiento fue la recuperación de los cohetes. Esta es una de las ideas revolucionarias de SpaceX y que han significado un cambio de paradigma en la industria aeroespacial: los cohetes se reciclan. Los dos adheridos al costado del cuerpo central cayeron con exactitud, verticales y sincronizados, en su pista de aterrizaje, como una coreografía de ballet ingenieril. El cohete central que voló un rato más que sus hermanos para colocar en órbita la carga, cayó sobre un barco-dron en el Atlántico. La imagen en directo se cortó en el aterrizaje y, al cierre de esta edición, SpaceX no había informado si se había recuperado con éxito. En cualquier caso, la compañía ha conseguido aterrizar sus cohetes de forma habitual, lo que supone un vuelco en el coste de este tipo de lanzamientos. La NASA ha desarrollado una generación de cohetes de potencia similar, pero se estima que el coste de cada viaje es de unos mil millones de dólares. SpaceX asegura que el del Falcon Heavy cuesta 90 millones.

El éxito de ayer es un espaldarazo para SpaceX, que pretende seguir creando cohetes más potentes que permitan llegar a Marte (su visión es establecer colonias humanas estables en el planeta rojo). Elon Musk ya ha dado pistas sobre un cohete mucho mayor que podría estar listo a mediados de la década que viene.

De momento, el Falcon Heavy, que tiene una capacidad de carga de 63 toneladas, le permitirá hacer envíos suborbitales más ambiciosos, como satélites de espionaje más pesados, o participar en grandes contratos de la NASA, como el envío de misiones humanas a la Luna, que no ocurren desde la misión Apolo 17, en 1972.

Carga simbólica

La carga que ayer llevaba el Falcon Heavy era, sin embargo, simbólica. Y también un homenaje a sí mismo de Musk: colocó uno de sus coches Tesla, su compañía de vehículos eléctricos. Al volante colocó un maniquí con traje de astronauta, que miraba a una pantalla que decía ‘No entres en pánico’. Musk bautizó al viajero ficticio como ‘Starman’ y por los altavoces del vehículo sonó ‘Space Oddity’, dos homenajes a David Bowie. La imagen del maniquí en un descapotable rojo flotando en el espacio con la Tierra de fondo era de una belleza extraña.

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