Localizan una de las primeras estrellas de la Vía Láctea


Ilustración de una de las primeras estrellas de la Vía Láctea
Se encuentra en el halo de nuestra galaxia, a 7.500 años luz de la Tierra, y es más caliente que el Sol

La caza de las estrellas más antiguas, esto es, las primeras que se formaron en las galaxias, se ha convertido en una auténtica obsesión para muchos astrónomos. De hecho, esa primera generación estelar, formada casi por completo de gases primordiales y muy pocos materiales pesados, guarda en su interior los secretos de la composición del Universo primitivo, en una época lejana en la que éste solo tenía una pequeña fracción de su edad actual.

Por eso, el hallazgo de una de las primeras estrellas que se formaron en la Vía Láctea, nuestra propia galaxia, por parte de un equipo de investigadores españoles del Instituto de Astrofísica de Canarias, supone un paso de gigante a la hora de determinar nuestros orígenes. El trabajo acaba de aparecer en ArXiv.org.

El estudio, en efecto, anuncia el descubrimiento de una de las estrellas con menor contenido de metales (elementos pesados) de cuantas se conocen hasta ahora. A 7.500 años luz de la Tierra, en el halo de la Vía Láctea, en la misma línea de visión que la constelación del Lince, la estrella permanece aún en la llamada "secuencia principal", el periodo de evolución estelar en el que la mayoría de las estrellas pasan la mayor parte de su existencia.

En este estadio evolutivo, la fuente de energía principal procede de la fusión de hidrógeno en sus hornos nucleares internos, con unas temperaturas superficiales que permanecen constantes a lo largo de mucho tiempo. El astro tiene una masa relativamente pequeña, de 0,7 veces la del Sol, a pesar de lo que su temperatura en superficie es 400 grados más caliente.

"Solo conocemos unas pocas estrellas (que se pueden contar con los dedos de una mano) de este tipo en el halo -explica David Aguado, investigador en el IAC y primer firmante del artículo- donde se han encontrado las estrellas más antiguas y pobres en metales de nuestra galaxia".
Después de las primeras supernovas

Para Jonay González Hernández, otro de los autores del artículo, "la teoría predice que estas estrellas podrían formarse justo después de las primeras supernovas, usando sus materiales. Los progenitores de estas supernovas fueron las primeras estrellas masivas de la galaxia, formadas alrededor de 300 millones de años después del Big Bang. A pesar de su edad, y de su distancia de nosotros, somos capaces de observarlas".

De hecho, esta estrella se identificó por primera vez a partir de la base de datos SDASS (Sloan Digital Sky Survey) dentro del proyecto BOSS (Baryon Oscillation Spectroscopic Survey), y luego se observó con el espectrógrafo de dispersión intermedia ISIS en el telescopio William Herschel (WHT) del Grupo de Telescopios Isaac Newton, que también está en el Observatorio Roque de los Muchachos.

"Esta estrella estaba escondida en la base de datos del proyecto BOSS -afirma por su parte Carlos Allende Prieto, otro de los investigadores del IAC- entre el millón de espectros estelares que hemos tenido que analizar para identificarla, lo que requirió un gran esfuerzo de observación y computación".

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