La doble vida del narco que residía entre ricos y poderosos de España.

 Audio revela que lo mataron por la incautación de una carga. Fue socio del ‘Loco’ Barrera.



José Ricardo Rojas Montes nació hace 44 años en Zarzal, Valle del Cauca, colombia. Lo habían capturado 3 veces.


Doce balazos de una pistola automática rompieron este lunes la tranquilidad de Pozuelo de Alarcón, la zona que concentra más millonarios, por metro cuadrado, en toda España.

Dos sicarios en moto asesinaron a José Ricardo Rojas Montes, un supuesto empresario colombiano que llevaba 6 años afincado en el exclusivo sector en donde tienen sus mansiones las estrellas del Real Madrid y varios políticos.

Rojas era visto en una iglesia cristiana con su escultural esposa, una exreina de belleza colombiana que salió ilesa del atentado. Se casaron en septiembre del 2016 y vivían en un lujoso apartamento en la calle Esteban Palacio. Ambos figuran como empresarios en compañías dedicadas a la limpieza, al comercio de artículos electrónicos y finca raíz y al mantenimiento de aeronaves.

Con esa actividad justificaban el tren de vida que llevaban, que incluía viajes en velero, paseos a Roma y 18.000 euros al año por la colegiatura de su pequeño, que asistía al mismo establecimiento donde estudiaba el hijo del presidente español, Marino Rajoy: el British Council.Audios y ‘vendetta’

Pero en el mundo de la mafia Rojas era conocido como Richi, un traqueto oriundo del municipio de Zarzal, Valle, que llevaba 20 años en la mira de la justicia por llevar coca colombiana camuflada en barcos, hasta el puerto de Valencia (España).

De hecho, sus actividades ya eran rastreadas por agencias antimafia que habían interceptado los teléfonos de varios miembros de su banda. En una reciente llamada, grabada por el Grupo Investigativo de la Brigada de Estupefacientes de Galicia (Geco), la red daba cuenta de la caída de un megacargamento de coca de propiedad de ‘Richi’. Y hablaban de que lo habían citado a que diera explicaciones. Por eso, para las autoridades de España es claro que su crimen es un ajuste de cuentas de la mafia. Y lo confirma la sevicia con la que lo mataron.

Así consta en el expediente secreto sobre ‘Richi’ que venía alimentando la Dijín, bajo el mando del brigadier general Jorge Luis Vargas, junto con sus pares europeos.

Ahora, lo que las autoridades intentan establecer es cuál de las incautaciones hechas en Valencia está vinculada al muerto. Y así esperan llegar al resto de su red. Para ello, ya empezaron a interrogar a gente cercana a Rojas, incluido uno de sus abogados.

“Tiene que haber algo grande detrás de este caso. Aquí no es usual que los apoderados sean interrogados, y están rastreando a otras personas”, explicó un investigador.

La exreina de belleza colombiana, que sufrió una fuerte conmoción tras presenciar la muerte de su pareja, también será interrogada.

Pero la mujer está tan impactada que ni siquiera ha bloqueado sus redes sociales en las que aparece con ‘Richi’ y con su hijo posando en diferentes países y recibiendo mensajes desde Colombia en la que la felicitan por su nueva vida.

Tal como se reveló y lo retomaron diarios españoles, los seis viajes que ‘Richi’ hizo a Colombia en el último año también son parte de la investigación por este crimen.

Para las autoridades es claro que en estos desplazamientos tenían como fin sellar negocios de la mafia con sus contactos en Colombia. Y al parecer, el centro de operaciones de Rojas era la ciudad de Santa Marta. Aunque no aparece ninguna propiedad a su nombre en el país, la cédula colombiana de ‘Richi’ está inscrita en esa ciudad para los comicios electorales.El ‘Loco’ Barrera

De hecho, en Colombia también estaba siendo rastreado.

EL TIEMPO tuvo acceso a información sobre su caso y estableció que la Dijín indagaba por sus vínculos de vieja data con el extraditado Daniel ‘Loco’ Barrera, uno de los últimos grandes capos del narcotráfico colombiano.

Ya habían establecido que ‘Richi’ registraba tres ingresos a prisión: dos de ellos (en 1992 y 1993) por tráfico de estupefacientes, cuando apenas tenía 21 años. Y su tercer ingreso a la cárcel fue en el 2016, por agredir a agentes de la Policía que le seguían los pasos.

En Colombia tenían claro que el supuesto empresario, directivo de compañías como Aeronovo Ingenieros S.A. y Desarrollos Empresariales Atenas S.L., con sede en Madrid, era realmente uno de los principales distribuidores de coca de centros nocturnos de esa ciudad, una actividad que había iniciado a mediados de los 90.

En esa época, Rojas era lugarteniente de Juan Carlos Peña Enano, jefe de la banda conocido como ‘los Miami’, unos matones que prestaban seguridad en discotecas madrileñas y alternaban el negocio con la venta de coca pura colombiana.

Esa organización llegó a tener tanto poder que fue catalogada como una amenaza para la seguridad de Madrid.

La banda fue desarticulada en el 2011 por el FBI y la Interpol. Y aunque ‘Richi’ aparecía en el organigrama de jefes y era la pareja de la poderosa narcotraficante brasileña Seanyn Ávila, alias Susu, salió incólume de los operativos.

De hecho, se creía que era el soplón o informante y que a cambio de su colaboración obtuvo la ciudadanía española. Pero todo indica que reincidió y terminó trabajando para Mario Zanata, un ciudadano español capturado en enero del 2016.

Ahora, en Zarzal, de donde era ‘Richi’, y en Quindío, de donde es su esposa, nadie habla del caso.

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