Leslie van Houten, que participó de manera activa en la masacre cometida en la mansión de Polanski y, horas después, en los asesinatos de un ejecutivo y su esposa, podría salir de la cárcel en régimen de prisión condicional


Leslie van Houten en 1970 y, a la derecha, el pasado viernes en una corte de California - REUTERS

Lejos de ser la continuación de aquel «verano del amor del 67», el verano de 1969 estuvo marcado por los horribles crímenes cometidos por un psicópata llamado Charles Manson y su panda de tarados e iluminados seguidores. En la madrugada del 9 de agosto, cuatro miembros de la llamada «Familia Manson», Susan Atkins, Patricia Krenwinkel, Leslie van Houten y Tex Watson entraron en la lujosa mansión del cineasta Roman Polanski, en Bel Air (Los Ángeles), armados de cuchillos y un rifle, y realizaron una masacre: asesinaron a Sharon Tate, de 26 años, quien se encontraba a dos semanas de dar a luz; al peluquero Jay Sebrin, a la rica heredera Abigail Folger y a su novio Voityck Frykowski. Polanski, marido de Tate, estaba fuera de Estados Unidos localizando los exteriores para su nueva película.
De izquierda a derecha, Patricia Krenwinkel, Susan Atkins y Leslie van Houten- REUTERS

La noche siguiente, la del 10 de agosto, el grupo de fanáticos volvió a asestar un nuevo golpe mortal. En esta ocasión se cometió en la zona de Los Feliz y las desdichadas víctimas fueron el ejecutivo Leno LaBianca y su esposa Rosemary. Una de las ejecutoras del horrendo crimen fue la propia Leslie Van Houten, quien en el juicio celebrado en 1971 por ambos asesinatos describió de la siguiente manera la truculenta escena: «Tomé uno de los cuchillos... y comenzamos a apuñalar y cortar a la mujer». Lo hizo catorce veces, pese a las súplicas de Rosemary, quien prometía una y otra vez que si la dejaban con vida no avisaría a la policía. Su marido ya estaba muerto.

Van Houten, como el resto de secuaces de Manson, fue condenada a cadena perpetua. Por aquel entonces tenía 19 años. Criada en una familia desestructurada, muy bella, adicta a las drogas y con serios problemas de personalidad, se había sometido a un aborto cuando tenía 14 años. Según contó durante el proceso judicial, «creía que (Manson) era Jesucristo». Ahora, a sus 66 años, podría salir a la calle después de que una junta penitenciaria haya decidido estudiar su caso para concederle la libertad condicional. A lo largo de sus 45 años entre rejas, ha solicitado hasta 19 veces la libertad condicional, siendo hasta la fecha denegada en cada ocasión.


Mientras la hija del matrimonio LaBianca ha ofrecido una entrevista al rotativo«Los Angeles Times» condenando la decisión de la junta de estudiar la petición y contando cómo jamás ha dejado de sufrir por la desaparición de sus padres, el abogado de Van Houten insiste en que su representada se merece la oportunidad de ser libre: según él, y pese a que «lo que hizo estuvo mal», asegura, en prisión ha cambiado y ha hecho mucho bien
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Charles Manson en 1971 y en 2009- AFP

Hay, además, otra persona nada satisfecha con el buen comportamiento de Leslie van Houten. Se trata del mismísimo Charles Manson, quien recrimina a su antigua acólita haberse olvidado de la «familia» durante sus años en prisión. Según ha confirmado el abogado de Van Houten a «The New York Post», Manson, de 81 años y encerrado desde 1972 en la prisión de Corcoran, en California, sigue tratando de dominar el ánimo y comportamiento de quienes consideraba sus «lugartenientes». «Charles Manson ha enviado una carta a Leslie en la que básicamente la condena por no apoyar lo suficiente al movimiento que él fundó. Ella está muy disgustada y nosotros, atónitos».

Cabe señalar que Manson estuvo a punto de contraer matrimonio conAfton Elaine Burton, una admiradora que durante años le visitó en el penal. Finalmente no pudieron formalizar el casamiento dado que la licencia que habían solicitado caducó.

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