El extraño Oumuamua tiene una superficie grisácea y roja y es muy alargado, incluso más que el famoso rascacielos Torre Agbar


El misterioso visitante llegado de otro sistema solar, parecido a la Torre Agbar
¿Y si no fuimos visitados por un asteroide, sino por una nave espacial?


Un equipo internacional de astrónomos, liderado por científicos de la Universidad de la Reina de Belfast, ha publicado una precisa descripción del misterioso objeto que pasó cerca de la Tierra el pasado octubre tras llegar del espacio interestelar. Aunque hay quien ha buscado señales de radio por si se tratara de un objeto artificial, producto de una civilización extraterrestre (por cierto, sin resultados), el nuevo estudio no deja lugar a dudas: «Oumuamua», como fue bautizada, es una roca natural llegada de otro sistema solar. Tiene un color gris rojizo, es alargada y recuerda en tamaño y forma a la famosa torre Agbar de Barcelona.

El equipo midió la forma en que Oumuamua refleja la luz del Sol, encontró que se parece mucho a los pequeños cuerpos helados del Sistema Solar, cubiertos con una costra seca. Esto se debe a que ha estado expuesto a los rayos cósmicos durante millones, o incluso miles de millones de años, creando una capa aislante de medio metro de espesor rica en materia orgánica en su superficie.

La investigación, que se ha publicado esta semana en Nature Astronomy, sugiere que esa corteza seca podría haber protegido un interior similar a un cometa, rico en hielo y agua, de acabar vaporizado cuando el objeto se acercó a 37 millones de kilómetros del Sol el pasado septiembre, incluso si fue calentado a más de 300ºC.

Los científicos también observaron a Oumuamua mientras aún estaba al alcance de los telescopios más grandes del mundo, hallazgos que publicarán en la revista Astrophysical Journal Letters a finales de este mes. De esta forma, descubrieron que el objeto era del mismo color que algunos de los planetas menores helados que existen en las afueras de nuestro sistema solar. Esto implica que diferentes sistemas planetarios en nuestra galaxia contienen planetas menores como el nuestro.


Oumuamua (en un círculo) visto por el Telescopio William Herschel de 4,2 m en La Palma. Las estrellas de fondo y las galaxias aparecen como rayas debido al telescopio que sigue al objeto mientras se mueve por el cielo - A. Fitzsimmons, QUB / Isaac Newton Group, La Palma
Un mundo diminuto

Oumuamua «es un planetesimal con una corteza bien cocida que se parece mucho a los mundos más pequeños en las regiones exteriores de nuestro sistema solar, tiene una superficie grisácea y roja y es muy alargado, probablemente del tamaño y la forma del rascacielos Gherkin en Londres», describe Michele Bannister, una de las autoras del estudio. La torre Gherkin, de 180 metros, es algo más alta y muy parecia a la Agbar de Barcelona, ahora llamada torre Glòries.

Para Bannister, «es fascinante que el primer objeto interestelar descubierto se parezca tanto a un mundo diminuto de nuestro propio sistema doméstico. Esto sugiere que la forma en que se formaron nuestros planetas y asteroides tiene una gran afinidad con los sistemas alrededor de otras estrellas».

Pero la investigación sobre Oumuamua no ha terminado y sus autores esperan hacer más descubrimientos en un futuro cercano. No solo para saber qué nos visitó el pasado octubre, sino también para «animar a la gente a mirar hacia arriba y hacerse preguntas»

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