¿Están cambiando las compañías su forma de invertir en América Latina? ¿Hay un cuidado por las comunidades y el entorno o por el contrario persiste la lógica de la ganancia sobre todas las demás cosas?

¿Capitalismo consciente? Así es la 'responsabilidad social' de las empresas en América Latina

Guillermo Granja / Reuters
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Un estudio del año 2016 sostiene que en América Latina se viene dando un incremento de las llamadas "inversiones de impacto". Es decir, aquellas que, además de generar ganancias, producen algún tipo de transformación positiva en las comunidades en las que se instalan.

La investigación fue llevada a cabo por The Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE) en colaboración con Latin American Private Equity & Venture Capital Association (LAVCA) y LGT Impact Ventures. Sostienen que este tipo de iniciativas —que buscan un "triple resultado" social, financiero y ambiental recibieron 901 millones de dólares en 2015, más del doble respecto a los 430 millones del año anterior.

En cuanto a los sectores que más dinero lograron de estas inversiones de impacto aparecen en los primeros puestos la inclusión financiera, la salud, la educación y la agricultura. Asimismo, los países que están a la vanguardia son México, Colombia y Brasil.
Del dicho al hecho

Sin embargo, más allá del optimismo del estudio, hay miradas que dan cuenta de un análisis más mesurado. En un artículo sobre este tema, el empresario brasileño Ed Morata reconoce que las inversiones de impacto en la región representan "cifras modestas", sobre todo "en comparación con EE.UU., donde se invierte más y desde hace más tiempo" en este tipo de proyectos.

Gustavo Bonato / Reuters

En el mismo sentido Flavio Fuertes, coordinador de la Red Argentina del Pacto Global de Naciones Unidas, apuntó que "hay que pasar de la declaración a los hechos" y expresó su deseo en "que las aspiraciones coincidan con la práctica real y concreta".

En diálogo con El Cronista, enfatizó la necesidad de "dejar de lado los mensajes aspiracionales y de construcción de un ideal y dar lugar a buenas prácticas empresariales en la creación de valor compartido".
Una práctica institucionalizada

En contraposición a estas miradas la doctora en Ciencias Sociales e integrante del Grupo de Estudios Rurales del Insituto Gino Germani de Argentina Tamara Perelmuter aseguró a RT que las políticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) están "institucionalizadas". Sin embargo, aseveró que constituyen un intento por generar "fuertes lazos con las comunidades" para "revertir" las acciones de las compañías que "producen impactos negativos en términos ambientales, sanitarios y sociales".

En ese sentido la RSE "no se encuentra ajena al escenario de conflictividades que genera la propia actividad extractiva como la minería, el 'fracking' y el agronegocio".

Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Perelmuter detalló que "cuando las empresas se insertan en un territorio" tienen una "zona de impacto directo" que es aquella donde se encuentra "el núcleo de la actividad y donde está la mayor inversión de capital de la empresa".

Pero también "hay otra zona que es la de impacto indirecto" donde la actividad extractiva "no se encuentra en producción pero donde igual genera una serie de consecuencias sociales y ambientales tanto en la naturaleza como en las poblaciones". Es en esos territorios de impacto indirecto donde se aplican las políticas de RSE

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