Suecia pide ampliar una ley que fue pionera en Europa y que castiga con dureza al cliente de la prostitución.

Suecia quiere criminalizar a los ciudadanos que paguen por sexo en el extranjero.

Pide ampliar una ley que fue pionera en Europa y que castiga con dureza al cliente de la prostitución.



Estocolmo ha despachado esta semana al consejo legislativo un proyecto para penalizar la compra de servicios sexuales en el extranjero. Firmado por el ministro de Justicia Morgan Johansson, el proyecto del Gobierno que dirige el primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven supone una ampliación de la prohibición vigente en el país desde 1999: aquel año, Suecia se convirtió en el primer país del mundo en castigar por ley a los clientes de la prostitución, un modelo copiado años más tarde por países como Noruega, Irlanda y Francia.

El Ejecutivo sueco busca así extender la criminalización de los clientes de la prostitución a los suecos que compren o intenten comprar sexo en el extranjero. Actualmente, la legislación del país escandinavo castiga con multas o con cárcel de hasta seis meses a los clientes de la prostitución en territorio sueco. El objetivo en palabras Johansson es «Acabar con este tráfico de personas, con el comercio de esclavos sexuales», esa «ha sido una de nuestras principales prioridades. Y fue también una promesa electoral», ha declarado a la emisora pública Radio de Suecia el político sueco.

Varias instancias legales suecas han mostrado en los últimos meses sus dudas sobre la viabilidad del proyecto, apelando sobre todo a que en la mayoría de países no está prohibida la compra de servicios sexuales.Ante lo anterior, Johansson ha respondido que «Para que exista un consenso internacional, para cambiar las cosas a nivel internacional, a veces es necesario que algunos países tomen la iniciativa», ha afirmado el titular de Justicia reconociendo la dificultad que supondría para la policía sueca probar ese tipo de delitoscometidos en el extranjero, aunque aseguró que no es imposible y citó como ejemplo dos casos ocurridos en Noruega.

La intención de Estocolmo es que la nueva ley entre en vigor el próximo julio, aunque para ello necesitará el apoyo de al menos una fuerza política de la oposición. En este sentido el Partido Demócrata Cristiano se ha mostrado abierto a respaldar la propuesta, con lo que el Gobierno sueco garantizaría la mayoría necesaria para dar un paso más en su lucha contra la prostitución de poner el foco sobre el cliente y considerar como víctimas a las personas que venden su cuerpo por necesidad y dinero.

Este modelo nórdico o abolicionista –distinto por ejemplo del modelo alemán o neerlandés donde la prostitución es una profesión regulada– considera que la práctica de mantener relaciones sexuales a cambio de una compensación económica es una forma de violencia contra la mujer que debe ser abolida por completo: la prostituta no es vista como un criminal, sino como víctima de explotación; clientes y proxenetas, por su parte, son calificados como explotadores quienes son perseguidos y condenados.
J. P. Jofré

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