La cantante de «The Cranberries» padecía este trastorno mental que es más frecuente de lo que pueda parecer.

El trastorno bipolar, la enfermedad que se suele confundir con depresión

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Cantante de The Cranberries luchó con la bipolaridad

La propia Dolores, confirmó en algunas entrevistas que desde 2014 había sido diagnosticada con trastorno bipolar, luego de haber tenido un percance en un aeropuerto en el que agredió a una azafata y a policías.

“Tengo trastorno bipolar, así que he experimentado extremos durante mi vida, pero apenas fui diagnosticada. Hay dos extremos del espectro, puede estar extremadamente deprimida y perder interés en todo lo que amas hacer y entonces te vuelves maníaca”, declaró la vocalista de The Cranberries.

¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que se caracteriza por cambios extremos de ánimo. No se conocen las causas exactas de su aparición, aunque se sabe que puede ser hereditaria.

Es un padecimiento psiquiátrico, cuya característica es la presencia de periodos reiterados de exaltación y aumento de la vitalidad y del nivel de actividad, como manía o hipomanía.

Dichos periodos se alternan con disminución del estado de ánimo y descenso de la vitalidad, es decir depresión, con presentaciones variables en intensidad y duración.

De acuerdo al Dr. Humberto Nicolini, del Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN) para determinar si una persona tiene el trastorno, los síntomas deben durar más de siete días.

“Se presenta la manía, donde la persona se siente muy feliz, con un estado de ánimo muy elevado o hasta cierto punto irritable, pero es algo constante. Siete días es lo mínimo pero pueden estar así por muchos días más”, indica.

Así mismo, el experto agrega que quienes lo padecen, son más propensos a padecer adicción al alcohol, a las drogas o al tabaco.
¿Cómo afectó el trastorno bipolar a Dolores?

De acuerdo a sus propias declaraciones, el trastorno afectó todos los aspectos de su vida, tanto personal como profesional.

“Estuve en el lado hipomaníaco del espectro de manera intermitente por un largo periodo, pero generalmente eso puede durar alrededor de tres meses antes de que toques el fondo y vayas a una depresión. Cuando estás maníaco no puedes dormir y te vuelves paranoico, así que estoy lidiando eso con medicamentos”, afirmó.

Los trastornos de sueño que padecía, la llevaron a abusar del alcohol y de las pastillas para dormir.

“Soy bastante buena pero a veces abuso de la botella. Todo se pone peor a la mañana siguiente. Combino el cigarro con el alcohol. Tengo un mal día cuando tengo malos recuerdos y no los puedo controlar, ahí es cuando abuso del alcohol. Esa es mi más grande falla en este momento”, confesó.

Y agregó que cuando estaba de gira y no podía dormir, se le hacía fácil tomar un par de copas y luego otras más hasta llegar al punto de no despertar a la mañana siguiente.

Si había pastillas para dormir cerca y había bebido, O’Riordan confesó que podía terminarse todas las pastillas.

Así mismo, reveló que empezó a desarrollar depresión en 2011, luego de que su padre muriera víctima de cáncer.

La cantante murió a los 46 años de edad y su cuerpo fue encontrado en un hotel en Londres. La primera señal de que algo no andaba bien se dio en mayo de 2017, cuando The Cranberries canceló 15 conciertos en Europa por problemas con la salud de su vocalista.

Cada vez se habla más de él y esto en las enfermedades no suele ser una buena noticia. Pero en el caso del trastorno bipolar necesitamos de verdad que se hable. Hay que dejar de pasar por encima del problema sin hacer ruido y poner las cartas sobre la mesa, porque el trastorno bipolar afecta al 2% de la población, tiene un alto riesgo de suicidio y es quizás uno de los trastornos en los que más fallamos en el diagnóstico.

No se trata de una de esas enfermedades de moda, fue descrita por primera vez por Arateo de Capadocia en el siglo I d.C. La tuvieron Winston Churchill, Nina Simone o Handel, aunque no hace falta ser un genio para sufrirla. Le puede pasar a cualquiera. La tiene una de cada 60 personas. En un vagón de metro lleno hay tres bipolares y nadie se va a dar cuenta, porque son gente normal. La gente con trastorno bipolar trabaja, va al cine o juega al Candy Crush. Mujeres y hombres, parados y directivos, jubilados y estudiantes.

¿Cómo es una persona con trastorno bipolar? Como tú y como yo. No cambian de opinión a cada momento, no son gente impredecible ni tipos raros. En las noticias siempre nombran a actores, cantantes o millonarios, pero a nuestro vecino de al lado también puede pasarle. Como sucede en todas las enfermedades mentales, el estigma hace que apenas se lo nombre, pero eso no lo hace desaparecer. Las cuentas no mienten: los gastos derivados de esta enfermedad volatilizan el 0,4% del PIB en nuestro país.

Sus síntomas casi nunca son los de las películas, en realidad se parecen mucho a los de una depresión corriente, con cansancio, apatía y tristeza. Lo habitual es que inicialmente se trate como depresión, hasta que al final la persona sigue empeorando, el cuadro clínico ya no cuadra y se llega a la valoración correcta. Pasan unos diez años de media desde que la persona pide ayuda a un médico hasta que es finalmente diagnosticado. Entre tanto los pacientes con trastorno bipolar reciben unos 3-4 diagnósticos erróneos previos. También es frecuente confundir como algún tipo de psicosis los síntomas iniciales de aceleración, especialmente en la adolescencia o confundirlo con una adicción.

Y la buena noticia es que tenemos tratamientos que funcionan. Gracias a ellos las personas con trastorno bipolar pueden hacer una vida normal (algunas veces con un rendimiento por encima de la media). Por eso es tan importante diagnosticarlo correctamente, por eso es necesario hablar del trastorno bipolar, desmitificarlo, tratarlo a tiempo. Podemos evitar mucho sufrimiento sin sentido, pero hay que hablar, pensar qué podemos hacer mejor con el trastorno bipolar porque la situación actual es claramente mejorable.
DIEGO URGELÉS

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