La contrainteligencia advirtió a la hija de Donald Trump sobre su cercanía con la ex mujer de Rupert Murdoch, que podría haber tratado de favorecer intereses chinos en Washington


Wendi Deng, la «mata hari» que pone en jaque a Ivanka Trump

Doug Peters. Wendi Deng, la «mata hari» que pone en jaque a Ivanka Trump

La contrainteligencia advirtió a la hija de Donald Trump sobre su cercanía con la ex mujer de Rupert Murdoch, que podría haber tratado de favorecer intereses chinos en Washington.
El último giro del guión de la vida de Wendi Deng Murdoch es apasionante y reafirma que el personaje merece un ‘biopic’ de altos vuelos. La contrainteligencia de EE.UU. advirtió el año pasado a Jared Kushner, yerno del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que Murdoch, la ex mujer del magnate de los medios Rupert Murdoch, podría estar utilizando la amistad que mantiene con él y su mujer, Ivanka Trump, como una forma de impulsar los intereses del Gobierno de China en territorio estadounidense. En concreto, las autoridades cuestionaban la presión que Murdoch, de origen chino, estaba haciendo para llevar acabo un jardín de cien millones de dólares patrocinado por Pekín en el National Arboretum, una reserva de árboles en pleno Washington operada por el Departamento de Agricultura de EE.UU.

El proyecto ofrecía dudas para la contrainteligencia porque incluye la construcción de una torre de más de veinte metros de altura en uno de los terrenos más altos en las inmediaciones del Capitolio y de la Casa Blanca, lo que podría ser utilizado para labores de vigilancia. Un portavoz de Kushner reconoció a «The Wall Street Journal», el medio que ha revelado el asunto, que la advertencia ocurrió, aunque la tildó de «rutinaria». Es cierto que la inteligencia suele advertir a los nuevos miembros de una Administración -tanto Jared Kushner como Ivanka Trump tienen cargos en la Casa Blanca- sobre posibles riesgos en sus relaciones con amistades o en conexiones con gobiernos extranjeros.

Una portavoz de Murdoch -aunque se divorció del multimillonario australiano en 2013, sigue usando su apellido- negó que tuviera conocimiento de estas advertencias y se desmarcó de cualquier esfuerzo para la construcción del jardín. El proyecto, a día de hoy, está parado. Surgió en 2003 y pareció que se hacía realidad en octubre de 2016, cuando el entonces presidente Barack Obama y su homólogo chino Xi Jinping protagonizaron una ceremonia de levantamiento de la primera piedra. Pero, poco después el proyecto quedó en suspenso por la preocupación de las autoridades de contrainteligencia.

Wendi Deng e Ivanka Trump durante unas vacaciones en Croacia-INSTAGRAM

Kushner y Trump han demostrado una relación muy cercana con Murdoch en los últimos años, que solo se ha intensificado con su desembarco en la Casa Blanca. Murdoch se fotografió con los Kushner en el cumpleaños de Jared a finales de 2016, en la fiesta de la investidura de su padre con Ivanka en enero del año pasado y en la casa de la pareja en Washington pocas semanas después. Incluso han pasado vacaciones juntos, como se vio en una foto compartida por Ivanka y la ex mujer de Murdoch en Croacia en el verano de 2016. El hecho de que Jared Kushner haya tenido la voz cantante en las negociaciones comerciales entre EE.UU. y China solo complica las cosas.

El papel intermediador de Wendi Deng Murdoch la coloca como una suerte de ‘Mata Hari’ en las complicadas relaciones entre ambas potencias. «Desde su divorcio, Rupert Murdoch ha dicho a todo aquel que quiera escucharle que Wendi es una espía china, y lo fue también durante su matrimonio», reaccionó en Twitter el periodista Michael Wolff, que ha saltado a la fama en las últimas semanas por un libro en el que retrata el caótico primer año de Trump en la Casa Blanca, pero que también fue biógrafo del magnate australiano.

No era la primera vez que Wendi Murdoch preocupaba a los servicios de inteligencia de un país. Los de Reino Unido ya tomaron nota de ella cuando se propagaron los rumores de un romance con el ex primer ministro británico, Tony Blair, que fueron la causa de su divorcio con Murdoch.
De lo que nadie duda es de la ambición fenomenal de la supuesta espía. Crecida en la pobreza de la China de los 80, engatusó a un estadounidense desplazado a su país para que patrocinara su visado. Después de pasar un tiempo viviendo con él y su familia en California, el estadounidense dejó a su mujer para casarse con ella. El matrimonio duró poco más que el tiempo que ella necesitó para conseguir los papeles. Otro romance le costeó un MBA en la Universidad de Yale y conquistó a Murdoch, casi cuarenta años mayor que ella, cuando era becaria en una televisión de su imperio mediático en Hong Kong. Una trama de película a la que le quedan muchos episodios.
Javier Ansorena

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