Lewis Carroll es una figura inmortal gracias a su maestría literaria. «Alicia en el país de las maravillas» es un hito en el género fantástico.


Lewis Carroll, el hombre obsesionado con las niñas que renegó de «Alicia en el país de las maravillas»
Lewis Carroll, una figura controvertida que no ha dejado de generar polémicas en los últimos años
Detrás de su prodigiosa obra se esconde una figura controvertida que no ha dejado de generar polémicas en los últimos años.

Lewis Carroll es una figura inmortal gracias a su maestría literaria. «Alicia en el país de las maravillas» es un hito en el género fantástico, además de una referencia en la cultura popular, gracias en parte a la adaptación cinematográfica de Disney. Nadie duda de su manejo del diálogo ni de su capacidad para alumbrar personajes tan desconcertantes como fascinantes. Sin embargo, detrás de su prodigiosa obra se esconde una figura controvertida que no ha dejado de generar polémicas en los últimos años.

Conocida era su fascinación por las niñas, en las que se inspiraba para crear su obra. De hecho, el escritor tenía múltiples fotografías de jóvenes en sus archivos. Sin embargo, siempre ha quedado la duda de si realmente tenía un interés sexual en ellas o simplemente era una fascinación literaria. En 2015, la BBC estrenó un documental que profundizaba el tema. Bajo el título «El mundo secreto de Lewis Carroll», el programa reveló la existencia de una fotografía de una chica completamente desnuda que podría haber sido tomada por el escritor.

El profesor Hugh Haughton, que aparece en el documental, afirma que, de haber sido tomada por el escritor, la fotografía «haría más difícil de mantener la teoría de aquellos que piensan que el interés de Carroll por las niñas era totalmente inocente». En el mismo sentido opina el escritor Will Self, que no dudó en tachar al literato de «pedófilo reprimido». «Es un problema cuando alguien escribe un gran libro, pero no es una buena persona», afirmó en su momento.

Sin embargo, la biznieta de Alice Liddell (que inspiró a la Alicia literaria de Carrol), no opina en la misma dirección. «Era un hombre extraño, pero admirable. No quiero lanzar acusaciones de pedofilia, con la que estamos ahora tan obsesionados, contra él. Es triste que sea lo que más trascienda», zanjó.

En esta fascinación con las niñas también se estudió en un libro publicado en 2013. «El hombre que amaba a las niñas» proporcionaba un retrato del escritor a través de sus cartas, en las que se hacía pasar por un niño. «Él amaba a las niñas en una época, alrededor de 1860, en la que había muchos fotógrafos que hacían lo mismo, pero lo que sorprende es que cuando escribe las cartas él se hace pasar por un niño, no es un adulto escribiendo», explicó entonces el editor del volumen, Servando Rocha.

Según relata, Carroll buscaba situaciones idílicas y marcos muy bellos para retratar a sus heroínas, a las que disfrazaba y leía cuentos, y se dirigía por carta a sus padres para pedirles permiso para retratar a sus hijas. Sin embargo, Rocha insistió en que el amor de Carroll por sus retratadas era «no sexual», pues ninguna de ellas, de adultas, denunció maltrato alguno por parte del autor.
Renegó de toda su obra

Lewis Carroll nunca quiso ser famoso. De hecho, odiaba la fama. Nunca concedió entrevistas y detestaba firmar autógrafos. Tal era su pudor que, en una carta que salió a la luz en 2014, admitió que había momentos en los que desearía no haber escrito los libros que tanto éxito tuvieron.
«Toda esa clase de publicidad hace que extraños vinculen mi nombre con esos libros, me miren, me señalen y me traten como a un león», dice en la carta. «Odio tanto todo eso que a veces pienso que ojalá no hubiera escrito ningún libro», escribió a una amiga conocida como la señora Symonds en 1891.

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