Nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento inauguran una nueva forma de predecir y tratar los problemas de la próstata con más precisión y menos efectos secundario

El cáncer de próstata dice adiós al diagnóstico «a ciegas»
la zona afectada por el cáncer de próstata

Cáncer de próstata: el fin del diagnóstico «a ciegas»
Nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento inauguran una nueva forma de predecir y tratar los problemas de la próstata con más precisión y menos efectos secundariosJ

La resonancia magnética multiparamétrica ha supuesto una auténtica revolución en el diagnóstico del cáncer de próstata. El tumor más frecuente en el varón y la tercera causa de mortalidad, solo por detrás del cáncer de pulmón y colorrectal. Así lo afirma el jefe de la unidad de urología y andrología del Hospital Ruber Internacional, Antonio Allona: «El cáncer de próstata no tenía hasta ahora ninguna prueba de imagen válida para ser diagnosticado. La resonancia magnética multiparamétrica de próstata ha revolucionado de tan modo que podemos tener una prueba equivalente a la mamografía». De tal forma que se consigue, según el especialista en oncología radioterápica del Hospital Universitario Quirón Salud Madrid, Felipe Couñago Lorenzo, «una fiabilidad para todos los estadios superior al 70% mientras que el tacto rectal y la ecografía (otras formas de diagnóstico) no llega al 10%. Antes los tratábamos todos a ciegas».

Antes de la biopsia

Desde el punto de vista médico, lo ideal sería someterse a una resonancia antes de practicarse una biopsia, concretamente una biopsia de fusión. «Hasta ahora-indica el doctor Antonio Allona-hacíamos la biopsia como un mapeo general de toda la extensión de la próstata. La biopsia de fusión es distinta porque es capaz de trasladar y fusionar a imágenes de ecografía las zonas sospechosas de la resonancia magnética. Para que esas zonas sean pinchadas y obtenidas las muestras, aparte del mapeo general que se hace».

Sin embargo, solo algunos centros médicos de España lo practican. ¿Por qué es así? Para empezar, multiplica varias veces los costes. Además, según apunta el doctor Felipe Couñago Lorenzo, «aún no se ha demostrado que someterse a una resonancia magnética antes de una primera biopsia sea costo-efectiva. Según una encuesta nacional realizada en 52 hospitales de España, todos están de acuerdo en utilizarla después de biopsias negativas, pero menos del 50% a día de hoy la practica antes de la primera biopsia».

Curva de aprendizaje

A su vez, otra dificultad añadida es que se necesitan varios años de experiencia para aprender a manejar correctamente esta tecnología. «La curva de aprendizaje-explica el doctor Felipe Couñago Lorenzo- de un radiólogo para interpretar correctamente la resonancia paramétrica es importante. Las guías europeas de radiología recomiendan que haya una experiencia mínima de 15 años para considerarlo un radiólogo experto».

Más allá de la resonancia magnética, otro de los grandes avances en el tratamiento de esta enfermedad es la terapia focal, disponible actualmente en muy pocos centros en España. Una alternativa solamente viable en aquellos pacientes donde su cáncer esté perfectamente localizado y quiera evitar someterse a un tratamiento que pueda originar secuelas, como incontinencia urinaria. En estos casos, existen diferentes alternativas para destruir el foco del tumor.

Como el uso de ultrasonidos (el sistema HIFU o Ultrasonidos Focalizados de Alta Intensidad), la congelación (crioterapia) o la introducción de semillas radiactivas en la próstata (braquiterapia). «Va a ser una revolución de aquí a nada-asevera el doctor Antonio Allona-. Si sé que el enfermo en teoría solo tiene un pequeño tumor voy a ponerle un tratamiento poco agresivo y focalizado para que, no solo que no tenga que hacerlo más agresivo, sino darle la seguridad de que va a ser curado».
El paciente elige

Para el resto de pacientes, las dos grandes opciones disponibles son la radioterapia y la cirugía. Ambas opciones son igualmente efectivas, de manera que escoger una sobre otra dependerá de las condiciones particulares de los pacientes y de sus propias preferencias. Así, según indica el especialista en oncología médica en el Hospital Quirón Salud Sur de Madrid, Gabriele Derrico, «en la radioterapia no se conoce de manera inmediata si te has curado. Mientras que en la cirugía sí lo sabes. Hay gente que esto no les importa y les da más miedo meterse en un quirófano que esperar a la radioterapia. Mientras que otros, por ansiedad, quieren saber inmediatamente si ha ido bien o no».

Un paciente cada vez más informado acerca de la gran variedad de alternativas disponibles, tanto que incluso puede llegar a sobresaturarse. Otro de los aspectos a tener en cuenta es la edad del enfermo. Según el director del Programa de Cirugía Robótica del Hospital Quirónsalud Barcelona, Miguel Ángel López Costea, «el paciente joven es el candidato más idóneo para la cirugía y su primera elección».

Se favorece la cirugía en los jóvenes porque, como indica el doctor Antonio Allona, «van a estar mucho tiempo con vida. Se sabe que a veces hay recaídas después de los tratamientos y es más fácil hacer los tratamientos complementarios con radioterapia en aquellos enfermos operados. Mientras que es más dificil hacer cirugía después de una terapia de radioterapia que haya fallado». Además de la cirugía más convencional, en los últimos años la robótica se ha introducido en los quirófanos. Para el cirujano especializado en el tratamiento de cánceres urológicos mediante el robot quirúrgico Da Vinci, Miguel Ángel López Costea, «la cirugía robótica no solventa todos los problemas. Sin embargo, la experiencia y los resultados publicados en revistas europeas y estadounidenses claramente favorecen estas intervenciones por sus resultados oncológicos y funcionales».

¿Qué ocurre con el sexo?

Pese a todos los avances, mantener una vida sexual activa tras superar un cáncer de próstata aún es un hándicap para los pacientes. Los tratamientos cada vez tienen menos problemas urinarios, como incontinencia, cistitis o irritaciones. La esfera sexual continúa siendo un problema. «Hasta el 40 o el 45% de pacientes tras radioterapia-según indica el especialista Felipe Couñago Lorenzo- desarrolla disfunción eréctil y este porcentaje se incrementa con el paso del tiempo». Aunque la pérdida de funciones sexuales dependerá de la edad y las condiciones previas del paciente.

Antonio Allona asevera que «cuando nosotros operamos dejamos al paciente sin apenas eyaculación y con la capacidad eréctil claramente disminuida». A su vez, aunque el hombre se preocupa cada vez más por su salud, cuida más la alimentación y tiene más miedo a las enfermedades. «Aún acude a la consulta- indica Antonio Allona-más por sus síntomas que por someterse a un chequeo. Aunque la proporción se iguala cada vez más, especialmente en la sanidad privada».
JOAQUÍN SOTO MEDINA

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