El atún con pasaporte


Balfegó, el atún con pasaporte


Pere Vicent Balfegó es copresidente del Grupo Balfegó, una de las empresas productoras de atún más importantes de España, y todavía se lleva las manos a la cabeza al pensar que los españoles somos incapaces de beber vino de una botella que no tiene etiqueta y podamos comer pescado sin saber su procedencia. Esta es una de las batallas que lleva a cabo Balfegó, que hace gala de ser la única empresa del mundo que realiza la trazabilidad total en sus atunes, desde el barco que lo pescó, el tiempo que ha estado en las grandes piscinas marinas donde los engordan, qué han comido y cuándo fueron sacrificados.
Maribel Núñez

De hecho, Balfegó fue la primera y hasta ahora la única en gestionar electrónicamente los documentos de captura en todas las fases de pesca, transferencia, enjaulamiento, transformación y comercialización del atún.

Balfegó asegura que hay mucho atún ilegal en el mercado, que incluso a veces lo pintan con mermelada o Betadine para que tengan el color rojo característico, por eso es muy importante que el atún tenga su carné y los sellos correspondientes, que es la garantía última que tienen que tener los consumidores, que cada vez deben e ser más exigentes.

Balfegó, como se pueden imaginar, solo vende a restaurantes y sobre todo se dedica a la exportación, básicamente a Japón y Estados Unidos, aunque en total su producto llega a 27 países de todo el mundo.

Esta estrategia de producción de atún con trazabilidad le está sentando bien a la cuenta de resultados del grupo, que cuenta con 250 empleados, ya que el año pasado facturó 48 millones de euros. A la pregunta de si, dada la especificidad de la compañía, ha recibido alguna oferta de compra los máximos responsables de la empresa aseguran que sí, que claro, pero que no tienen ningún interés en vender porque la empresa es su vida, de hecho el copresidente es uno de los capitanes de los barcos de la empresa.

Para esta empresa una de las cosas más importantes del negocio es el compromiso con la sostenibilidad, porque de otro modo se esquilmarían los mares

La empresa tarraconense cree que una de las cosas más importantes para dedicarse a su negocio es el compromiso con la sostenibilidad, porque de otro modo se esquilmarían los mares, y por eso participan activamente en el Instituto Oceanográfico Español y, por supuesto, no pescan piezas inferiores a los 10 kilos de peso y respetan la cuota asignada.

Otra de las claves de esta peculiar empresa es que comercializa su pesca desde el origen hasta el consumidor final y que fue la pionera en transferencia de atún vivo en el Mediterráneo. Entre las iniciativas puestas en marcha por esta empresa figura Tunatour, que ofrece la posibilidad de nadar entre atunes rojos salvajes frente a la costa de l’Ametlla de Mar, en Tarrogona, donde tienen las instalaciones.

Y, más recientemente, Balfegó ha abierto un restaurante que lleva el nombre de la empresa en Barcelona ciudad, donde dan a conocer el atún que producen en sus distintas variedades y con una carta que cambian periódicamente, siempre con la idea de generar una cultura del atún en España similar a la del jamón ibérico, que tiene desarrollada toda una industria alrededor de este producto gourmet de máxima calidad. «Aún no tenemos la cultura suficiente del atún rojo, en parte porque la mayoría de la producción se exporta, pero es tarea de todos intentar construirla», asegura Juna Serrano, director general de la compañía.

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