En la Conferencia de Seguridad de Múnich sentaron posiciones frente al peligro de la inteligencia artificial, el uso bélico de las redes sociales y los continuos ataques cibernéticos.




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Algunas de las principales discusiones de la edición número 54 de la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebró durante el fin de semana pasado en la capital de Baviera, Alemania, giraron en torno a los riesgos de los nuevos usos de la tecnología.

Jefes de Estado, expertos internacionales, organizaciones de la sociedad civil y 120 ponentes debatieron durante tres días sobre la situación actual de la seguridad mundial y sobre las políticas públicas necesarias para atenuar los conflictos y amenazas que enfrenta la sociedad contemporánea.

Además de la creciente inseguridad que ha generado la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU, los asistentes a la conferencia sentaron sus posiciones frente al peligro de la inteligencia artificial, el uso bélico de las redes sociales y los continuos ataques cibernéticos.

La Conferencia, que inició con un debate público llamado: “La Fuerza despierta: Inteligencia Artificial y Conflicto Moderno”, permitió que los ponentes expresaran el riesgo del uso de técnicas de lenguaje natural o aprendizaje de las máquinas en armas y en aviones de guerra.

"El uso de robots y la inteligencia artificial dentro del ejército puede hacer que el mundo entero sea más inestable. Creo que deberíamos elaborar un tratado internacional y jurídicamente vinculante para prohibir la producción y el uso de lo que se ha denominado armas letales autónomas", dijo Anders Fogh Rassmussen, ex Secretario General de la OTAN.

La oradora principal de esta charla, Kirsti Kaljulaid, presidente de Estonia, mostró su preocupación por los recientes ataques digitales que ha sufrido su país y aseguró: “Estonia es un estado digital en comparación con muchos otros, pero nuestra capacidad para acordar y regular internacionalmente el desarrollo tecnológico ha sido extremadamente baja. No hemos logrado ningún progreso, ni siquiera en temas cibernéticos".
Kaljualaid se refería al hackeo masivo a la seguridad nacional que sufrió Estonia en 2017, y del que se cree el gobierno Ruso fue el principal responsable. El público de la Conferencia manifestó su preocupación por la creación de robots con poderosos "cerebros" y de aviones de guerra teledirigidos.

Otro de los desafíos tecnológicos que se discutió en Múnich fue el poder bélico de las redes sociales. Representantes de Facebook, Google y Microsoft aseguraron que en este momento "se está librando una guerra digital y, sin nuevas reglas de combate, el mundo corre el riesgo de caer en un conflicto mayor"

De acuerdo con Bloomberg News, las compañías de tecnología mostraron la necesidad de establecer una serie de normas, como las que regulan los conflicto armados conforme las Convenciones de Ginebra, para evitar que la guerra se agudice en las redes sociales. Todo esto se da mientras Estados Unidos revisa los esfuerzos rusos por incidir en la política norteamericana.

“Estamos asistiendo, de una manera más o menos disfrazada, a guerras informáticas entre estados”, dijo el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres a última hora del viernes. y añadió: los gobiernos y las empresas deben “establecer por lo menos algunos protocolos básicos” o pueden llegar a constituir “una amenaza existencial para la humanidad a medida que las armas tecnológicas se vuelvan más potentes".

Según Bloomberg, los riesgos de la guerra en internet quedaron expuestos el viernes, cuando el fiscal especial estadounidense, Robert Mueller, reveló procesamientos en los que denunciaba una conspiración generalizada de iniciativas rusas destinadas a debilitar la democracia estadounidense a través de redes. Estos cargos incluyen denuncias de que los acusados manipularon cuentas en grandes compañías estadounidenses como Facebook, Twitter y PayPal.

La conferencia también fue el escenario ideal para que directivos de Siemens AG unieran fuerzas con otras empresas, como Airbus SE e IBM, con el propósito de contrarrestar ataques cibernéticos a gran escala, que podrían causar daños por US$8 billones en los próximos cinco años, según un informe del Foro Económico mundial.

Las empresas firmaron un documento para fortalecer la defensa contra ataques en línea, el cibercrímen y los asaltos a sistemas digitales que controlan hogares, hospitales, colegios y fábricas.

“El riesgo de exposición a ataques cibernéticos está creciendo de forma dramática”, se afirma en un comunicado. Los fallos en proteger los sistemas “podrían tener devastadoras consecuencias” económicas y para los valores democráticos.

Juan Miguel Hernández Bonilla

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