Las drogas ilícitas suelen generar adicción, pero hay otros factores que las pueden volver mortales.

Metanfetaminas: una experiencia que lo puede llevar a la muerte





Todas las drogas con efectos psicotrópicos (que modifican las funciones cerebrales) son peligrosas.

El Observatorio de Drogas de Colombia (ODC) ha confirmado siete muertes desde el 2016 por el abuso de sustancias alucinógenas. La más reciente de ellas, un caso mediático que corroboró el Instituto de Medicina Legal, fue la de una joven que, según el dictamen, falleció tras haber ingerido metanfetaminas con alcohol. El abogado de la familia insiste en que se trató de un homicidio y que terceros le habrían mezclado la droga en la bebida.

Y aunque la cifra pueda sonar escasa, se ha documentado que el consumo de drogas sintéticas viene incrementándose en el país. Así que el número de víctimas podría aumentar.

“La mezcla de metanfetaminas con alcohol provoca situaciones de desequilibrio hidroelectrolítico que fácilmente lleva a trastornos de origen cardiovascular y respiratorios, que desembocan, a su vez, en la muerte. Estos efectos son agudos, se producen en un corto periodo de tiempo”, sostuvo Carlos Valdés, director de Medicina Legal.

El hecho más reciente relacionado con una mezcla como esta se habría documentado a finales del año pasado, cuando jóvenes de Risaralda llegaron a servicios médicos de urgencias con manifestaciones psicóticas y violentas. En su momento se habló de que se trataba de una supuesta droga zombi, pero las autoridades lo descartaron.

Lo cierto es que las metanfetaminas –explica Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO– son estimulantes poderosos del sistema nervioso y, en ese sentido, mantienen alerta la corteza cerebral con un aumento de la atención, una reducción significativa de la fatiga, una proclividad al movimiento y una disminución del apetito y el sueño. Por estos efectos, además de una sensación de euforia, se han convertido en elementos de uso recreativo.

Agrega que su acción es el resultado del aumento en la liberación de dopamina en el cerebro, una sustancia que está involucrada en la motivación, las experiencias de placer y euforia, cuyo mecanismo de acción es compartido por la mayoría de las drogas.

Sin embargo, esta liberación elevada de la dopamina inducida por las metanfetaminas también tiene efectos a nivel del sistema nervioso autónomo, específicamente sobre el sistema cardiovascular. Y aquí es cuando aparece el riesgo, pues aumentan de manera peligrosa la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la temperatura en el cuerpo, a tal punto que estos eventos pueden llevar a arritmias cardiacas, convulsiones, estado de coma y, por consiguiente, a la muerte.

El problema es que con estas sustancias sintéticas, a diferencia de otras drogas, no se puede hablar de sobredosis para que se produzcan estos efectos; porque si bien algunos de ellos están relacionados con la cantidad de dosis consumida, pueden existir condiciones individuales o susceptibilidades en cada persona (presencia de enfermedades, riesgos cardiovasculares, antecedentes familiares) que desencadenan desenlaces fatales.

Otros riesgos

Martha Paredes, coordinadora del Observatorio de Drogas de Colombia, asegura que otro de los riesgos mortales de las drogas sintéticas es que pocas en realidad son puras y sus componentes químicos son fáciles de mezclar, lo que no solo las hace únicas y difíciles de rastrear, sino que ocasiona efectos desconocidos en el cuerpo.

“Nuestros análisis químicos arrojan, por ejemplo, que mucho de lo que se vende como LSD es en realidad moléculas NBOMe, que tienen efectos alucinógenos similares y efectos psicóticos agudos, como crisis de pánico, cuadros convulsivos parecidos a la epilepsia, insomnio y, de fondo, riesgo de muerte por suicidio. Esto es bastante grave”, asegura Paredes.

Julián Quintero, coordinador del programa Échele Cabeza.com, proyecto de la Corporación Técnica Social para acompañar un consumo informado de sustancias psicoactivas, afirma que son precisamente el LSD y el 2CB (una fenetilamina psicodélica de mediana duración, comercializada en forma de polvo o en comprimidos) las drogas sintéticas más adulteradas en Colombia.

Y da un dato aterrador: “Casi el 90 por ciento de las muestras de 2CB que hemos analizado no eran puras sino una mezcla de éxtasis, ketamina (anestésico de animales) y anilinas, que son las que les dan el color”, explica. Y agrega: “Siempre que una sustancia esté adulterada va a ser más riesgosa que una original, porque un montón de componentes reaccionando al tiempo pueden llevar a que el cuerpo no se comporte como se esperaba”.

Drogas nuevas

El Observatorio de Drogas de Colombia es una red integrada por Policía, Fiscalía, CTI, Medicina Legal, academia y ministerios de Justicia y Salud, que se encarga de intercambiar información para detectar dónde aparecen nuevas sustancias psicoactivas en el país, analizarlas rápidamente y clasificarlas por criterios de origen y de efectos.

Gracias al sistema de alertas tempranas de ese observatorio, explica Martha Paredes –su coordinadora– se pudo determinar que tres de las muertes recientes por consumo de nuevas sustancias psicoactivas fueron por NBOMe y tres, por ketaminas, según Medicina Legal.

Desde ese observatorio, además, se han logrado identificar 28 nuevas sustancias psicoactivas en Colombia desde el 2007 (seis en el 2016). Y de acuerdo con el ‘Reporte mundial de drogas 2017’ se han detectado 739 entre el 2008 y 2016 en más de 100 países.

“Estas drogas –sostiene el más reciente informe del ODC– no son producidas en Colombia, pero se ha confirmado que se realizan procesos para adulterar y aumentar el peso de las drogas sintéticas provenientes de otros países, con el fin de incrementar las utilidades del microtráfico”.

Y es que de acuerdo con Paredes, solo hace falta el cambio en una molécula para obtener una combinación química que dificulta su rastreo y varía los efectos en los consumidores.

El año pasado, por ejemplo, se emitió una alerta por el hallazgo en el país de dos sustancias estimulantes (el 4-APB y el 6-APB) del tipo benzofuranos, que emulan los efectos del MDMA, comúnmente conocido como éxtasis. “Los benzofuranos cuentan con un potencial alucinógeno que aumenta su peligrosidad al generar reacciones distintas a los buscados por los consumidores. El abuso puede provocar efectos adversos como náuseas, vómito, diarrea, dolor de cabeza, bruxismo, sobreestimulación sensorial, aumento de la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea y la temperatura”, menciona la alerta.
Una mezcla explosiva

Pero también hay una preocupación en las autoridades por otros descubrimientos hechos al analizar las drogas que circulan en Colombia. El año pasado se reportó la aparición de mezclas de hasta cinco sustancias psicoactivas en una sola dosis de una droga. Y en este punto, sostiene el ODC, el riesgo se multiplica por los numerosos efectos estimulantes y alucinógenos en el sistema nervioso central.

“La principal preocupación del uso de diferentes tipos de sustancias psicoactivas (polidrogas) corresponde al riesgo impredecible al que se expone el consumidor, teniendo en cuenta las sinergias, antagonismos y desconocimientos de los efectos de estas sustancias en el organismo”, menciona el observatorio.

Para poner un ejemplo de lo hallado, en un producto cuyo componente principal era el 2-C también se encontraron rastros de anfetaminas, cocaína y cafeína, tres poderosos estimulantes.Tenga en cuenta que...

Todas las drogas con efectos psicotrópicos (que modifican las funciones cerebrales) son peligrosas. Adicción, destrucción de la personalidad y de los proyectos de vida son consecuencias de su consumo. No hay cantidad segura, por lo cual quienes las usan deben saber que se requiere ayuda profesional para salir de ellas.

RONNY SUÁREZ Y CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ

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