Científicos de Nueva Zelanda harán una extracción masiva del material genético del lago Ness

Décadas de supuestos avistamientos han alimentado el mito de que en el lago Ness podría vivir un gran reptil - Archivo

Una nueva investigación buscará el ADN del monstruo del Lago Ness

En las tierras altas escocesas descansan las negras y profundas aguas del Lago Ness, la mayor masa de agua continental de todo Reino Unido. Miles de turistas se acercan cada año a las derruidas atalayas del castillo de Urquhart en busca de Nessie, el monstruo de leyenda. Otean el horizonte en busca de un sospechoso remolino o de una oscura y sinuosa silueta fuera de lugar. ¿Es posible que en el agua turbia, oscurecida por la turba del fondo, viva un mastodóntico plesiosaurio?

El próximo mes de junio un grupo de investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, podría responder por fin a esta pregunta. Un estudio, dirigido por Neil Gemmel, hará un análisis masivo del ADN presente en el lago Ness. Su objetivo será hacer un catálogo vasto y detallado de todos los seres vivos del lugar, por medio de la extracción del llamado ADN ambiental (en inglés «eDNA»), para compararlo con el material genético hallado en otros lagos. De hecho, es posible que encuentre, si la hay, la huella genética de una criatura del Jurásico.
Castillo de Urquhart, junto al famoso Lago Ness - Sam Fentress

«Lo cierto es que la búsqueda de evidencias del monstruo del Lago Ness es el gancho de este proyecto, pero aparte de eso vamos a extraer una enorme cantidad de información sobre los organismos que viven en el Lago Ness, el mayor de Reino Unido», ha explicado Neil Gemmel, director de la investigación, en un comunicado de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda).

El profesor se muestra receptivo a poder confirmar la llamada «hipótesis jurásica», que sugiere la existencia de Nessie, aunque reconoce que le sorprendería. En lugar de eso, parece confiar más en otras hipótesis: «Se ha sugerido, como posible explicación para los avistamientos, la presencia de grandes peces, como esturiones o bagres, para el nacimiento del mito, y nosotros podemos contrastar estas ideas y otras muchas».


Aparte de esta «caza de monstruos», Gemmel confía en poder documentar la presencia de nuevas especies, sobre todo bacterias, y comprender la ecología del lago. También cree que podrán evaluar el estado del sistema lacustre después de la llegada de especies invasoras, como el salmón rosa del Pacífico.

ADN ambiental

La tecnología del ADN ambiental («eDNA») se basa en la extracción y amplificación del rastro del material genético que dejan los seres vivos. «Cuando una criatura se mueve por el medio ambiente, deja detrás pequeños fragmentos de ADN en la piel, plumas, escamas, pelos, heces u orina», ha explicado el investigador.

A continuación, este material se secuencia y la lectura se contrasta con los datos recogidos por enormes bases de datos con decenas de miles de especies, en busca de coincidencias. En caso de que no las haya, los científicos aún pueden deducir con qué rama del árbol de la vida encaja dicha secuencia.

De esa forma, el ADN ambiental es una herramienta de eficacia probada para seguir a grandes animales, como tiburones, ballenas o peces, y a otros seres vivos más pequeños.

Por eso, los científicos están convencidos de que ahora podrán demostrar cómo es el método científico, incluso cuando se enfrenta a un mito como el del Lago Ness. Mostrarán «cómo se establecen hipótesis y se ponen a prueba, la necesidad de replicar las pruebas y usar controles, así como la importancia de tener en cuenta los sesgos y evitarlos con metodologías de doble ciego», ha resumido Neil Gemmel.

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