David Koresh, el cerebro del «Holocausto de Waco»


Imagen de archivo de David Koresh, líder de la secta de los «davidianos»

La decimotercera temporada de «Cuarto milenio» ha llegado a su fin en Cuatro. En su último programa, el espacio que presenta Íker Jiménez ha abordado uno de los asuntos más controvertidos en la historia reciente de Estados Unidos: el incendio que se produjo hace ahora 25 años, el 19 de abril de 1993, en un rancho de Montecarmelo, dentro de la ciudad de Waco, del estado norteamericano de Texas, en el que perdieron la vida 86 personas, entre ellas 17 niños.
Cuarto Milenio

Instantes antes de aquel desgraciado incendio, cuatro agentes del FBI habían entrado en el rancho para tratar de desalojarlo. En su interior, llevaban 51 días encerrados casi un centenar de seguidores del fanático religioso David Koresh, nacido como Vernon Howell pero que se había cambiado el nombre dos años antes. Koresh era el líder de la conocida como secta de los «davidianos», movimiento religioso caracterizado por la total desconfianza del mundo exterior y llevaba casi dos meses en el citado rancho, sin ningún contacto con nada que viniera de fuera.

Con el recuerdo de la «Familia Manson» –aquella secta que seguía al sádico criminal Charles Manson y que asesinó, entre otras personalidades, a la célebre actriz Sharon Tate– todavía en la memoria, las fuerzas del FBI se adentraron en la estancia para detener a Koresh. Conocedor de que aquello podría suceder en cualquier momento, el líder de la secta aleccionó a sus seguidores para que quemasen el rancho con todos ellos dentro.
La masacre fue absoluta y 86 personas –aunque algunas fuentes aumentan la cifra hasta 88– perdieron la vida aquel día. Entre ellos, los agentes del FBI y el propio Koresh, de 33 años, que como contó Mónica Arrizabalaga fue encontrado «con un orificio de bala en la cabeza», si bien «no se pudo confirmar si se suicidó durante la tragedia o uno de sus colaboradores disparó contra él». Los «davidianos» se habían encerrado en el edificio después de que un mes y medio antes, el 28 de febrero, el Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) de Estados Unidos «llevara a cabo una redada en las instalaciones por la supuesta presencia ilegal de armas en el recinto». Consecuencia de esta acción policial, Koresh y su séquito se negaron a abandonar el lugar.
Poligamia y abusos infantiles

El líder de la secta, «partidario de la poligamia», habría además «abusado de niños» en aquel rancho de Monte Carmelo, «convertido en un harén humano». Entre los 17 niños que murieron, se encontraban sus propios hijos, así como su «mujer» Rachel y un alto número de personalidades femeninas. «Hay imágenes horribles, en las que aparecen mujeres quemándose vivas junto a los niños», aseguraron los expertos de «Cuarto Milenio» sobre el «holocausto» de Waco, germen a su vez de la explosión, dos años más tarde en Oklahoma, de un camión bomba que destruyó el edificio Alfred Murray.

En esa explosión murieron 168 personas, a manos del exmilitar estadounidense Timothy McVeigh, seguidor de Koresh y los «davidianos». Implosionó el edificio porque aquella era entonces la sede del ATF, el organismo que terminó desembocando en la matanza Koresh. Hasta el 11 de septiembre de 2001, aquella explosión fue el mayor atentado de la historia en Estados Unidos.

Con su actuación, Koresh consiguió su objetivo final. «Les había inculcado a todos sus seguidores la misma idea. Decía: “El FBI es el demonio” y la gente se lo creía», apuntó Vicente Garrido, un habitual en el programa de Jiménez. «Por ello, llevó a cabo ese suicidio colectivo», agregó. El presentador de «Cuarto Milenio», por su parte, se mostró impresionado por un dato. «Había muchos niños».

Misterios por resolver

Aunque la matanza de Waco no fue el único tema que tuvo cabida en la última edición de la temporada de «Cuarto Milenio». El presentador habló de la historia de Manuel, un hombre que a principios de los noventa, le aseguró que «en la oscuridad de una habitación» observabauna figura «imposible y aterradora» que parecía «un monje» que «le señalaba». Un caso, no obstante, que no fue aislado y que fue el primero de una serie de sucesos similares que llevaron a Jiménez a investigar acerca de «esos misteriosos visitantes de dormitorios».

Pero además, el programa se adentró en «el enigma» del Serapeum de Menfis, la «necrópolis» de los toros sagrados Apis que emplearon durante casi 3.000 años los antiguos egipcios. También en la historia de «los terrores» de la misionera francesa María Teresa Noblet, que según cuenta el programa «quedó curada de una grave enfermedad por la presunta intercesión de la Virgen de Lourdes», tal y como reconoció la Diócesis de Reims. Para ello, Noblet tuvo que ser «exorcizada», pues afirmaba que «el demonio le realizaba torturas y vejaciones».

Aunque no todo iba a ser «oscuro» en la última edición de «Cuarto milenio». Para despedir su 13ª temporada, Jiménez narró la historia de Ángel Lorente, un vecino de Burgos que en 1940, con cinco años, se perdió «sin ropa de abrigo» y pasó «toda la noche a la intemperie en una noche gélida». Al día siguiente, con todo el pueblo pensando que había muerto, apareció en perfecto estado. ¿El motivo? Como contó el niño, «una misteriosa mujer que le había tapado con un manto azul»y que desde el programa calificaron como una «entidad protectora» que le salvó la vida.


Incendio en el rancho de los davidianos en Waco - abc
El infierno vuelve a Waco, 20 años después de la matanza en el rancho de los «davidianos»
La devastadora explosión en una fábrica de fertilizantes se produce dos días antes de que se cumplan 20 años del suicidio colectivo en el rancho de los «Davidianos»

Dos días antes de que se cumpla el vigésimo aniversario del suicidio colectivo en el rancho de los «Davidianos», Waco ha vuelto a ser escenario de un nuevo incendio mortal. Una devastadora explosión en una fábrica de fertilizantes situada a unos 20 kilómetros de esta localidad de Texas ha dejado víctimas mortales y más de un centenar de heridos, según han confirmado fuentes oficiales que no han determinado el número de fallecidos.

El 19 de abril de 1993 cuatro agentes federales y 82 seguidores del fanático religioso David Koresh fallecían en el incendio del rancho de los «Davidianos» donde se habían encerrado durante 51 días. Minutos después de que las fuerzas del orden asaltaron el rancho, apoyados por helicópteros y blindados, los miembros de la secta prendían fuego al rancho, convirtiéndolo en un infierno. Entre los fallecidos había mujeres y 17 niños.

El cuerpo de Koresh fue hallado con un orificio de bala en la cabezaaunque no se pudo confirmar si se suicidó durante la tragedia o uno de sus colaboradores disparó contra él.

Los «davidianos» se habían encerrado después de que el 28 de febrero el Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) de Estados Unidos llevara a cabo una redada en las instalaciones por la supuesta presencia ilegal de armas en el recinto. La redada se saldó con cuatro agentes y cinco davidianos muertos.
Un diario de Texas informó de que David Koresh, partidario de la poligamia, había abusado de niños en el rancho de Monte Carmelo, convertido en un harén humano. Vernon Howell se había cambiado el nombre por el de David Koresh dos años antes y había logrado convertirse en el líder del grupo tras un tiroteo con el hijo del anterior dirigente de la secta, George Roden. Tenía 33 años cuando, rodeado por sus quince esposas y su arsenal, decidió pulsar el «botón» de la autodestrucción.

El holocausto de Waco conmocionó al mundo. El entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton asumió su responsabilidad por el desastre en la operación policial diseñada por el FBI.

Dos años después de la tragedia de Waco, Timoty McVeigh hacía explotar un camión bomba en Oklahoma, que destruyó el edificio Alfred Murray donde tenía su sede la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF). El mayor atentado en Estados Unidos hasta el 11-S causó 168 muertos. El exsoldado, condecorado en la guerra del Golfo y relacionado con grupos ultras, quiso vengar la muerte de los davidianos. McVeigh fue ejecutado seis años después.

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