La erupción del Tambora en el siglo XIX desencadenó hambrunas y pandemias que devastaron a la población mundial


El volcán que derrotó a Napoleón y creó a Frankestein
Caldera del volcán Tambora
Tambora. 

En abril de 1815 la humanidad quedó sumida en la más completa oscuridad tras la explosión del volcán Tambora. El infierno había escupido una de las más crueles las catástrofes de toda la Historia del hombre, y la cual se desencadenaría en un círculo sin fin de desgracias.
Mary Shelley.C

Las enfermedades, las hambrunas y la miseria protagonizarían uno de los más devastadores escenarios del siglo XIX. Pero en aquel panorama tan desolador y sin poder ver la luz del sol, también se inspiraría Mary Shelley para crear al mounstruo más famoso de la literatura gótica: Frankestein.

Aunque el Tambora se encontraba en las Indias Orientales Holandesas (actual Indonesia) su explosión impactó en casi todo el hemisferio norte del planeta, provocando drásticos cambios meteorológicos. Y éstos a su vez influirían notablemente en el desarrollo de la Historia, como así ocurrió durante la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815.

Waterloo

Después del breve exilio en Elba, Napoleón volvería al campo de batalla con otra de sus grandes estrategias militares para enfrentarse a los británicos. Su intención era sorprenderlos, y debilitar toda su fuerza antes de que llegasen los aliados prusianos. Todo estaba meticulosamente planeado, y hasta podía decirse que casi tenían permitido cantar victoria. No obstante, el atroz descenso de la temperatura y la intensísima lluvia -nada habitual en aquella época del verano- arremetió contra sus expectativas.

Wellington retratado por Goya

Ninguno de los bandos enfrentados era conocedor de la desgracia que había sacudido al mundo desde la cima de la montaña Sumbawa; sin embargo parecía que los británicos tenían un nuevo aliado además de los prusianos, sí, un volcán. Pues los gases de azufre expulsados por la caldera del Tambora provocarían una borrasca a miles de miles de kilómetros, que fastidiaría por completo la estrategia de Napoleón Bonaparte, para favorecer a Wellington (quien dirigía a las tropas inglesas).La erupción del Tambora influyó notablemente en la victoria de Wellington, y la desaparición de Napoleón Bonaparte en la escena militar

Las inundaciones enlodaron los caminos, provocando el retroceso en el avance de los franceses. Y para el momento en que lograron llegar al asalto de los británicos, comenzaron a llegar los soldados prusianos para apoyar a los ingleses. De esta manera, el volcán influyó notablemente en la victoria de Wellington, y la desaparición de Napoleón Bonaparte en la escena militar; quien sería exiliado hasta el fin de sus días en la isla de Santa Helena.
El devastador escenario mundial

A principios del siglo XIX la población mundial vivía, aunque precariamente, de la producción agrícola. Pero desgraciadamente, la bondad de la naturaleza llegaría a su fin tras la erupción del Tambora; cuyas repercusiones meteorológicas dieron lugar a «El año sin verano», donde una extensa parte de Europa estuvo privada de la luz del sol a causa de las cenizas que cubrieron el cielo. La cortina gris fue la razón por la cual murieron todos los cultivos, desencadenándose así hambrunas y pandemias que acabarían con la vida de decenas de miles de personas.«Tuve un sueño, que no era del todo un sueño. El brillante sol se apagaba, y los astros vagaban diluyéndose en el espacio eterno, sin rayos, sin senderos, y la helada tierra oscilaba ciega y oscureciéndose...»

«Cuando se perdieron los cultivos de todo el mundo en 1816, y nuevamente al año siguiente, las hambrientas legiones rurales de Indonesia a Irlanda se desplazaron del campo a las ciudades para pedir limosna o vender sus hijos a cambio de comida», relató Gillen D’Arcy Wood en su libro «Tambora: The eruption tha changed the world» (Princetown University Press, 2014).
Napoleón Bonaparte

Si las guerras napoleónicas habían debilitado a todo un continente, la explosión volcánica terminaría por devastar a su población con el hambre y las enfermedades como la cólera y el tifus, que se extendieron desde la India hasta Italia. Y cuanto más desgarraba el hambre a Europa, más incrementaban los afortunados productores el precio de los alimentos básicos.

De esta manera, cuando los veteranos regresaban a sus casas se encontrarían con un panorama todavía más terrorífico que la muerte cara a cara en las trincheras; pues la crueldad de la naturaleza les obligaba a ver morir a sus familias.

Y mientras a unos pocos afortunados les comenzaba a desbordar el bolsillo vendiendo el grano como si fuera oro, la escasez global también propiciaría al estallido de las futuras revolucionessociales.
Cuando nacen los monstruos

Durante aquel junio tormentoso y helado de 1918 un grupo de amigos que compartían la misma pasión por la escritura -entre ellos Mary y Percy Shelley, Lord Byron y Polidori- se encontraban de vacaciones en Suiza cuando les alcanzó el terrible temporal.
Lord Byron

Los literatos se refugiaron en una villa en el Lago Ginebra, donde las sombras proyectadas por el fuego en la chimenea, el opio y el cielo cubierto de ceniza inspirarían a Mary Shelley a crear la más grande obra maestra de la narrativa gótica: Frankestein.

Este panorama desolador había terminado por convertirse en un agujero negro de donde brotarían las creaciones más tenebrosas de todos los tiempos. Lord Byron escribiría uno de los poemas más angustiantes de la literatura gótica «Oscuridad»:

«Tuve un sueño, que no era del todo un sueño. El brillante sol se apagaba, y los astros vagaban diluyéndose en el espacio eterno, sin rayos, sin senderos, y la helada tierra oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna; la mañana llegó, y se fue, y llegó y no trajo consigo el día...»

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