¿Por qué hay personas que te caen mal sin motivo?

Dos psicólogos han intentado acotar y definir ese concepto que es lo ‘creepy’:

Ese compañero que te habla demasiado cerca, la novia de tu amigo que te mira fijamente con una poker face indescifrable, esa persona en el metro con piel cetrina, pelo graso y tics como de roedor… Un no-sé-qué-qué-sé-yo que muchos hispanohablantes resumimos como malrollismo o ‘ser un creepy’, si se quiere presumir de tener el First.

Se trata de una emoción difícil de definir, pero dos psicólogos (Francis McAndrew y Sara Koehnke) se han lanzado a tratar de estudiarla para descubrir qué es exactamente lo que la provoca. Para ello, como cuentan en la publicación Research Digest, diseñaron una encuesta online que completaron 1341 personas. 312 de los sujetos eran hombres, y casi todos los encuestados eran estadounidenses, con una media de edad de 29 años. Y esto es lo que sacaron en claro:

El sentir general de ‘creepismo’ se da cuando existe la ambigüedad.Es decir, cuando no sabemos calibrar cómo de peligroso es alguien. Nos parece que es ‘chungo’, pero tampoco tanto, ¿o sí?

Algunos de los comportamientos que se consideran un tanto grimosetes son cosas como no respetar el espacio de la otra persona (esas personITAS que te hablan extrañamente cerca),chuparse los labios constantemente (pues no, no es sexy), evitar el contacto visual, reírse cuando no toca, llevar la conversación siempre al mismo tema (puntos extras si ese tema es la coyunta), mostrar interés sexual indeseado, ser excesivamente (o excesivamente poco) expresivo…

Pero como somos muy de juzgar por las apariencias, el estudio arroja unos cuantos rasgos físicos que a los participantes les parecieron perturbadores. Llevar el pelo graso, tener los dedos muy largos (?),los ojos saltones, ojeras, piel pálida o ser muy delgado pueden llevar a la gente a pensar que alguien es creepy. Eso sí, tienes muchas más papeletas de quedar como tal si eres hombre que mujer, algo en lo que tanto los encuestados como las encuestadas se mostraron de acuerdo.


Por resumir.

Y, ¿a qué se dedican mayoritariamente? Aquí la cosa estaba clara: los taxidermistas, propietarios de una funeraria, payasos (de profesión) y dueños de sex shops son los más proclives a generar inquietud, así como aquellos aficionados al coleccionismo (si es de insectos, ya ni te cuento) o a mirar o fotografiar a otra gente (sin su permiso). Dato importante: la profesión de meteorólogo es la menos ‘chunga’ de todas.

Para concluir, y si piensas que lo ‘creepy’ nada tiene que ver contigo… Según el estudio, la mayoría de los participantes consideran que nadie que sea efectivamente ‘rarete’ se considerará a sí mismo como tal.

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