Thomas Bell se quedó aislado junto con su esposa e hijos en Sunday Island tras ser engañado por un capitán, que nunca regresó para recogerlos. Su historia la recoge ahora una apasionante novela.

El británico que vivió con su familia en una isla deshabitada y volcánica por más de 30 años


Frederica Bell y sus hijos Freda, Roy y William Bell en Sunday Island, 1908
courtesy Alexander Turnbull Library
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Thomas Bell dejó Yorkshire (Reino Unido) a la edad de 16 años, en 1854, y viajó hasta Nueva Zelanda, donde conoció a su esposa Frederica, con quien vivió más de 30 años en la deshabitada Isla Raoul, comúnmente conocida como Sunday Island, que forma parte del archipiélago de Kermade, en el Pacífico. Su impresionante historia sirvió de base para la novela 'Mr Peacock’s Possessions', de la escritora británica Lydia Syson (una descendiente lejana del protagonista), que salió a la venta en mayo de este año.

Según la autora explicó a Mail Online, Bell tuvo la idea de trasladar a su familia a Sunday Island mientras estaba en Samoa, porque un conocido le contó historias sobre "una isla subtropical increíblemente fértil, en la que crecería cualquier cosa, que ahora estaba vacía de gente y nadie la reclamaba".

Frederica Bell / courtesy Alexander Turnbull Library

En diciembre de 1878, los Bell llegaron a la isla en la goleta del capitán McKenzie, quien aceptó llevarlos allí para que la familia pudiera echar un vistazo y decidir si les convendría quedarse. Pagaron al capitán para que regresara por ellos, pero nunca volvieron a verlo. Además, las provisiones que McKenzie les vendió estaban podridas.

Durante varios meses la familia tuvo que luchar para sobrevivir. Se alimentaron con naranjas, peces, lapas y raíces, y cazando cabras. Construyeron desde cero una casa en la bahía de Denham, tuvieron que soportar plagas de ratas y tormentas. Ocho meses después, los localizó un ballenero estadounidense que avistó humo en la isla. Aportó a la familia algunas provisiones que necesitaban desesperadamente, pero no pudo rescatarlos, porque no había espacio libre en el barco.

courtesy Alexander Turnbull Library

Después de casi dos años en la isla, los Bell fueron localizados por otra goleta. Thomas dejó allí a su esposa y sus dos hijas y se fue en el barco para volver poco después con suministros (tanques de hierro, madera, semillas, ropa) y cinco trabajadores, con los que empezó a cultivar plantas comestibles.

Una de las casas de los Bell en la isla, 1908 / courtesy Alexander Turnbull Library

En los años siguientes, Thomas y su esposa tuvieron cuatro hijos más y cultivaron una impresionante variedad de plantas, incluyendo papaya, guayaba, chirimoya, granada, caña de azúcar, 14 variedades de plátano y hasta té y café.

Las historias sobre 'la familia de la isla' se divulgaron entre la comunidad ballenera, y los barcos comenzaron a pasar para dejarles provisiones y comprarles los productos que habían cultivado.

Los Bell reciben suministros, bahía de Denham, 1908 / courtesy Alexander Turnbull Library

Las familia disponía de toda la isla para ellos solos. Únicamente en 1889 llegaron unos pocos colonos, pero se dieron por vencidos después de cinco meses, hartos de terremotos y ciclones. Los Bell tuvieron que abandonar la isla en 1914, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, debido a las actividades alemanas en el Pacífico.

William Bell junto a una tortuga, Sunday Island, 1908. Foto derecha: Un acantilado de la isla Sunday Island, 1908 / courtesy Alexander Turnbull Library

"No parecía seguro quedarse, y no había de todos modos ninguna garantía de que los Bell pudieran sacar sus productos de la isla. Regresaron a Auckland (Nueva Zelanda) el 4 de julio de 1914", concluyó Syson.

Thomas Bell, Sunday Island, 1908 / courtesy Alexander Turnbull Library

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