El expresidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, le da un voto de confianza a Jair Bolsonaro al tiempo que lanza algunas advertencias.

 Por eso recuerda que, ante un brote autoritario, “la sociedad tiene fuerza para reaccionar”. Cardoso afirma que la democracia ya se sembró en Brasil, y en el peor de los casos, sus raíces “se pondrán a prueba”.
Cardoso afirma que un factor importante para gobernar es el de la suerte / Foto: Wikimedia

“Si eventualmente el nuevo Gobierno tuviera algún interés más autoritario dudo que pueda consolidarse”. Lo dijo el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardosoeste viernes en Madrid en un análisis sobre el Brasil que le aguarda al recién electo Jair Bolsonaro.

Bolsonaro tomará posesión como presidente el próximo 1 de enero de 2019. Su triunfo despertó el miedo entre los demócratas. Además de un historial de comentarios racistas, homófobos y machistas, se declara un nostálgico de la dictadura. Eso, sumado a su pasado militar, ha generado miedo. Miedo a que el país dé un paso atrás y se aleje de la democracia. Pero el expresidente Cardoso no comparte este temor.

“La sociedad tiene fuerza para reaccionar”

“La sociedad tiene fuerza para reaccionar”, dijo. “Hay capitales. Las instituciones existen y funcionan. La operación Lava Jato de alguna manera puso de relieve la corrupción del país. Hay una nueva capa de jueces formados en Yale, Princeton y Harvard. Personas que tienen una visión que no es la tradicional y expresan su autonomía. La prensa también se expresa de forma libre”.

Cardoso hace esta defensa de las instituciones brasileñas justo en un instante en el que estas están siendo cuestionadas. No sólo por el triunfo de Bolsonaro, sino porque nombró ministro de Justicia a Sergio Moro. El juez que empujó la operación Lava Jato, por la cual el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva quedó preso.

Moro desde siempre ha sembrado las dudas, sobre todo en los sectores de la izquierda, por una supuesta parcialidad a la hora de ejercer como juez. Sospechas que se han avivado tras aceptar el puesto en el Ejecutivo de Bolsonaro. Pero Cardoso no presta atención a esta polémica. Sostiene con firmeza que en Brasil han brotado “raíces democráticas”, las cuales se pondrán a prueba en el caso de “un eventual interés autoritario”.

Y es que este expresidente no quiere juzgar a Bolsonaro. Le da al beneficio de la duda. Además, tampoco lo conocía. “Ni había oído hablar de él”. Dice que era un diputado del “clero bajo”, que es como “con mal gusto” se llama a los políticos poco influyentes en el Congreso.

El caso es que este anónimo irrumpió con fuerza, hasta el punto de llegar a la Presidencia. Y esto se debe, según Cardoso, a la cualidad de la demagogia. “En el sentido griego de la palabra”, aclara. “Demagogo es quien sabe hablar, quien influencia y al final, lo que genera unidad entre la gente son las palabras”.

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