El éxodo venezolano alcanza cifras similares -e incluso superiores- a las que conoció Siria en los peores años de la guerra civil


Venezuela toca fondo con Maduro

Se acumulan las evidencias que certifican que lo que sucede en Venezuela es un genocidio. La población está siendo exterminada poco a poco por la necedad de Nicolás Maduro y sus secuaces, que han destruido la economía y las instituciones de uno de los países más ricos del mundo. En ningún otro lugar se puede decir tan apropiadamente que los ciudadanos están «votando con los pies», es decir, huyendo de su país en masa, sencillamente para sobrevivir. El informe que hoy publicamos en páginas de Internacional prevé que en los próximos meses pueden llegar a salir del país otros cinco millones de personas, que se suman a los tres millones que ya lo han hecho. Estos datos sitúan el éxodo venezolano en cifras similares -e incluso superiores- a las que conoció Siria en los peores años de la guerra civil, y que habían sido consideradas como un fenómeno sin precedentes en la historia reciente. Nunca antes se había conocido un movimiento de población de estas características, aún menos teniendo en cuenta que no se trata un desastre natural, sino que se conoce perfectamente quién es el principal responsable de esta tragedia.

Precisamente por ello, resulta incomprensible que el 10 de enero, el culpable de todo esto, Nicolás Maduro, vaya a ser investido por un segundo mandato de seis años, obtenido, por supuesto, de forma fraudulenta. Desde que está al mando del país, la economía venezolana ha perdido la mitad de su PIB, la inflación supera cualquier precedente con sus más de 2.000.000 por ciento (y subiendo), va a perder una cuarta parte de su población, la producción petrolera es prácticamente la mitad de la que era en 2013 -que ya era bastante baja- y las reservas del país se han volatilizado. Es evidente que Venezuela no puede resistir así seis años más. Si no fuera por la siniestra eficiencia de la cooperación estratégica de la dictadura cubana, Maduro no podría resistir ni seis meses, ni su émulo nicaragüense Daniel Ortega, seis días.


El drama venezolano no se ha producido de la noche a la mañana. Desde el comienzo de la era chavista se podían identificar los peores síntomas de un proyecto que ha sido catastrófico en todos los sentidos.  No  se ha dejado de denunciar desde el primer momento la deriva perversa que emprendió Hugo Chávez y, como es natural, celebramos que -aunque con cierto retraso- haya quien reconozca ahora que teníamos razón y se arrepientan de aquellos vanos elogios a la figura del creador de esta pesadilla. No hacerlo sería una falta de respeto imperdonable hacia esos millones de venezolanos que no tienen más remedio que huir del infierno que se ha creado en nombre de una ideología. 

Entradas populares