Los plunetas, son misteriosos astros que tienen características tanto de planetas como de lunas y darían pistas sobre la vida extraterrestre.



Ilustración artística de una exoluna girando alrededor de su planeta; este, a su vez, orbita a la estrella central del sistema.
Foto: Nasa/ESA


Tienen características tanto de los planetas como de las lunas. De ahí su nombre: ‘plunetas’ (ploonets, en inglés). Se trata de una nueva categoría de astros que fue propuesta recientemente por científicos colombianos, con la colaboración de investigadores argentinos, y publicada en la reconocida revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

La idea es la siguiente: en sistemas planetarios lejanos –conformados por exoplanetas y sus estrellas–, las configuraciones planetarias pueden ser muy distintas de lo que conocemos en nuestro sistema solar.

En esos remotos lugares, a decenas o cientos de años luz de distancia, planetas gigantes de un tamaño similar o mayor que el de Júpiter (el planeta más grande de nuestro sistema solar), pueden estar más cerca de su estrella que lo que la Tierra está del Sol. En el sistema solar, al contrario, todos los planetas gigantes están mucho más lejos.

Esta cercanía hace que los satélites de esos planetas caigan en un tire y afloje gravitacional entre sus planetas y la estrella central que, al final, y según explica Jorge Zuluaga, profesor titular de física y astronomía de la Universidad de Antioquia y uno de los autores del estudio, resulta en la expulsión de la luna, con cuatro posibles destinos.
“El primero, que la luna termine en una órbita que la lleve a chocar o ser destruida por la estrella; el segundo, que la luna salga de la influencia gravitacional del planeta y después de uno o varios giros alrededor de la estrella vuelva a chocar con el planeta al que pertenecía; el tercero, que la luna salga expulsada del sistema planetario, y el cuarto, que la luna se independice, escape del planeta y durante un tiempo (estimado entre millones y miles de millones de años) orbite la estrella de forma autónoma”,explica Zuluaga, quien trabajó con los investigadores Jaime Alvarado Montes (egresado del pregrado de astronomía de la Universidad de Antioquia), Nicolás Cuello y Cristian Giuppone (posdoctorados argentinos) y Mario Sucerquia, doctor en Física de la Universidad de Antioquia y autor principal del estudio.

El científico agrega que este último escenario puede resultar en dos desenlaces bien distintos para la luna: que sea desgarrada por las mareas de la estrella y se convierta en una nube de polvo alrededor de ella (una idea propuesta casi al mismo tiempo por un grupo independiente), o que quede orbitando a su estrella como lo hacen los demás planetas, que es la propuesta del grupo colombo-argentino. Es ahí cuando nace un pluneta.

De acuerdo con Zuluaga, los astrónomos siempre han considerado que los planetas se forman independientemente en la nube de gas y polvo alrededor de las estrellas jóvenes. De existir, los plunetas podrían ofrecer un camino alternativo para la formación de nuevos miembros planetarios: lunas que se desprenden de sus planetas progenitores.
La existencia de los plunetas, que parece ser una idea simple, no es algo que los investigadores lanzaron al aire de la noche a la mañana, como una de las muchas posibilidades en la dinámica compleja de los sistemas planetarios.

En realidad, y como explica Jorge Zuluaga, el grupo de la Universidad de Antioquia había trabajado en el problema por más de siete años. Su existencia y posible detección son principalmente el resultado de simulaciones computacionales desarrolladas en su mayoría por Mario Sucerquia, bajo la dirección de Zuluaga.

Las propiedades de los plunetas serían similares a las de las lunas de los planetas gigantes. Sin embargo, como no se ha observado ninguna luna en un planeta fuera del sistema solar, hay mucha incertidumbre sobre cuáles serían sus características.

Los científicos creen que los plunetas pueden tener tamaños comparables a lunas de los planetas gigantes del sistema solar como Titán (satélite de Saturno) o Europa (luna de Júpiter); en otros casos, y dependiendo del tamaño del planeta, podrían ser tan grandes como Marte o la Tierra.

“Otra característica de los plunetas –continúa Zuluaga– es que, especialmente en las primeras etapas de su aventura lejos del planeta, podrían desarrollar una gran atmósfera y hasta una cola como los cometas del sistema solar, lo que facilitaría su detección remota. Esto debido a que, como lo observamos en el sistema solar, las lunas de los planetas gigantes contienen enormes cantidades de sustancias ligeras o volátiles, incluyendo agua. En etapas posteriores de su existencia, los plunetas podrían incluso convertirse en nichos para la vida extraterrestre en sistemas planetarios poco prometedores".

“La teoría de los plunetas está limitada a lo que sabemos sobre las lunas de los planetas gigantes, que en el sistema solar solo son cuatro (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) y están muy lejos del Sol. Dependemos en el futuro de descubrir lunas alrededor de planetas extrapolares y comprobar si nuestras teorías de la formación de las lunas se aplican en otras condiciones”, dice Zuluaga.

Finalmente, los científicos colombianos y argentinos se han mostrado sorprendidos por la respuesta que ha tenido el concepto, y en particular el término ‘pluneta’ en la comunidad. Si bien sus colegas son naturalmente más renuentes a asimilar esta nueva categoría, en especial si no hay una comprobación observacional de su existencia, es claro que los plunetas han encendido la imaginación del público.

“Situaciones similares ocurrieron en el pasado con términos como big bang o ‘agujero negro’, que en su momento denotaban también fenómenos u objetos de cuya existencia no se tenía certeza y que terminaron finalmente acomodándose en la terminología científica”, puntualiza Zuluaga.

Solo el tiempo dirá si las plunetas llegaron para quedarse y si en realidad hay en el universo planetas que una vez fueron lunas.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ

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