Revolución en las fábricas de coches

Robots colaborativos o «cobots» en la línea de Ferraje de PSA Vigo - EFE

«Cobot», el compañero de trabajo robótico que promete una revolución en las fábricas de coches
Más eficientes y baratos que los robots, los expertos prevén que su uso se dispare gracias a su flexibilidad y a su capacidad para colaborar con los seres humanos

En 1982, Roger Smith, CEO de General Motors, predijo que en la fábrica de coches del futuro los robots harían todo el trabajo. Hasta tal punto que «ni siquiera hará falta que las luces estén encendidas». Casi cuarenta años más tarde el número de máquinas en la industria se ha disparado, pero nada hace pensar en un futuro sin presencia humana en las factorías. De hecho, los expertos creen que la mayoría de las tareas que pueden automatizarse ya lo están, y las principales innovaciones se producirán en los procesos y técnicas de fabricación, en las que los humanos seguirán desarrollando un papel importante, con la asistencia de los denominados «cobots» o robots colaborativos.

Esa es la principal conclusión del informe «Las fábricas del futuro necesitarán mejores procesos, no mejores robots», de la consultora Oliver Wyman. El estudio pone como ejemplo los talleres de pintura de las fábricas. «El 90% están automatizados, y aun así sigue siendo una de las secciones más caras del proceso de producción de los coches», aseguran sus autores, Ron Harbour y Jim Schmidt.

Según los expertos, los cobots serán los grandes protagonistas del vertiginoso crecimiento en el número de robots industriales, empleados en su inmensa mayoría en la industria automovilística. De acuerdo con el World Robotics Report, publicado por la Federación Internacional de Robótica (IFR), el año que viene habrá más de tres millones en todo el planeta, un 15% más que el año pasado y un 194% más que en 2008. Otro análisis, de Markets and Markets, estima que el mercado mundial de cobots crecerá un 57% anual hasta 2023, con un mercado total superior a los cuatro mil millones de dólares.









Los cobots son también capaces de suplir algunas desventajas de robots, desarrollados para trabajar sin intervención humana. Por ejemplo, aunque son muy eficientes para desarrollar la tarea para la que están desarrollados, es difícil reubicarlos cuando hace falta introducir algún cambio o producir un nuevo modelo. «Dos tercios de los trabajadores del sector centran su actividad en la sección de ensamblaje, en la cual la automatización ha resultado más difícil debido a que la personalización y la complejidad de los vehículos de hoy requieren supervisión, así como flexibilidad», aseguran los autores. «Otras tareas, como la instalación de redes de cables, también se hacen muy difíciles para los robots actuales, una situación que se verá acentuada con la generalización de los vehículos autónomos».


Mientras tanto, los expertos destacan la flexibilidad de los «cobots», cuyo precio, que ronda los 45.000 euros, es muy inferior al de un robot. Se trata además de máquinas mucho más flexibles, capaces de trabajar mano a mano con un ser humano. «Son asistentes automáticos que trabajan para ellos, realizando tareas peligrosas o repetitivas, pero también actuando en lugares de difícil acceso, como debajo de los coches», definen los autores.
Cobots en Seat Martorell bautizan a los modelos Ibiza y Arona

Los cobots emplean cámaras y sensores para evitar posibles colisiones, deteniendo la maquinaria cuando detectan un riesgo. Inventados en 1996 por un profesor de la Universidad norteamericana de Northwestern, su forma más habitual es la de un enorme brazo, de hasta un metro de altura. En el futuro, según los expertos, incluso podrán comunicarse con los trabajadores humanos. Estos, por cierto, también se beneficiarán de los avances mecánicos para poder realizar su trabajo. Un ejemplo es el exoesqueleto que se emplea de forma pionera en la fábrica valenciana de Almussafes, y que permite levantar cargas pesadas con menor esfuerzo, minimizando el desgaste físico de los empleados y reduciendo el riesgo de lesiones.

Las factorías españolas ya conocen las bondades de estas máquinas colaborativas. La planta de PSA en Vigo, por ejemplo, los emplea en la fabricación de los nuevos modelos de furgonetas K9 (Citroën Berlingo, Peugeot Partner y Rifter, Opel Combo), lo que ha permitido multiplicar la eficiencia, pudiendo producir hasta 1.012 vehículos al día pese a que el modelo cuenta con hasta 80 configuraciones diferentes. «Estamos probando el uso de cobots con cámara para hacer el control de calidad y que el 100% de las piezas salgan perfectas del taller de chapa», explicaba durante a una reciente visita a la planta Oscar Fernández, director de Ferraje de la planta.

Estos nuevos ayudantes también pueden suponer una nueva línea de negocio para la industria española de componentes de automoción. Precisamente detrás de de los primeros asistentes instalados en la fábrica gallega está la empresa vallisoletana Grupo DGH, que actualmente trabaja en el «Proyecto Roberto» para crear un sistema integrado que permita transformar cualquier robot industrial en un robot colaborativo.

Exoesqueleto en Ford Almussafes - Ford
De impresión 3D a exoesqueletos

Según Oliver Wyman, para reducir costes y multiplicar la eficiencia no basta solo con la automatización. Por ello, en el futuro tendrán un papel de importancia nuevas tecnologías como la impresión 3D. La consultora también cree que los fabricantes de vehículos apostarán por incrementar la digitalización en áreas como la interacción con el cliente y el diseño del producto. Al mismo tiempo, también se incrementará el uso de exoesqueletos, ya en pruebas en Almussafes y en PSA Vigo.

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