El segundo viajero interestelar, 2I Borisov. viene del sistema Kruger 60, a unos 13 años luz del Sistema Solar



Ilustración de un cometa - Wikimedia Commons/John Vermette


El segundo objeto interestelar que la humanidad consigue registrar, 2I / Borisov, está resultando mucho más fácil de desentrañar que su primer compañero, el famoso Oumuamua. Al contrario que el primer objeto captado, del que aún no se sabe muy bien ni qué es ni de dónde vino, 2I / Borisov está revelando una composición bastante común a la de los cometas de nuestro vecindario cósmico. Y, además, los investigadores ya tienen pistas bastante certeras incluso de dónde vino.

Según un estudio publicado en el sitio de preimpresión Arxiv, su origen estaría bastante cerca del Sistema Solar, a unos 13,15 años luz en la constelación de Cefeo. Los astrónomos Piotr Dybczyński, Małgorzata Królikowska y Rita Wysoczańska han retrocedido en la línea del tiempo siguiendo la trayectoria de 2I / Borisov y han encontrado que hace un millón de años, el objeto interestelar pasó a «solo» 5,7 años luz del centro de Kruger 60, un sistema binario en el que no se han encontrado exoplanetas. Y lo hizo a una velocidad de 3,43 kilómetros por segundo, lo que es muy rápido en términos humanos, pero bastante lento si lo comparamos con escalas planetarias.
Los investigadores opinan que con esa marcha tan lenta, habría sido incapaz de «escaparse» de la gravedad ejercida por Kruger 60 y se habría quedado allí, por lo que probablemente haya sido el propio vecindario quien lo expulsó. En algún momento en el pasado distante, el cometa Borisov orbitaba animadamente esas estrellas de la misma manera que los cometas en nuestro sistema orbitan el nuestro, pero acabó saliendo de su influjo gravitatorio por alguna razón.

Normalmente, los cometas son expulsados de los sistemas por las interacciones gravitacionales con los planetas más masivos que los forman. Y se puede calcular la masa del planeta o estrella que provocó su expulsión en base a la velocidad del objeto. En el caso de 2I / Borisov, los investigadores de este estudio han establecido su origen allí bajo las cifras mínimas de distancia y velocidad, suponiendo además que los cálculos de su trayectoria sean correctos.

De confirmarse esta teoría, Borisov sería una estupenda oportunidad para estudiar de cerca el sistema Kruger 60. Sin embargo, los autores señalan que aún se trata de datos preliminares y que aún podría cambiar el origen del segundo viajero interestelar captado por la humanidad.

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