La histórica factoría del Trabant quiere liderar la carrera por el coche eléctrico Zwickau comenzó su actividad en 1904, y ahora acaba de iniciar la producción de los nuevos Volkswagen ID.3

Resultado de imagen para Línea de montaje de Trabant
Línea de montaje de Trabant

Con una historia centenaria, la emblemática factoría de Zwickau se prepara ahora para encabezar la transformación de la potente industria automovilística alemana hacia la electrificación. La historia de esta planta de fabricación no ha sido sencilla, y ha tenido que superar incluso una quiebra y una segunda bancarrota, en el año 2013.

Fundada en 1904 por Horch, en 1909 comenzó también a fabricar para Audi. En 1932 ambas marcas fueron incorporadas a Auto Union. Tras la Segunda Guerra Mundial y la toma de la ciudad por parte del Ejército aliado, en 1945, Zwickau quedó en territorio de Alemania del Este.

El nuevo gobierno comunista del país desmanteló Audi, que sobrevivió en el Este con una nueva administración y posteriormente se integró en el grupo Volkswagen. Mientras, a finales de los años 50, en la RDA se instala VEB Sachsenring Automobilwerke Zwickau, que fabricó coches dentro y fuera del bloque comunista entre los que estuvo la saga Trabant.

Era un coche básico, fabricado prácticamente a mano y cuya cama estuvo compuesta por el Trabant 500 (1957-1962), Trabant 600 (1962-1964), Trabant 601 (1963-1991) y Trabant 1.1 (1990-1991). El pequeño Trabant tuvo una gran importancia durante la época del Muro de Berlín, ya que fueron muchos los ciudadanos que lo utilizaron para esconderse y tratar de cruzar la frontera

Superados los problemas, esta misma factoría ha vuelto a la actualidad de la mano del Volkswagen ID.3. El vehículo eléctrico del grupo alemán realizó en su entorno su primer trayecto, repleto de simbolismo. La unidad “cero” del nuevo coche eléctrico abandonó el pasado lunes la línea de montaje de la planta, inmersa ahora en un proceso de reconversión que la convertirá en la mayor fábrica de Europa de produción de vehículos eléctricos.



Tras la caída del Muro, la factoría fue adquirida por el grupo Volkswagen, que ensambló, en 1994, pocos años después de que fabricara su último Trabant, su primer coche eléctrico, el Golf City STROMer. El ID.3 es la punta de lanza de la ambiciosa estrategia de electrificación de Volkswagen, y quiere también ser símbolo de la apuesta de la industria alemana por el automóvil eléctrico.

Para hacerse con este nuevo mercado, el grupo ha desarrollado una plataforma específica para vehículos eléctricos, la MEB, que estrena el ID.3, y cuyo uso ha ofrecido a otros fabricantes automovilísticos para compartir costes, generando «enormes» economías de escala.

El año que viene, Zwickau producirá unos 100.000 coches eléctricos con esta plataforma. Será entonces la primera factoría del grupo en producir únicamente coches eléctricos, fabricando hasta seis modelos diferentes, de Volkswagen (tres modelos), Audi (dos) y Seat (uno). La producción será, además, neutra en emisiones de carbono, ya que el fabricante mejorará la eficiencia de las instalaciones y empleará energía renovable comprada a terceros -con acreditación-. Además, compensará, financiando proyectos de sostenibilidad medioambiental, aquellas emisiones que no pueda evitar.

Esta semana, la canciller Angela Merkel prometió un millón de puntos de recarga para eléctricos en 2030, frente a los 20.000 existentes en la actualidad. Además, prometió a los fabricantes elevar hasta 6.000 euros las ayudas estatales a la compra de un vehículo eléctrico; y hasta 4.500 euros en el caso de los modelos enchufables.

U. Mezcua/P. Fernández

Comentarios

Entradas populares