Varios azúcares necesarios para el funcionamiento de los organismos vivos fueron descubiertos en dos meteoritos examinados por un equipo de científicos japoneses

El descubrimiento de ribosa y la ausencia del azúcar componente del ADN podría indicar que en las primeras etapas de la evolución, el ARN jugó el papel del portador principal de la información genética.


Representación de la Tierra primigenia bombardeada por meteoritos.NASA's Goddard Space Flight Center Conceptual Image Lab


Varios azúcares necesarios para el funcionamiento de los organismos vivos fueron descubiertos en dos meteoritos examinados por un equipo de científicos japoneses y estadounidenses, según un estudio publicado el 18 de noviembre en la revista PNAS.

Se trata de los meteoritos conocidos como Murchison y NWA 801, que pertenecen a las condritas carbonáceas, un grupo de cuerpos de origen extraterrestre que contienen compuestos de carbono.

"Previamente, fueron encontrados en meteoritos otros importantes componentes básicos para la vida, incluidos aminoácidos y nucleobases, pero los azúcares eran una de las piezas faltantes", indica el autor principal del trabajo, Yoshihiro Furuwaka, en la web de la NASA.

Una de estos azúcares, la ribosa, tiene una importancia especial, ya que se trata del componente esencial del ácido ribonucleico (ARN), que regula la síntesis de proteínas y posibilita el funcionamiento del ADN tanto en procariotas como en eucariotas.
Un modelo de la ribosa y el meteorito Murchinson.nasa.gov / Yoshihiro Furukawa

La ribosa puede portar información genética al igual que el ADN, por lo que, según una hipótesis, desempeñó las funciones de este en las primeras etapas de la vida en la Tierra. El nuevo hallazgo refuerza ahora esta idea, opinan los autores.

"El azúcar del ADN [2-desoxirribosa] no se detectó en ninguno de los meteoritos analizados en este estudio. [...] Eso es importante, ya que [indica que] podría haber habido un sesgo en la distribución de ribosa extraterrestre en la Tierra primigenia, lo que es consistente con la hipótesis de que el ARN evolucionó primero", señala otro de los autores del trabajo, Danny Glavin.

Para probar la posibilidad de una contaminación de las condritas por productos de la vida terrestre, los científicos evaluaron la proporción de dos isotopos de carbono, 12C y 13C, en los meteoritos. El contenido relativamente alto de 13C encontrado supone "una evidencia muy fuerte" del origen extraterrestre de los azúcares, asevera el estudio.

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