La vida no dejó de existir en la Tierra durante la época en la que el planeta tenía el aspecto de una bola de nieve.

Descubren cómo persistió la vida en la época más fría de la Tierra, cuando el planeta era literalmente una bola de nieve

Un océano mal oxigenado no impidió que proliferaran bacterias y hasta algunos animales, como esponjas.

Recreación artística del planeta al término del período Criogénico, hace 600 millones de añosGettyimages.ru

La vida no dejó de existir en la Tierra durante la época en la que el planeta tenía el aspecto de una bola de nieve, con todos los océanos congelados, y un grupo de científicos ha podido explicar cómo sobrevivió a la glaciación duradera.

El estudio, publicado este 2 de diciembre en Proceedings of the National Academy of Sciences, se enfoca en el período Criogénico —en el que se produjeron dos eventos de glaciación general— que comenzó hace 720 millones de años y duró hasta aproximadamente 625 millones de años atrás. La investigación recoge los indicios disponibles de que la flora y la fauna, tal y como existían en aquel entonces, no se extinguieron sino que proliferaron, y se registraron algunas formas y especies nuevas.




La capa de hielo sobre los océanos cortó el acceso al agua del oxígeno atmosférico, de tal manera que, en teoría, los animales deberían haber desaparecido, pero la evidencia fósil indica que no fue así.

El experto en sedimentos marinos Maxwell Lechte, de la Universidad McGill (Canadá) estima que la contradicción de la hipótesis más lógica se debería a una "bomba de oxígeno glacial". Así califica la liberación de burbujas de aire atrapadas en el hielo glacial a medida que se derretía en el océano.

"La evidencia sugiere que, aunque gran parte de los océanos durante la congelación habrían sido inhabitables por falta de oxígeno, en las áreas donde la capa de hielo terrestre comenzaba a flotar hubo un suministro crítico de agua de deshielo oxigenada", explicó el investigador, cuyas palabras recoge el sitio web universitario.
Pistas en tres continentes

Los rastros geológicos a favor de esta idea se encontraron en los sedimentos depositados en el antiguo fondo marino, específicamente en la distribución de aquellos ricos en hierro. Con este fin el grupo de Lechte estudió varias formaciones férreas en tres continentes: las montañas Chuos en Namibia (África), el subgrupo Yudnamutana en Australia y el pico de Kingston en California, EE.UU.

Se supone que las mencionadas áreas no siempre fueron tierra firme. Además, se trata de una época cuando existió el hipotético supercontinente de Rodinia, el subcontinente de Báltica rozaba el de Amazonía y la contigua Laurentia era un prototipo de la futura Norteamérica. Los animales marinos más prolíferos asociados con el Criogénico y que todavía existen hoy en día son las esponjas.

Los científicos estimaron las proporciones de isótopos de hierro y las anomalías de cerio (un elemento de las tierras raras) en los entornos asociados con la glaciación marina.
Fórmula de subsistencia




Cualesquiera organismos complejos que vivieran en esas aguas no solo requerían oxígeno sino que también necesitaban alimento para prosperar. Los científicos admiten que necesitan mayores investigaciones para entender qué cadena alimentaria podía desarrollarse en las condiciones dadas, pero tienen una hipótesis, relacionada precisamente con hierro.

Los investigadores saben que el agua marina en aquel período era rica en hierro disuelto y también que existen, incluso hoy, bacterias quimiotróficas que sacan su energía de la oxidación de ese hierro.

Una importante presencia de depósitos de hierro oxidado hallados en donde se cree que el glaciar flotante rozaba los hielos de la tierra firme confirma esta idea. Geológicamente hablando, vuelven a aparecer sedimentos de hierro en el registro geológico después de aproximadamente mil millones de años de su ausencia. De esta manera, oxígeno y hierro podrían haber ofrecido a la vida los recursos necesarios para subsistir.

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