Siete de los diez países del mundo más afectados por el cambio climático son africanos

Grave sequía en Graaf-Reinet, la cuarta ciudad más antigua de Sudáfrica - REUTERS

África, en jaque por la crisis climática
Brendon Nithianandham trabaja para la ONG The Siyazisiza Trust encargada de formar y ayudar a los pequeños agricultores en Sudáfrica. Él conoce de primera mano los desafíos del cambio climático que« afrontan comunidades como Nongoma, en la provincia de Kwazulu Natal, devastada por la sequía. «Los pequeños agricultores ya no pueden dedicarse a los cultivos que tenían en condiciones climáticas «normales» ni generar la cantidad que antes producían. Los desafíos del cambio climático les han limitado todavía más», dice Nithianandham a ABC.

«Su trabajo es impulsar un cambio para que éstos se ajusten a los nuevos tiempos: «Hay que explicarles los beneficios de adaptar sus cultivos a las condiciones climáticas actuales. En lugar de seguir plantando coles -que necesitan mucha agua- hay que plantar chiles -que toleran muy bien el sol-, y con el provecho que sacan comprar las coles en el supermercado», explica Nithianandham.

Menos productividad

«El cambio climático implica una transformación en el patrón climático que hace menos predecible la productividad agrícola. Hay menos humedad disponible para un ciclo de cultivo completo lo cual impacta negativamente en la productividad del suelo», explica Nellie Nyangwa, directora regional en el sur de África de Oxfam. A estos desafíos hay que sumarle la falta de recursos y de habilidades para llevar a cabo esta transformación del sector. «Nuestros agricultores no tienen sistemas de riego para afrontar problemas como las sequías severas y otros retos del cambio climático y esto impacta en su producción», dice Ndoni Mcunu, doctorada en agricultura y cambio climático y miembro del BWIS (Mujeres Negras en Ciencia).
«No voy a trabajar todo el día en el campo y sentarme a esperar que llueva, piensan muchos campesinos», según Nithianandham. El resultado es que hay abundante tierra estéril, abandonada y trabajadores «retirados» viviendo de las escasas subvenciones que perciben y comprando su sustento en supermercados en lugar de producirlos. «No es sostenible. Es supervivencia», dice el trabajador de la ONG. A pesar de sentirse abandonados por la administración, la realidad es que «el gobierno no puede llenar de agua el río que pasa por la región», explica Nithianandham a ABC.

África es una de las regiones más ricas del mundo en términos de biodiversidad y especies explotadas con fines de subsistencia. La pesca a pequeña escala es importante para la seguridad alimentaria de más de 200 millones de personas y para el empleo de alrededor de 2,3 millones de trabajadores dedicados a la pesca en los diversos ambientes marinos salobres y de agua dulce. Los efectos del cambio climático están afectando también a las comunidades costeras africanas. «El aumento del nivel del mar, las actividades y factores antropogénicos, el cambio en la temperatura del mar, las inundaciones, todo afecta negativamente a la provisión de pescado para el consumo local y el comercio, especialmente a las mujeres que realizan actividades de recolección en la costa (a poca distancia)», explica a ABC Moenieba Isaacs del Instituto de Pobreza, Tierras y Estudios Agrarios (PLAAS). El impacto de los buques pesqueros a gran escala, especialmente los «arrastreros», también contribuyen a la vulnerabilidad y la inseguridad alimentaria de millones de africanos, según denuncia Isaacs.

Aproximadamente la mitad de los países en desarrollo no están trabajando lo suficiente en lograr un entorno más resistente y sostenible que les permita paliar o superar los efectos del cambio climático.

«Las estrategias de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático se han pasado por alto en los países en desarrollo, ya que se percibe como una asunto de poco prioritario o en algunos casos como una fatalidad demasiado difícil de superar y ante la que poco se puede hacer. Sin embargo, si no se implementan estrategias de manera drástica en los países africanos de rápido crecimiento los efectos negativos sobre la pobreza urbana ya existente, la economía en general y las infraestructuras, ya de por si precarias, se amplificarán y serán imposibles de restaurar», explica la experta en cambio climático Tariené Gaum.
ALBA AMORÓS

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