Una bola de fuego detectada en la atmósfera por los astrónomos pudo haber sido una roca que orbitaba la Tierra temporalmente

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Una miniluna cae sobre el desierto de Australia


De vez en cuando la Tierra tiene más de una luna. Unas rocas de unos pocos metros -algunas tienen el tamaño de un automóvil- se colocan en la órbita de nuestro planeta durante algunos meses, un año como máximo. Después, por lo general, nos abandonan y prosiguen con sus vidas como asteroides alrededor del Sol. Se denominan orbitadores capturados temporalmente (TCO) o minilunas. Pues bien, una de esas minilunas pudo haber cambiado su destino para caer del cielo hace tres años.

Una red de cámaras que busca asteroides denominada Desert Fireball Network registró en 2016 una llamativa bola de fuego sobre el desierto de Australia. Los astrónomos de la Universidad de Curtin que estudiaron las imágenes se dieron cuenta de que no se trataba de un fenómeno ordinario. Según publican en la revista «The Astronomical Journal», los datos de velocidad revelaron que la roca había estado en órbita alrededor de la Tierra antes de estallar en su entrada en la atmósfera. Era una miniluna fallida.

En un estudio anterior, investigadores de la Universidad de Helsinki, del Observatorio de París y la de Hawái en Manoa calcularon la probabilidad de que en cualquier momento dado la Tierra tenga más de una luna. Utilizaron un superordenador para simular el paso de 10 millones de asteroides y siguieron las trayectorias de los 18.000 objetos que fueron capturados por la gravedad terrestre. Estos cálculos les llevaron a concluir que en cualquier momento dado debe de haber al menos un asteroide con al menos un metro de diámetro orbitanto la Tierra.

Sin embargo, las detecciones de estas minilunas son muy raras. Sol una ha sido observada con telescopio: un asteroide llamado 2006 RH 120 que orbitó la Tierra durante aproximadamente un año entre 2006 y 2007. Y anteriormente a este estudio, solo otra se ha visto como una bola de fuego.
Recogida de muestras

En esta ocasión, los investigadores de Curtin determinaron que el objeto que cruzó el cielo el 22 de agosto de 2016 se movía también extremadamente despacio (11 kilómetros por segundo), lo que indica que había orbitado la Tierra, con una trayectoria casi vertical, lo que descarta que sea el resto de un satélite artificial. Para los astrónomos, la probabilidad de que se trate de una miniluna es del 95%.
Los autores esperan que su estudio ayude a entender por qué algunos asteroides son capturados en la órbita de la Tierra. Por ejemplo, han comprobado que la mayoría de las capturas ocurren durante el afelio o perihelio, el punto más lejano y más cercano respectivamente en la órbita alrededor del Sol, y que dependen de un gran número de variables. De esta manera, confían en que la incorporación de futuros telescopios permita detectar nuevas minilunas.

A su juicio, los TCO son importantes para la comprensión de los objetos cercanos a la Tierra (NEO) porque son los objetivos más fáciles para futuras misiones de retorno de muestras, redirección o minería de asteroides.

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