España reorienta su producción hacia una «economía de guerra» por el coronavirus

Descarga de más de un millón de mascarillas y material sanitario donado por Inditex y procedente de China - EFE

Algunas empresas se reinventan y fabrican ahora material sanitario como mascarillas, viseras, batas o geles hidroalcóholicos
El coronavirus puede costarle a España hasta el 10% del PIB en el peor de los escenarios

Ante la parálisis parcial de la actividad por el confinamiento y con el consumo limitado a productos esenciales durante el estado de alarma, la industria española está optando por reorientar su producción para dedicarse a fabricar material sanitario en exclusiva o en un alto porcentaje con el objetivo de hacer frente a la escasez actual por la pandemia del coronavirus y para evitar que la economía se frene en seco. En plantas donde antes había cosméticos, ahora hay geles hidroalcóholicos; en otras en las que se daba salida a tubos de acero, hoy se diseñan respiradores y algunas empresas en las que antes se confeccionaban fundas para jamones o ropa, actualmente se encargan de tejer mascarillas y batas quirúrgicas, entre otros casos prácticos. Todos a una, ya que la lista de empresas y particulares orientados y coordinados a esta economía denominada como de guerra es y será aún más larga.

Desde el Gobierno también empiezan a tener claro que este será el único modelo viable de forma temporal para que no se paralice totalmente la inversión y a la vez acabar con el virus mediante la protección del personal médico. El Ejecutivo quiere garantizar el abastecimiento de material sanitario y el «made in Spain» para dejar de depender del exterior durante tiempos difíciles y por ello, el Ministerio de Industria coordina desde esta semana el giro radical que debe emprender la actividad manufacturera en nuestro país. «El Gobierno está trabajando para potenciar la producción nacional de material sanitario, imprescindible para salvar vidas, y para ello contamos con una industria comprometida y excelente capital humano para estar a la altura de este desafío», señaló la titular del Ministerio, Reyes Maroto, al desvelar en un comunicado las líneas de trabajo que marcarán el reciclaje del tejido industrial patrio. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitió en su última comparecencia que España se encuentra inmersa en una «economía de guerra» y que las industrias deben centrarse en el material sanitario para combatir el coronavirus, «ahora y cuando se recupere el día a día» una vez se levante el estado de alarma. Dos días después, la ministra de Economía, Nadia Calviño, refrendó las palabras de su presidente al volver a referirse a esta necesidad de reorientación industrial y recalcar que para que un hospital funcione es necesario que la industria química y farmaceútica esté operativa y que lo mismo ocurre con el transporte para que el personal se desplace a trabajar o con la industria textil, entre muchas otras, para suministrar el material que es necesario en estos momentos de crisis sanitaria y económica.

Pero, gran parte del tejido industrial español ya se ha adelantado a estas recomendaciones del Ejecutivo y hay empresas que llevan días priorizando la elaboración y suministro de material sanitario. Una muestra de esta reconversión es la emprendida por Cantabria Labs, una compañía cántabra dedicada al mundo de la cosmética que decidió modificar sus planes de producción a principios de marzo y que hoy ya da salida a unas 15.000 unidades diarias de soluciones higienizantes de manos. «Hemos dejado solo una línea para cosméticos y el resto lo dedicamos ahora a la producción de geles hidroalcohólicos que son suministrados a centros sanitarios como hospitales o residencias de mayores a precio de coste. Un total de 10.000 soluciones ya han llegado al hospital que se ha montado en Ifema», explica en conversación telefónica el presidente de Cantabria Labs, Juan Matji. «Ahora producimos menos cosméticos ante el parón del consumo en España y dedicamos la mayor parte de éstos a las exportaciones. China ahora está despertando de su cuarentena y ya hay pedidos procedentes de ese país», añade Matji.

Dentro del sector textil, Inditex es uno de los grandes ejemplos, ya que se encuentra «explorando» la posibilidad de dedicar parte de su red a producir batas protectoras para médicos. Aparte de las donaciones realizadas, la compañía ha puesto a disposición del Gobierno su capacidad logística para traer mascarillas desde China, un cargamento que ya ha aterrizado en suelo español. La compañía se encuentra ahora en fase de estudio de la posibilidad de fabricación de batas protectoras en España y para ello debe realizar primero los ajustes sanitarios pertinentes, así como confirmar la disponibilidad de materia prima. Tambien hay pymes que han reorientado su actividad para ayudar a sus vecinos. En la empresa Bayto Textil, con sede en Galaroza (Huelva), decidieron parar el pasado viernes la confección de fundas de jamón y dedicarse a producir mascarillas de poliéster y cederlas totalmente gratis. «Cuando fui a una consulta a mi centro de salud y constaté que los sanitarios trabajaban sin ninguna protección, decidí donarles batas y gorros. También me pidieron mascarillas y nos pusimos a fabricarlas en la planta, todo ello en colaboración con el ayuntamiento», cuenta a ABC el dueño de Bayto Textil, Francisco Ballesteros. Los vecinos también se han unido a la ola de solidaridad para combatir el virus. «Todo el pueblo de Galaroza está volcado con trabajadores sociales y sanitarios y hay particulares tejiendo mascarillas y otros materiales en sus casas», relata.

Desde el Ministerio también se están coordinando con la Federación Española de Empresas de la Confección para la elaboración de mascarillas y batas. Por su parte, en el ámbito del cemento, diversas empresas se han ofrecido a colaborar para eliminar los residuos generados en los centros sanitarios mientras dure la pandemia del coronavirus, tal y como apostillan desde Industria.

Otro caso de reorientación industrial es el puesto en marcha por la multinacional ArcelorMittal en Avilés. El equipo de I+D de la compañía en Asturias ha comenzado a diseñar dispositivos como viseras y gafas de protección, y también está en estudio la confección de cascos para aplicar presión en las vías respiratorias. A los ingenieros de ArcelorMittal también se les ha encomendado el desarrollo de proyectos de software para sistemas de soporte vital o cualquier tipo de desarrollo informático que encaje en los hospitales. Fuentes de la compañía relatan que su proyecto pretende además servir de guía para todas las iniciativas que están siendo promovidas en las redes sociales y hacen un llamamiento a pequeñas empresas y particulares que cuenten con impresoras 3D para «que puedan fabricar estos dispositivos de forma coordinada y validada por expertos».

Donaciones solidarias

Una clara escenificación de uno de estos movimientos a los que se refieren desde ArcelorMittal y puesto en marcha a través de internet es el del grupo «Coronavirus makers», al que se puede acceder a través de la aplicación Telegram. Esta iniciativa sin ánimo de lucro está siendo impulsada por particulares y pequeñas empresas que quieren arrimar el hombro con sus máquinas de impresión en 3D y ya están donando a diferentes centros elementos como viseras y respiradores. Dentro de esta comunidad virtual participa Luis Herram, de la startup de mobiliario Periquette. «Tenemos en marcha la fabricación de viseras de protección para sanitarios con un precio de coste en origen de un euro que después suministraremos de forma gratuita», puntualiza Herram, quien cuenta que, de momento, ha dejado aparcado el diseño de muebles al que se dedica de forma profesional.

Algunos de los particulares que se suman al movimiento «maker» ya ensayan en casa o en sus pequeñas empresas a la espera de contar con la autorización pertinente. Otros de estos dispositivos ya han sido donados, como el millar de máscaras fabricadas por la «Sevilla Maker Society», que han sido repartidas por varios centros sanitarios de la provincia andaluza.

Una trabajadora de una empresa de tapizados fabrica mascarillas de forma voluntaria - EFE
Intervención directa de la Administración

La economía de guerra o de intervención directa es aquella que se aplica en época de conflictos bélicos a través de compras públicas o de mediación consensuada o forzosa en empresas, tal y como explica el profesor de Economía de la UOC, Josep Lladós. En esta situación, se intenta reforzar el tejido productivo que lucha contra la crisis, que en esto caso es sanitaria. Por ello, se está reorientando la actividad económica hacia la fabricación de productos esenciales y de dispositivos necesarios en hospitales como respiradores, viseras, mascarillas o batas, entre otros. «De esta forma se protege a los sanitarios y se mantiene la inversión y no se paraliza del todo la economía», argumenta Lladós.

El impacto ecónomico en España será grave, pero en forma de U, es decir, de forma temporal para resurgir cuando todo acabe, señala el profesor de Economía. En su opinión, lo fundamental es mantener esta economía de intervención directa a través del consenso y de acuerdos en coordinaciñon con el Ejecutivo y las CC.AA. para contener la caída del PIB y a la vez, dotar de material al sector sanitario para salir cuanto antes de la epidemia. «Asimismo, los gobiernos de todos los países deben promover el impulso fiscal para sostener el empleo y, si no es posible, complementar los subsidios y prestaciones de lo ciudadanos. Tambien se deben mantener las moratorias al pago de hipotecas e introducirlas en los alquileres», añade.

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