La recesión económica a la que se enfrenta España será profunda y con una recuperación más lenta de lo esperado


Société Générale: "La recuperación tendrá más forma de U que de V"

Se producirá una reducción equivalente a 1,5 millones de puestos de trabajo
Goldman Sachs: "El déficit público podría llegar hasta el 10% del PIB"
La bandera de España ondea en Sevilla. Alamy

Ahora que ya se ha asumido que la recesión es inevitable se empiezan a calcular (no sin dificultad) los costes de la misma y su profundidad. Parece evidente que en los países donde la pandemia ha tenido mayor impacto en términos proporcionales serán también las economías más castigadas, pero además de este factor igualmente es relevante la estructura productiva de cada país para saber cómo será la recesión, cuánto durará y con qué vigorosidad se saldrá de ella. España ha sido uno de los países golpeados con mayor fuerza por el coronavirus, por lo que la recesión amenaza con ser más profunda que en la zona euro, pero además el peso notable del turismo y la hostelería puede suponer otro lastre para la actividad nacional, según prevén los expertos. La confianza podría tardar algo más en volver a sectores en los que el contacto humano y la movilidad resultan casi inevitables, como es el caso del turismo o la hostelería.

Aditya Khowala, gestor de fondos de Fidelity: "El sector del turismo necesita de media alrededor de 19,4 meses para recuperarse de las epidemias, más incluso que los 11,5 meses necesarios para recobrarse de ataques terroristas"
Las revisiones en las previsiones de crecimiento para España y la zona euro son muy variopintas, dada la dificultad para evaluar el impacto en la economía de una pandemia y la reacción de empresas y hogares cuando la situación mejore. Ahora las previsiones van desde una contracción del 0,4% del PIB en 2020 (Societe Generale) hasta un 9,7% (Goldman Sachs). No está claro cuánto durarán las restricciones o con qué progresividad se irán levantando cuando el coronavirus comience a estar bajo control. Lo que sí empieza a ser más evidente es que las economías más dependientes del sector servicios y en particular del turismo podrían sufrir una contracción mayor y algo más prolongada. Este podría ser el caso de países como España, Portugal o Grecia.

En España, el sector servicios supone alrededor del 70% del valor añadido, más de quince millones de ocupados, de los cuales más de 3 millones pertenecen a las actividades de la industria turística (entre hostelería y transporte de viajeros), según el último dato del INE. Steven Trypsteen, economista de ING para España y Portugal, señala en una nota que "la importancia del turismo y el sector de los viajes (alrededor del 15% del PIB español) hace que la economía española sea particularmente sensible a una pandemia".

Desde la agencia Standard & Poor's inciden en la misma cuestión en la última revisión de la calificación soberana de España: "Dependiendo de la duración de la cuarentena, la contracción de este año podría ser más aguda. El turismo es particularmente vulnerable al número creciente de prohibiciones sobre los viajes y los cierres de fronteras. La industria del turismo emplea a aproximadamente el 13% de la fuerza laboral total de España, una cifra que aumenta si se tienen en cuenta las actividades indirectas (alquiler de automóviles y viajes aéreos, por ejemplo)".
¿Cómo será la salida de la recesión?

Más allá que la caída del PIB en los primeros trimestres de 2020, la mayor incertidumbre reside en la recuperación de la economía. Hasta ahora se ha proyectado una contracción profunda del PIB en el segundo y, quizá, tercer trimestre de este año, pero una salida vigorosa y limpia de la recesión. Sin embargo, esto último podría estar en el aire. Para el turismo y la hostelería, la confianza resulta más que fundamental. El coronavirus podría afectar a estos sectores más allá del periodo de confinamiento y restricciones. El miedo a viajar, a coger aviones o salir del país puede perdurar algo más que la propia existencia de la pandemia, haciendo la recesión algo más larga o la salida de la misma algo menos vigorosa. Por otro lado están las restricciones que se levantarán de forma progresiva, dejando quizá las relacionadas con los viajes al exterior y el turismo para el final.

El equipo de analistas de Goldman Sachs hace hincapié en estas particularidades en su último informe sobre previsiones de crecimiento. "Mirando de cara al futuro, esperamos una normalización de la actividad más rápida en Alemania y Francia que en Italia y España. Una razón para pensar en ello es que Alemania y Francia han anunciado mayores estímulos fiscales para la economía, incluyendo garantías ilimitadas para los préstamos. Otra razón es la estructura de la economía, la actividad industrial (más importante en Alemania) se recuperará más rápido probablemente que el turismo (mucho más importante para Italia y España). Por lo tanto prevemos mayores caídas del PIB en 2020 en Italia y España que en el norte de Europa". Estos analistas creen que el PIB de España caerá un 9,7% en 2020 y el de Italia un 11,6%. Por el contrario, la contracción de Alemania será del 8,9% y la de Francia del 7,4%. Estas mayores caídas en los países del sur se deben a que la recuperación en los siguientes trimestres (tercero y cuarto) será más lenta de lo previsto, como se mencionaba anteriormente. Sin embargo, para 2021 el PIB de España podría rebotar un 8,5%, según los mismos analistas.



El turismo hunde las ventas a cero y prevé un impacto de 60.000 millones

El sector del turismo necesita de media alrededor de 19,4 meses para recuperarse de las epidemias, según el World Travel and Tourism Council, más incluso que los 11,5 meses necesarios para recobrarse de ataques terroristas. Las aerolíneas, las empresas de cruceros, los hoteles, los restaurantes y los sectores asociados en sus cadenas de suministro sufrirán durante las próximas semanas y meses y necesitarán al menos hasta el próximo verano para normalizarse, recuerda Aditya Khowala, gestor de fondos de Fidelity.

Los economistas de Societe Generale también creen que España tardará algo más en despegar y no comenzará a registrar tasas positivas de crecimiento interanual hasta el cuarto trimestre, es decir, hasta la parte final de 2020. "Mirando más allá de la crisis del coronavirus, la economía debería recuperarse en el cuarto trimestre, suponiendo que no haya un nuevo brote para entonces", advierten los expertos del banco francés.

"Sin embargo, es probable que la forma de la recuperación tenga más forma de U que forma de V. De hecho, la economía española ya se estaba debilitando antes del brote (el cuarto trimestre de 2019 vio la primera caída trimestral de la demanda interna desde 2013), destacando unos fundamentos económicos menos favorables. Más importante aún, el gobierno español tendrá que lidiar para lanzar un estímulo fiscal (más allá de las medidas de apoyo anunciadas) ante el deterioro de los equilibrios fiscales y la inestabilidad política. Asumimos un paquete fiscal modesto solo en nuestras previsiones. Como tal, esperamos que la economía española se mueva alrededor de los niveles de crecimiento potencial desde finales de 2020 en adelante". Estos expertos reducen la caída del PIB anual a un 0,4% (con descensos del 5,5% y 1,7% en segundo y tercer trimestre), pero ven un crecimiento de tan solo el 0,8% en 2021 y del 1,45 en 2022.

Este impacto tendrá consecuencias en el mercado laboral. En un informe publicado este martes por Deutsche Bank se cree que las diferencias entre países podrían ser marcadas. Por ejemplo, Alemania tiene una política de mercado laboral de corto plazo bien establecida y efectiva (Kurzarbeit) y, por lo tanto, un coeficiente de Okun (correlación entre desempleo y crecimiento) mucho más bajo. Incluso con una caída del 20% en la actividad económica, la tasa de desempleo en Alemania sólo podría aumentar entre 3-4 puntos porcentuales, según los cálculos del banco alemán.

Para España la situación es bien diferente, lo que puede llevar a que el número de desempleados aumente de forma temporal en millones. "Por otro lado, algunos estados miembros como España tienen mercados laborales más sensibles al ciclo debido a la mayor incidencia del empleo temporal. En la última gran crisis, el 80% del aumento del desempleo en la zona del euro se debió a España. Eso fue equivalente a 3 millones de personas sin trabajo. La tasa de desempleo española aumentó durante ese período desde el 8% al 20%, y creció todavía más hasta el 27% durante la crisis de la deuda soberana. También hay un problema técnico/estadístico. Las personas solo cuentan como desempleadas según la definición estándar de la OIT si están 'buscando trabajo de forma activa'. El virus no lo permitirá. Por lo tanto, las estadísticas oficiales (basadas en la OIT) podrían no registrar el aumento del desempleo en un principio".

Desde el think tank Foro Regulación Inteligente explican que el mercado de trabajo enfrentará una situación compleja, ligada a la dificultad de mantener el empleo en un contexto de desplome de la demanda. "La pandemia podría saldarse con una reducción del empleo equivalente a 1,5 millones de puestos de trabajo, el grueso de ellos concentrados en los sectores más directamente afectados (caso del turismo o del comercio). Sin embargo, parte de esa ocupación puede recuperarse en la segunda mitad del año".

Todo lo anterior tendrá consecuencias importantes en las finanzas públicas. Son muchas las fuerzas que llevarán a las cuentas públicas a un desequilibrio similar al de los peores años de la Gran Recesión. Por un lado el descenso de la actividad económica supondrá un lastre para los ingresos públicos, mientras que el auge de las prestaciones por desempleo y los estímulos fiscales (y demás garantías) presionarán al alza el gasto. El déficit público podría alcanzar el 10% del PIB, mientras que la deuda publica podría rozar el 120% del PIB en algún momento entre 2020 y 2021, según los cálculos de Goldman Sachs. Una recesión profunda, quizá con una salida menos vigorosa de lo esperado y que traerá más déficit y deuda pública.

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