Un artículo repasa lo que la genética ha revelado sobre el sorprendente comportamiento del SARS-CoV-2


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Representación del SARS-CoV-2 - CDC | Vídeo: Las siete claves que te ayudarán a actuar contra el coronavirus

Nada en la historia reciente puede compararse con la extensión y el impacto de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. La epidemia parece haber ido siempre por delante de la lenta o dubitativa respuesta de muchos países, salvo en el caso de Singapur, Corea del Sur o Japón, y su comportamiento ha sorprendido a epidemiólogos de todo el mundo. Pero también es cierto que China ha demostrado que unas medidas drásticas y rápidas pueden contener la epidemia, después de meses de esfuerzo, y que la Ciencia nunca ha estado tan preparada como ahora para luchar contra este virus.

La genética ha sido crucial. Gracias a ella, se ha podido secuenciar el material genético de este virus muy rápidamente, y la primera vacuna basada en este conocimiento se ha puesto a prueba en tiempo récord, apenas 63 días después de obtener esa secuencia. Un artículo publicado hoy en « Cell», y elaborado por dos de los científicos que han tenido un papel más destacado en investigar el genoma del SARS-CoV-2, ha repasado todo lo que se sabe y lo que no se sabe sobre este enemigo. Los investigadores han escrito sobre el origen del virus, su relación con murciélagos y pangolines y sobre los motivos que le han llevado a sorprender al mundo.
«La aparición y rápida dispersión del COVID-19 representa la tormenta epidemiológica perfecta»

«La aparición y rápida dispersión del COVID-19 representa la tormenta epidemiológica perfecta», escriben los autores del artículo, Yong-Zhen Zhang y Edward C. Holmes, investigadores de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades en China y de la Universidad de Sidney (Australia), respectivamente. «Un patógeno respiratorio con un relativamente alto nivel de virulencia, proveniente de una familia de virus que tiene la inusual habilidad de saltar las barreras de las especies, que surgió en un gran centro de población y nudo de comunicaciones, justo antes de la época de más viajes del año: el Festival de Primavera de China».

Muy contagioso y escurridizo

Este virus se disparó en el lugar y en el momento adecuados, y además no es un cualquiera. En los años 2003 y 2012 dos virus de la familia de los coronavirus (SARS-CoV y MERS-CoV) ya saltaron desde animales (civetas y camellos, respectivamente) hasta humanos, pero estos no tuvieron tanto éxito a la hora de transmitirse entre personas. «Es evidente que el SARS-CoV-2 es más infeccioso que SARS-CoV y MERS-CoV y que los individuos pueden transmitir los virus cuando son asintomáticos o presintomáticos, aunque se desconoce con qué frecuencia lo hacen», según han escrito.

Dos trabajadores realizan tareas de desinfección en Taiyuan, en la provincia china de Shanxi, en febrero - REUTERS

Todo esto explicaría por qué SARS y MERS produjeron epidemias limitadas mientras que éste ha disparado una pandemia de consecuencias imprevisibles: «La considerable transmisión local de SARS-CoV-2 cogió por sorpresa», escriben Zhang y Holmes. Por ello, destacan que es crucial estudiar las características que hacen a este virus tan transmisible.

Los análisis del genoma sugieren que una de las causas de que sea tan contagioso podría estar en la presencia de un cambio en la estructura de la proteína S, que le permite al virus contactar con las células que va a infectar. En concreto, la estructura de la proteína S del SARS-CoV-2 cuenta con un sitio o dominio capaz de unirse a la furina, una proteína de células animales, lo que «probablemente aumente la infectividad del virus», según explican.
El misterioso origen del virus

Otra de las claves que ha hecho que el SARS-CoV-2 sorprenda a la humanidad está en que desconocemos su origen y cuál fue la ruta por la que comenzó a extenderse entre personas. Homes y Zhang destacan las evidencias que señalan al mercado de marisco de Wuhan como posible origen del brote del coronavirus, cuando este patógeno «saltó» de animales a humanos. Pero la realidad es más compleja.

Las secuencias del genoma obtenidas en superficies de este lugar «sugieren que el mercado tuvo un importante papel en la aparición del virus, pero no está claro si estas muestras son de personas que sin querer depositaron este material o si vienen de animales allí presentes». Dada la falta de muestras de animales de este momento, los autores creen que «será difícil, si no imposible, identificar con precisión un reservorio animal (de virus) en ese lugar».

Por otra parte, un estudio publicado esta semana en « Nature Medicine» descartaba que el coronavirus hubiera sido creado en un laboratorio, después de analizar su genoma. «Sencillamente, no hay ninguna prueba de que SARS-CoV-2 provenga de un laboratorio», ha dicho Holmes. «En realidad, este es el tipo de aparición de enfermedad natural de la que los investigadores del campo, como yo, llevábamos muchos años avisando».
En busca del hospedador intermedio

La similitud de la secuencia del SARS-CoV-2 con otros coronavirus de murciélagos indica que proviene de estos animales, aunque se desconoce cuál ha sido exactamente su papel. Pero dada a separación ecológica entre murciélagos y humanos, que dificulta que puedan interaccionar y favorecer este salto, se cree que podría existir un hospedador intermedio: un mamífero que tuviera contacto tanto con murciélagos como con personas y en el que el coronavirus hubiera mutado de la forma necesaria para infectarnos.

Hoy mismo, un grupo de investigadores, entre los que está Edward C. Holmes, han publicado un artículo en el que han identificado un coronavirus muy similar al SARS-CoV-2 en la población de pangolines de Malalasia (Manis javanica) del sur de China. Para concluir si este animal u otros es el hospedador intermedio, Holmes y Zhang señalan la necesidad de hacer un muestro más amplio de animales presentes en el mercado y en la región en busca de coronavirus.
Un pangolín. El SARS-CoV-2 podría haber infectado a estos animales antes de saltar al humano
¿Y si hubo una infección oculta?

Otra posibilidad señalada por los autores de este trabajo es que, en realidad, el coronavirus hubiera estado infectando a humanos desde mucho antes de que se detectase la epidemia en China, a finales de diciembre del año pasado, pero que no se hubiera descubierto porque no hubiera causado síntomas hasta entonces.

«Durante este periodo de transmisión críptica -sugieren los autores- el virus podría haber adquirido gradualmente las mutaciones que le permitieron adaptarse por completo a humanos». De nuevo, esto podría no ser confirmado jamás, puesto que «los primeros casos podrían no detectarse nunca».
Un coronavirus que ha venido para quedarse

El artículo concluye que «parece inevitable que el SARS-CoV-2 se convierta en el quinto coronavirus en infectar al humano», puesto que se está extendiendo rápidamente en una población totalmente susceptible.

Pero en el futuro habrá más: «Los coronavirus claramente tienen la capacidad de saltarse las barreras de las especies y adaptarse a nuevos hospedadores, por tanto, es lógico predecir que emergerán más en el futuro».

Por ello, comprender la ruta seguida por el coronavirus y su genoma no solo es de ayuda para luchar contra la actual pandemia, sino también para prepararse ante futuras amenazas de otros coronavirus. Por eso, recomiendan endurecer la legislación contra el tráfico ilegal de animales, prohibir la venta de mamíferos y de aves en estos mercados frescos chinos e investigar más la diversidad de coronavirus que infectan a mamíferos.

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